
Cantarero dejó sus cargos en el Senado
Presionado por el escándalo, se alejó de las comisiones que ocupaba en la Cámara alta; el bloque del PJ rechazó su renuncia
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Presionado por el escándalo de los sobornos, el senador Emilio Cantarero (PJ-Salta) decidió ayer alejarse de los espacios de poder que ocupa en el Senado, aunque no renunció a su banca. El legislador salteño, que admitió a La Nación haber cobrado dinero por la sanción de la reforma laboral, pidió licencia por tiempo indeterminado a la presidencia de las Comisiones de Combustible y Mixta Revisora de Cuentas y a una vocalía en la Comisión de Reforma del Estado. En estos tres lugares se manejan importantes temas económicos.
La decisión de Cantarero, por cierto imprevista, se produjo como consecuencia de una fuerte embestida que sufrió la semana última por parte del vicepresidente Carlos Alvarez y de los senadores Silvia Sapag (Movimiento Popular Neuquino) y Pedro del Piero (Frepaso-Capital). Los aliancistas, en especial la senadora Sapag, que llevó su reclamo al recinto, solicitaron el alejamiento del salteño de las comisiones mencionadas hasta tanto la Justicia aclare su situación procesal.
El juez Carlos Liporaci tiene previsto citarlo a declarar como imputado, ya que Cantarero figura entre los once senadores con pedido de desafuero.
Anoche, voceros del bloque del PJ informaron que Cantarero había presentado una renuncia que, luego de largas horas de cabildeos, no fue aceptada por sus compañeros de bancada, aunque sí le permitieron tomarse una licencia.
En el texto de la renuncia, el senador salteño adujo para su alejamiento motivos de salud y "las circunstancias de público conocimiento que no contribuyen a la serenidad y tranquilidad de espíritu necesarias para ejercer dichas funciones".
Cantarero se autocalifica como "una persona de bien mendazmente involucrada en hechos irregulares, que más allá de su absoluta falsedad me impiden cumplir responsablemente mis tareas".
Trámite y confusión
De todas maneras, el trámite de su separación parcial se realizó en circunstancias confusas. Al mediodía, fuentes del bloque del PJ confirmaron que Cantarero había pedido una licencia, pero que las autoridades de la bancada, que comanda José Luis Gioja (PJ-San Juan), le habían sugerido una medida más drástica, lo que se tradujo en el posterior pedido de renuncia.
Más tarde, en una reunión de bloque ampliada, hubo miembros de la anterior conducción y del menemismo que se opusieron al alejamiento definitivo de Cantarero porque "sería darles una victoria a Alvarez y a Sapag", explicaron.
Los peronistas, entonces, decidieron cambiar la renuncia por una licencia que, ante la opinión pública, podía aparecer menos concesiva frente a las presiones que existen sobre el senador.
Hasta ahora el Partido Justicialista siempre ejerció una cerrada defensa de Cantarero, ya que reconocer su culpabilidad era darles entidad a las versiones de los sobornos que también involucran a otros miembros de la bancada.
Por eso, la licencia del senador salteño se justificó en razones de salud. "Cantarero sufre el mal de Parkinson. Realmente es un tipo al que se lo ve mal", comentó ayer un senador del justicialismo.
Esa misma fuente de la oposición aseguró que Cantarero "temía cometer un error en el manejo de las comisiones", aunque también reconoció que necesitaba ese tiempo para preparar su defensa ante la Justicia.
En el bloque peronista existía ayer un hermetismo total respecto del alejamiento de Cantarero.
Detonante
El detonante contra Cantarero fue la intervención de Sapag en el recinto, el miércoles último, cuando planteó una cuestión de privilegio para que el salteño se apartara de la Comisión de Combustibles.
Esa comisión, en forma sorpresiva, había emitido un dictamen sobre el proyecto de provincialización de hidrocarburos que no reflejaba las discusiones mantenidas con anterioridad.
Sapag objetó la iniciativa porque, entre otros puntos, permite la renovación anticipada de las prórrogas de las concesiones por explotación de hidrocarburos.
"Cantarero ha impulsado un dictamen que no terminó de discutirse en el seno de la comisión. Me pregunto por qué será", deslizó la senadora en la sesión. Cantarero le retrucó con un argumento que ayer no pudo sostener. "De ninguna manera voy a permitir que se me quiera limitar en mis funciones", dijo.
Dos periodistas neuquinos revelaron ayer que Sapag les había dicho que Cantarero comentó que "había plata de las petroleras" para aprobar un dictamen único (de lo que se informa por separado).
Un grupo de diputados radicales también cuestionó la actuación de la Comisión Mixta Revisora de Cuentas, por el presunto pedido de coimas al gobierno de Carlos Menem para la aprobación de las cuentas de inversión. Pese a que se resistió, ahora Cantarero tuvo que dar un paso al costado.




