
Carrasco: el juez volvió a frenar las investigaciones
Hace dos semanas que Labate no va a Zapala; se teme un corte abrupto
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Desde que amplió la indagatoria al teniente coronel (R) Guillermo With, hace dieciséis días, el juez federal de Neuquén, Guillermo Labate, no ha vuelto a Zapala a impulsar la causa de los encubrimientos del crimen de Omar Carrasco.
Con la excepción del informe que el 10 de septiembre entregó el perito oficial Alberto Brailovsky, la investigación no registra avances desde junio.
Mientras tanto, se corre el peligro de que el Tribunal Oral de Neuquén, que actúa como cámara de apelaciones, le dé algún corte a la investigación para evitar un posible escándalo judicial.
Al señalar como probables homicidas a médicos civiles y militares que habrían asistido en forma clandestina al soldado, el médico legista Brailovksy colocó en aprietos tanto a Labate como al tribunal oral que condenó por homicidio al subteniente Ignacio Canevaro y a los ex soldados Cristian Suárez y Víctor Salazar.
De confirmarse la investigación de Brailovsky, que el perito acompañó con varios pedidos de pruebas que el juez aún no diligenció, se estaría ante un escándalo que afectaría al Tribunal Oral, cámara que realizará el juicio de los encubrimientos.
En la causa habría pruebas que comprometerían al titular del Ejército, general Martín Balza, y a su jefe de Inteligencia, general Jorge Miná, quienes declararon que Inteligencia no intervino.
Bajar la cortina
Los que siguen de cerca el caso temen que si Labate no avanza sobre la presunta asistencia médica a Carrasco, el Tribunal Oral decida ahorrarse problemas futuros y baje la cortina de una vez por todas.
Esto podría ocurrir si el Tribunal Oral acepta el pedido de uno de los defensores de anular todo lo actuado desde la requisitoria fiscal, en marzo de 1996, por presuntos errores de forma en la acusación de los fiscales.
Otra posibilidad de cierre sería reducir los delitos que investiga Labate -encubrimientos y adulteración de documentos- al de violación de la ley de defensa, un delito ya prescripto.
Pero antes de tomar cualquier decisión, el Tribunal Oral debe esperar que la Cámara de Casación resuelva una recusación planteada por otro defensor contra uno de sus miembros, el camarista Eugenio Krom, por su presunta amistad con Balza.
Krom negó esta amistad, que el abogado del general Carlos Díaz denunció con datos concretos de sitios de encuentros entre ambos. Krom aceptó, en cambio, que mantuvo numerosos contactos con Juan Carlos Moreno Campos, abogado del Estado Mayor para el caso Carrasco.
Difícilmente la Cámara de Casación acepte el apartamiento de Krom, porque entonces, la eventual amistad con Balza también podría haber afectado la imparcialidad del camarista cuando juzgó el crimen con María del Carmen Ingelmo y Haydée Vázquez.
Apatía
La curiosa apatía de Labate se ve reflejada en el último cuerpo de la causa, el 18, que abarca desde comienzos de junio hasta el presente: apenas 200 fojas en cuatro meses. En cambio, entre diciembre del año último y mayo del corriente -seis meses-, Labate labró nueve cuerpos.
En junio se planteó la recusación a Krom, que, a su vez, impidió al Tribunal Oral resolver apelaciones de procesamientos y pedidos de nulidades hasta que se expida Casación.
Pero este hecho no alcanza a explicar la inactividad del juez. La misma sentencia donde el Tribunal Oral condenó a Canevaro y a los dos ex soldados le ordenó investigar la presunta asistencia médica a Carrasco.
El informe de Brailovsky le proporcionó nombres, medicamentos e instrumental involucrados, según el análisis que hizo el perito con registros y recetas del hospital del cuartel.
Algunas medidas pedidas por Brailovsky son sencillas: citar a tres ex soldados y a un suboficial para determinar si tienen ciertas cicatrices. Su ausencia comprometería a varios médicos y enfermeras. Pero, en esencia, estas y otras medidas, como investigar a Enrique Prueger, perito de los Carrasco, por presunto fraude en un estudio informático, abren la posibilidad de que la historia oficial sea producto de una macabra ingeniería.
En las cercanías del juez repiten que no está inactivo y que "sólo se trata de tiempos procesales". Otros sospechan que Labate, al igual que otros jueces federales con causas que afectan al Gobierno, no haría nada hasta después de las elecciones.



