
Castro, un intelectual fanatizado por Menem
Mutación: es uno de los más fervorosos defensores de la "re-reelección"; pasó de la docencia y el periodismo a la militancia.
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Jorge Castro es en sí mismo una de las transformaciones del presidente Menem. El perfil académico de Castro, consagrado a explicar fenómenos internacionales como la globalización, se transformó en la imagen del más ferviente militante de la segunda reelección consecutiva de Menem, que la Constitución prohíbe expresamente.
Desde que el 5 de enero de 1998 asumió como secretario de Planeamiento Estratégico, Castro, de 55 años y con tres hijos, abandonó el periodismo y la docencia. Nacido en el Chaco y criado en La Plata, no ejerce la abogacía desde hace más de 15 años, cuando se volcó al estudio de temas mundiales. Nunca antes Castro había dado tan evidentes muestras de fervor ultramenemista como cuando organizó y encabezó el "Encuentro Nacional para la Victoria", el miércoles último, en Parque Norte. La reunión, que se promovió como un seminario doctrinario, resultó en realidad la plataforma de un implícito lanzamiento de la última batalla "re-reeleccionista".
La tenida, que clausuró Menem con una fogosa y controvertida arenga, fue organizada por Castro, en calidad de conductor del centro de reflexión política Segundo Centenario. Lo acompañan en ese grupo Pascual Albanese, Mario Baizán, Jorge Raventos, Jorge Bolívar, Enrique N´Haux y el filósofo posmoderno Luis Jalsen.
En rigor, el horizonte de Segundo Centenario es "el año 2010 y el estudio de la Argentina del siglo que viene".
La Secretaría de Estado que comanda Castro, precisamente, pretende actuar como usina de ideas para planificar políticas y estrategias.
Castro estaba ayer en Catamarca, donde apuntala en sectores universitarios y empresariales la campaña política de Ramón Saadi como candidato a gobernador por el PJ. Ese test electoral, el 21 del mes próximo, resultará decisivo para la suerte del proyecto reeleccionista de Menem.
En Parque Norte, Castro compartió la tribuna con Alberto Pierri y aplaudió ampulosamente cada frase de Menem: "Los que derogaron la Constitución (peronista) de 1949 le tienen miedo y terror al pueblo; le tienen pavura a este hombre humilde del interior"; "planificamos para 20 años", y "estamos cumpliendo con un mandato de Dios", fueron las más controvertidas.
Justificaciones
El funcionario, un intelectual, es el ariete presidencial para envolver en un concepto estratégico el operativo "Menem-la necesidad". En el último número de la revista Noticias, escribió: "Para culminar la revolución histórica que comenzó en 1989, la Argentina necesita diez años más de transformación estructural. Y Menem es el más capacitado para hacerlo".
En 1989, Castro entró en sintonía con el menemismo, porque el caudillo riojano dio un giro ideológico absoluto en favor de la apertura económica y del libre mercado. Quienes asistieron a sus cátedras de Relaciones Internacionales en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de El Salvador recuerdan que antaño se asumía como un peronista nacionalista y del capitalismo de Estado.
Quienes lo rodean ahora lo reivindican como peronista sin trayectoria militante, liberal a ultranza y defensor del mercado libre. Como docente, fue también profesor adjunto del desarrollista Oscar Camilión, cuando el ex ministro de Defensa de Menem dictó Derecho Político en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.
En 1998, publicó "La Tercera Revolución", de editorial Catálogos; poco tiempo antes había comenzado una definitiva fascinación intelectual recíproca con Carlos Menem. El historiador Emilio Perina acercó a Castro a la Casa Rosada.
Desde el periodismo, Castro se especializó en la cuestión internacional. Fue subdirector del diario El Cronista y jefe de internacionales en el desaparecido diario El Tiempo Argentino. También fue columnista de América TV y colaborador de La Nación .



