Ciccone, el fundador de un imperio que se siente traicionado

El juez, que antes lo había considerado víctima, lo procesó por sobornos; preparan nulidades
Paz Rodríguez Niell
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29 de junio de 2014  

Si hay alguien que le puede disputar a Amado Boudou la condición de gran perdedor con el fallo de anteayer es Nicolás Ciccone. En menos de seis meses pasó de ser la víctima de una estafa que le quitó su empresa a convertirse en el hombre que sobornó al vicepresidente.

Anteayer, el juez Ariel Lijo lo procesó como responsable del delito de cohecho (coimas), que tiene una pena máxima de seis años de cárcel. En diciembre, el mismo juez le había dado carácter de querellante; es decir, de damnificado. Lo citó como testigo, y Ciccone, bajo juramento, complicó notablemente al vicepresidente.

Hoy, su defensa denuncia una traición. "No es una traición personal, porque no había pacto, es una traición procesal", dijo a LA NACION el abogado de Nicolás Ciccone, Maximiliano Rusconi, quien ya prepara una artillería de recursos de nulidad y apelación. "Él y su familia contaron bajo juramento todo. Habría sido muy distinto si los hubieran convocado como acusados. Obligar a alguien a decir la verdad para imputarle después el delito es un modo moderno de tortura", afirmó el abogado. Según él, Lijo le dio a la Cámara una "excelente excusa" para anular parte del proceso, nulidad que podría favorecer a Boudou.

Según el fallo, el vicepresidente y sus socios, por un lado, y Ciccone y su familia, por el otro, sellaron un pacto espurio con el que ambas partes planeaban enriquecerse. Nicolás Ciccone y su yerno Guillermo Reinwick fueron procesados como autores de un "cochecho activo". La dádiva que ofrecieron fue el 70% de la imprenta. Pretendían, a cambio, que Boudou realizara "los actos necesarios para rescatar a la empresa", que estaba quebrada, y negociaron, además, un pago mensual de 50.000 dólares, afirmó Lijo.

¿Por qué este cambio de criterio del juez? Fuentes judiciales explican que pruebas posteriores a las declaraciones, como el cruce de llamadas, los comprometen. Para la defensa, no es así. "El cruce no cambia nada porque Nicolás Ciccone confirmó siempre el contacto con el vicepresidente", se quejó Rusconi.

En el detalle de las pruebas que sustentan las acusaciones, Lijo no usó contra Ciccone su propia declaración testimonial. Para la defensa, esto no basta. "No hace falta que el juez sea tan torpe como para escribirlo, pero hay un montón de hechos que puestos en boca de Ciccone se convierten en indubitados", afirmó.

Boudou había criticado aquella citación a los Ciccone. Dijo que fue "muy sorprendente" y que sus declaraciones respondieron a un "libreto prearmado". No acusó a Lijo, pero afirmó: "Si hay una causa que está armada es el caso Ciccone, en particular por los Ciccone y por un extraño personaje que se llama Marcelo Ruiz, que es un abogado que ostenta su presencia en los juzgados de Comodoro Py". En medio de su indagatoria, Boudou le entregó a Lijo una foto de Ruiz. Si la defensa del vicepresidente (que sabe que Lijo y Ruiz se conocen) pretendió esbozar una amenaza al juez, los procesamientos de los Ciccone no la ayudan.

Nicolás Ciccone y su yerno están en su peor momento. Fueron procesados, ya no tienen la imprenta y si la versión de Lijo se confirma, perderán toda chance de que el Estado los indemnice.

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