Cómo será la agenda presidencial de 2004
En la Casa Rosada se admite que el próximo año estará poblado de asuntos pendientes que se reclaman desde distintos sectores
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La agenda del gobierno de Néstor Kirchner para 2004 está superpoblada de desafíos pendientes que la sociedad reclama de inmediato: lanzar más políticas de empleo, consolidar el crecimiento económico, articular un programa de reconstrucción institucional, exhibir logros en la lucha contra la corrupción y contra la inseguridad, y lograr una sensación de mejoría colectiva que le permita al Presidente consolidar su proyecto de reelección para 2007.
El jefe del Estado estima que en 2004 el PBI crecerá cerca del 7%. Pero esa evolución, lo sabe, no garantiza el crecimiento del empleo. Por ello, el objetivo en carpeta es generar un aumento de la inversión privada y del crédito para la producción.
El ministro de Economía, Roberto Lavagna, es optimista al respecto. La inversión bruta interna creció en el tercer trimestre un 42% si se la compara con el mismo período de 2002. Confía en que esa tendencia se mantendría el año próximo.
Y si se solucionan problemas de liquidez de los bancos, el crédito podría incrementarse en un 30 por ciento.
Como se prevé un aumento del consumo, buscarán incentivos a la producción para evitar presiones inflacionarias, según adelantó un ministro a LA NACION. El tipo de cambio, en tanto, se mantendrá en 3 pesos por dólar para tener los precios a raya y, a la vez, asegurar la competitividad.
Se discutirán tarifas y contratos de las empresas de servicios privatizados. Si como resultado de esa pulseada hubiera alzas de tarifas, no superarían en promedio el 6 o el 7%, lo que incidiría en un 1 o 2% en el índice de inflación de 2004, que rondaría el 7%.
El desempleo es la gran deuda pendiente. Por ello, la Casa Rosada redoblará la creación de políticas activas para generar trabajo, mediante proyectos de creación de cooperativas, microemprendimientos, aliento a las pymes y a la industria.
Se pondrá en funcionamiento el fondo fiduciario para fábricas recuperadas. Y se buscará reinsertar a beneficiarios de planes Jefes y Jefas de Hogar en el mercado laboral.
Manos a las obras
El año 2004 debería ser el de la puesta en marcha de las obras públicas y de vivienda anunciadas en la Casa Rosada en estos seis meses.
Un capítulo central para la recuperación económica será la reinserción del país en el mundo. En Cancillería y en Economía articulan políticas de aumento de las exportaciones, que buscan fortalecer el despegue de la recaudación fiscal y de la actividad industrial y productiva registrado en 2003. Se pondrá el acento en buscar nuevos mercados, como China e India. Y se apostará a fortalecer el Mercosur y, desde allí, negociar el ALCA. Kirchner privilegiará también la relación con los EE.UU. y con la Unión Europea, de donde además se procura atraer inversiones productivas a la Argentina.
La negociación externa será ardua. El Gobierno asegura que no rebajará la quita del 75% que estipula la propuesta argentina para pagar la deuda pública a los acreedores privados. Ello permanece, sin embargo, sujeto a una intensa negociación que concluiría sólo a mediados de 2004.
La Casa Rosada -y Lavagna- le seguirá diciendo al FMI que no destinará más que el superávit comprometido, del 3% del PBI, al pago de las obligaciones externas. Ni un peso más.
El año 2004 será clave para determinar si el mundo está dispuesto a entablar embargos judiciales sobre nuestros bienes por el default. O si habrá acuerdo antes de que fallen los jueces. También se sabrá si el Estado nacional logra que el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias sobre Inversiones (Ciadi), el tribunal arbitral que depende del Banco Mundial, acepte la jurisdicción argentina para dirimir las denuncias de las privatizadas por contratos incumplidos.
El conflicto piquetero continuará. La Casa Rosada seguirá tratando con las organizaciones dialoguistas e intentará retomar conversaciones con los piqueteros más duros. Pero éstos, agrupados en el Bloque Piquetero Nacional, lanzarán un plan de lucha, desde el 6 hasta el 25 del mes próximo.
Para acelerar la reconstrucción institucional, Kirchner busca estrenar la reforma política en las elecciones legislativas de 2005. El ministro del Interior, Aníbal Fernández, recopiló 44 propuestas de ONG, universidades y colegios de abogados. Se discutirán la lista sábana, el voto electrónico, las reformas legislativas, de partidos políticos y del sistema electoral.
La Casa Rosada cotejará las cuestiones con partidos políticos antes de elaborar una propuesta definitiva.
Tras la renovación de nombres en la Corte Suprema, se acelerará la reforma en la justicia federal, donde falta cubrir cinco cargos vacantes. Se prevén también allí recambios y juicios políticos a diversos magistrados sospechados. La lucha contra la corrupción seguirá siendo la bandera oficial: descollará en la agenda la revisión de los sobornos en el Senado y las cuentas pendientes del menemismo.
También continuará la depuración policial; la inseguridad es otro gran asunto pendiente de solución.
El Presidente y Eduardo Duhalde se proponen preservar su alianza de poder. Pero el Gobierno resolvió reconvertir los planes sociales y recortarles sus competencias a los intendentes en su distribución. Muchos de ellos son duhaldistas y se esperan nuevas fricciones entre ellos y la Casa Rosada. No sólo pasará por allí el conflicto. Kirchner buscará atraer a su redil a todo el PJ y especialmente al bonaerense, hoy duhaldista. Quiere ir por todo y revalidar títulos en 2007.
El dilema de la oposición
- La oposición está en crisis ante el dominio del PJ en las cámaras legislativas y la buena imagen pública del Gobierno. Para la UCR, el desafío es encontrar en 2004 la cohesión interna que le faltó en 2003. Unos quieren tener un perfil de "oposición responsable", casi amigable. En esta postura coinciden el titular del partido, Angel Rozas, y el ex presidente Raúl Alfonsín, que suele calificar a Néstor Kirchner como "la última esperanza" de éxito de un gobierno progresista. Otros sectores más conservadores del partido, como el de Roberto Iglesias, prefieren un perfil más crítico, como el que cultivan ARI y Recrear.




