Coronavirus en la Argentina: el Gobierno apuesta a la "resurrección" de la obra pública en plena cuarentena

Alberto Fernández decidió mantener una cuarentena estricta, pero el Estado Nacional construye hospitales y reactivará obras que se paralizaron como consecuencia de las medidas para combatir el coronavirus
Alberto Fernández decidió mantener una cuarentena estricta, pero el Estado Nacional construye hospitales y reactivará obras que se paralizaron como consecuencia de las medidas para combatir el coronavirus
Jaime Rosemberg
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13 de abril de 2020  • 10:40

En medio de una la pandemia de impredecible duración y con la decisión de sostener la cuarentena estricta"el máximo tiempo" posible, el gobierno de Alberto Fernández apuesta por estos días a una "resurrección" de la obra pública como herramienta de reactivación económica en medio de la crisis por el coronavirus.

Los doce hospitales modulares (nueve en el conurbano, tres en el interior del país) que se están construyendo a toda velocidad -y que el Gobierno espera tener listos en dos semanas- son solo la punta de un iceberg que incluye además la continuidad paulatina de distintas obras paralizadas en rutas nacionales y 400 emprendimientos a pequeña escala (cloacas, desagües, cordón cuneta, arreglos en calles) en municipios del país, todas a cargo del Ministerio de Obras Públicas que encabeza Gabriel Katopodis, con un presupuesto que superará, en total, los $25.000 millones.

"La obra pública reacciona rápidamente cuando hay inversión, para la actividad económica y la generación de empleo", afirmó ayer Katopodis a radio Rivadavia, y destacó que el plan de obras garantizará "el cuidado de los trabajadores" con medidas de distanciamiento social y salubridad para evitar contagios.

Excluida la construcción privada de las actividades autorizadas a realizar tareas, la obra pública aparece como un módico salvavidas para un sector golpeado por la crisis. La actividad -que se lleva a cabo mayormente al aire libre, con escasa probabilidad de aglomeraciones- fue incluso parte de los sectores que el comité de científicos e infectólogos recomendó flexibilizar al Presidente, en los días previos al decreto que extendió la cuarentena hasta la medianoche del domingo 26.

En lo inmediato, Fernández apuesta a finalizar las 50 obras sanitarias más urgentes: no solo los hospitales modulares -el Presidente recorrió el de La Matanza, días atrás- sino además, las mejoras a contrarreloj que se están haciendo en espacios de aislamiento cedidos por clubes o escuelas, como el que también recorrió el Presidente el jueves pasado en Lanús junto al intendente Néstor Grindetti. Se incluyen además "ayudas" a menor escala, como duchas en los paradores a cargo de los curas villeros. "Todo lo sanitario es prioridad número 1", acotan desde el Ministerio de Obras Públicas. Y dan un detalle no menor que hace a las condiciones de salubridad: la mayoría de la cincuentena empleados que trabajan en cada obra son de la zona -llegan allí en bicicleta o caminando- y muchos otros duermen en los obrajes, o -llegado el caso- dormirán en hoteles alojamiento, hoy vacíos.

En acuerdo con la Cámara de la Construcción y el gremialismo nucleado en la Uocra, Katopodis apuesta a reactivar trabajos en rutas paralizadas "por falta de stock, problemas de traslado o deudas que acumularon las empresas en el gobierno anterior", según afirmaron a LA NACION cerca del ministro, que recorrerá esta semana en tramos de las rutas 6, 7 y 8, ejes de la continuidad de los trabajos, por un monto de -al menos- $10.000 millones.

Las grandes obras en rutas se complementan con el plan para los municipios, denominado Argentina Hace, que incluye -aclaran en el Gobierno- a distritos gobernados por oficialistas y opositores en proporciones parecidas. Se centran, sobre todo, en el conurbano bonaerense, el escenario que concentra los mayores temores en la Casa Rosada (con epicentro en la primera y la tercera sección electoral). "Van a ir cientos de millones al conurbano y algunos millones al interior", reconocen en Obras Públicas, y calculan el monto total de las obras -agua, cloacas, pavimento- en unos $3000 millones.

Mientras critican el "legado" del gobierno macrista -aseguran que seis de cada diez obras estaban paradas al terminar Mauricio Macri su mandato y dicen que quedó una deuda acumulada por un total de $34.700 millones-, en la Casa Rosada apuestan a la inyección de actividad que la obra pública podría insuflar en una economía devastada por la cuarentena y sus consecuencias.

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