
Corre el reloj para un acuerdo: Kicillof rechaza presidir el PJ, a pesar de la presión de Máximo Kirchner
El gobernador insiste en que el partido bonaerense debe ir por la unidad y una conducción que responda a su gestión; hay tiempo hasta el sábado para ver si hay pacto o van a una interna
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LA PLATA.- El gobernador Axel Kicillof por ahora dejó fuera de sus planes asumir la presidencia del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires. Nunca estuvo en su cabeza: su candidata es la vicegobernadora Verónica Magario, a pesar del desafío de La Cámpora para que asuma en el lugar que actualmente ocupa Máximo Kirchner.
Ante la falta de consenso entre los diferentes sectores, el equipo del gobernador evalúa los términos de un acuerdo para evitar una disputa electoral interna en el partido.
Sin embargo, Kicillof se rehúsa a presentarse como candidato a presidente del PJ bonaerense, como había sugerido Máximo Kirchner en forma reservada.
El sábado a medianoche cierra la presentación de las listas para la elección interna.
Ese día quedará definido si hay un armado conjunto, liderado por una persona allegada al gobernador de la provincia de Buenos Aires, como Verónica Magario, uno otro de los dirigentes cercanos.
La otra alternativa es que Máximo Kirchner logre imponer a Federico Otermín, intendente de Lomas de Zamora y delegado del diputado nacional.
Actualmente, la posibilidad de Otermín parece remota.
Sin un acuerdo sobre la mesa, la instancia de una competencia interna entre dos listas vuelve a asomar en el horizonte del PJ.
Kichner fue quien propuso la candidatura de Kicillof, al cierre de la semana que pasó. Lo deslizó entre sus allegados como una solución para evitar una interna.
Su candidato es Otermín, pero el desafío de que lo suceda el gobernador está más bien enfocado en forzar a Kicillof a meterse en un lugar que siempre quiso eludir: la política interna del Partido Justicialista.
En cambio, el gobernador anunció, en diciembre pasado, su apuesta por impulsar su agrupación Movimiento Derecho al Futuro a nivel nacional, con la ambición de sumar fuerzas más allá del partido fundado por Juan Domingo Perón.
Su Movimiento Derecho al Futuro incluye al peronismo, pero no se encapsula en allí, ni en Buenos Aires ni en el resto del territorio, se entusiasman en la Gobernación.

“Kicillof no fue presidente del partido en seis años, no va a ser ahora, porque se lo ordenan sin una instancia de diálogo y consenso dentro del partido”, se escuchó dentro de la Casa de Gobierno.
Kicillof debe resolver una encrucijada: liderar la unidad del partido, bajo la presión ineludible que se le impone como sucesor para desde allí reclamar la libertad de Cristina Kirchner, con prisión domiciliaria en San José 1111. O tensar una negociación hasta el filo de la medianoche del sábado sin descartar competir en una elección interna. Por ahora no hay diálogo directo con Máximo Kirchner ni con Cristina Kirchner, para destrabar esta situación.

Postergación
Por el momento la definición se dilató: el plazo para la presentación de avales que estaba previsto para este martes se postergó hasta el ocho de febrero: “Si hoy tenías que presentar los avales tenías que cerrar todo, ya que los que avalan son los mismos que van a jugar en un espacio u otro; o en una lista de unidad”, dijo uno de los hombres que vio al gobernador. Ese días se definirán además los apoderados.
La propuesta de Kirchner fue rechazada de inmediato por los decisores del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) que insistieron en que “quien presida el PJ tiene que apoyar abierta y explícitamente al gobernador y las políticas públicas del gobierno provincia”.
Pero los intendentes del Movimiento Derecho al Futuro aportaron una mirada más conciliadora. Recordaron que Eduardo Duhalde fue gobernador y presidente del Partido Justicialista por ocho años, antes de ser presidente de la Nación.
Cerca de Kicillof recordaron que el Gobernador ya rechazó, personalmente, la posibilidad de involucrarse personalmente en la presidencia del partido el año pasado. Ahora que está enfocado en la construcción de un movimiento nacional no tiene vocación de cambiar de criterio.
Mientras se intenta avanzar en la ingeniería de acuerdo. el reglamento interno ordena que los avales para la presidencia del consejo y los consejeros por rama deben representar al menos cinco secciones diferentes. Y estar avalados por el cincuenta por ciento de los distritos que componen la sección. Los consejos de distrito y los congresales provinciales deben ser avalados por el dos por ciento del padrón de afiliados de cada distrito.
La postergación de la presentación de avales para el sábado ocho da cuenta de la búsqueda de una solución de unidad.




