La disputa por Crimea complica al Gobierno en el exterior

Putin agradeció a la Presidenta su apoyo, a raíz de la crítica a las potencias occidentales que rechazan la anexión
Martín Dinatale
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26 de marzo de 2014  

Con la excusa de sumar nuevos argumentos en favor de la lucha por la soberanía argentina en las islas Malvinas, Cristina Kirchner quedó envuelta en una maraña diplomática alrededor del conflicto entre Rusia y Ucrania por el territorio de Crimea.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin , llamó ayer a las 10 por teléfono a su par argentina y le agradeció haber incluido en el debate del referéndum que realizó Crimea para anexarse a Rusia la cuestión del "doble estándar" que usan varios países para apoyar o rechazar ese tipo de consultas. Es que Cristina Kirchner había objetado en Francia el rechazo de Gran Bretaña al referéndum en Crimea y su aval a la consulta que el año pasado se hizo en las islas Malvinas para seguir como territorio de ultramar de Londres.

La lectura que hizo Putin de las palabras de Cristina Kirchner le sirvió para justificar la anexión de Crimea. Sin embargo, la Argentina había rechazado en la ONU el referéndum y el traspaso de Crimea a Rusia.

En el comunicado que emitió la cancillería argentina al término de la charla telefónica de Putin y Cristina Kirchner destacó que "el presidente ruso habló con la primera mandataria sobre la cuestión de Ucrania y reconoció la postura de la Argentina sobre la cuestión de Crimea". También dijo que "Putin subrayó la importancia de la posición argentina al incluir en el debate sobre dicha cuestión el doble estándar de varios países con relación a los principios de la Carta de las Naciones Unidas".

Unas horas antes, el Kremlin había redactado un comunicado de tono similar. Pero agregó un párrafo que no parece menor en el conflicto que tiene con Ucrania. Mencionó que en la conversación telefónica de los presidentes de Rusia y la Argentina "se acentuó la importancia de una estimación integral de las tradiciones nacionales, históricas y culturales de los pueblos". Esto fue leído por Moscú como un apoyo argentino a la anexión de Crimea.

En tanto, la Cancillería destacó que "la presidenta argentina ratificó que nuestro país seguirá propiciando la resolución pacífica de los conflictos". Luego, Cristina Kirchner ratificó en su Twitter: "Consideramos inaceptable la política de doble estándar de algunos países occidentales y organizaciones internacionales". Fue lo que había dicho en Francia al criticar a Londres.

Fuentes calificadas de la Cancillería admitieron a LA NACION que la postura de Cristina Kirchner ante el conflicto de Crimea resulta "contradictoria" y "ambigua".

Por un lado, el Gobierno condenó en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas el referéndum en Crimea y se mostró en favor de la integridad territorial de Ucrania. Pero, a la vez, Cristina Kirchner condenó a los países que rechazan el referéndum de Crimea.

Varios diplomáticos coinciden en que en su afán por criticar a Gran Bretaña y sumar argumentos por la soberanía argentina de las Malvinas la Presidenta hizo una comparación forzada del caso Crimea con las Malvinas que le jugó en contra.

Esto se da además en momentos en que la Argentina busca un apoyo de Estados Unidos y de los países europeos para negociar con los holdouts y con el Club de París.

Ayer, consultado por LA NACION, el Departamento de Estado no hizo comentario alguno sobre los dichos de la Presidenta respecto del "reconocimiento" de Putin y reiteró la llamada "Declaración de La Haya", en la que se denuncia la violación de Rusia de la integridad territorial de Ucrania.

Según pudo saber LA NACION, el embajador de Ucrania en Buenos Aires, Yurii Diudin, se quedó sorprendido con el apoyo que mostró Cristina a Putin y el tono de la conversación telefónica que se divulgó. En diálogo con este diario, el representante diplomático de Kiev agradeció el apoyo de la Argentina a Ucrania en la ONU, pero dijo que esperaba una condena "más explícita" del Gobierno a Rusia y una postura firme sobre el no reconocimiento del referéndum y del cambio de estatus político de Crimea.

A su vez, Diudin fue tajante: "No reconocemos ni reconoceremos jamás la anexión forzada de la parte integrante del territorio ucraniano que es la República Autónoma de Crimea".

Hay un eje central en la relación de Rusia y la Argentina que explicaría la postura ambigua de la Argentina sobre Crimea: el fuerte vínculo comercial que une a ambos países.

En el comunicado de ambas cancillerías ayer hubo coincidencias de que Putin y Cristina Kirchner hablaron del "desarrollo estratégico" entre Buenos Aires y Moscú en especial en materia energética, técnico-militar y relaciones comerciales.

Así, fuentes diplomáticas rusas dijeron a LA NACION que "existe un fuerte vínculo económico entre la Argentina y Rusia que no será derribado por ningún conflicto". La alianza estratégica de Moscú y Buenos Aires se sustenta en un intercambio comercial de unos 1800 millones de dólares anuales, donde la Argentina tiene una balanza comercial favorable.

A la vez, Rusia tiene interés por desarrollar negocios energéticos y tecnológicos en la Argentina. Por ejemplo, los rusos, en alianza con la Corporación América, de Eduardo Eurnekian, se presentaron en la licitación de la represa hidroeléctrica de Chiuido I, en Neuquén.

También hay fuerte interés de la estatal de energía atómica Rosatom para desarrollar energía nuclear en Atucha. No son los únicos negocios: hay un proyecto de la empresa de camiones Kamaz para instalar una fábrica de ensamble en Córdoba, un plan minero en Mendoza con una inversión de US$ 350 millones y la venta de helicópteros rusos de rescate, entre otros emprendimientos.

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