
De la protesta social a la más vieja política
En otro momento se buscó en estas columnas distinguir entre lo que es un piquete y un corte de ruta. En una sola definición se puede afirmar que el piquete necesita una estructura de mando y, en consecuencia, una organización. El corte de ruta es protesta, el piquete es política. El congreso de anteayer no deja dudas sobre la diferencia. Veamos.
En la asamblea piquetera tomó la palabra Jorge Altamira, legislador porteño por el Partido Obrero. Estableció en su discurso frente a los 1500 delegados los "tres factores que distinguen el momento político", según el entendimiento del orador.
1) "Esta asamblea cambia el panorama político del país. Nos transformamos en un factor político. Estamos para decidir el destino de la Argentina entera.
2) "Crecimiento sistemático de la rebelión popular.
3) "El decisivo fracaso del Gobierno para llevar adelante sus planes es el derrumbe de todo un esquema de organización política. La Argentina está en una situación límite y los piqueteros debemos decidir hacia dónde la queremos llevar."
Tan particular participación se cerró con una invitación: "Les quiero ofrecer al PO para que sea su herramienta..." Y el convite da pie a la pregunta: ¿quién controla la fuerza de los piqueteros?
Hay más anotados para impulsarse con los manifestantes que organizaciones que puedan decirse dueñas de esas voluntades de lucha. Incontenidas, en definitiva, se vuelven más peligrosas.
Los dos hombres fuertes de La Matanza, Juan Carlos Alderete y Luis D´Elía, pueden negociar en nombre de unos cinco mil manifestantes de esa zona. Ese control se los dan los años de punteros justicialistas cuando la vieja política, en el vocabulario actual, les permitió levantar desde la pobreza extrema dos barrios al menos humildes. La gente respeta eso, lo reconocen los propios funcionarios del Ministerio de Trabajo que negociaron con ellos.
Pero una decisión en La Matanza no es escuchada en otros puntos del país, aunque habrá que reconocerles el duro trabajo de coordinar con los punteros de otros piquetes.
D´Elía es concejal por el Frepaso. Esa fuerza también quiso controlar el descontento social antes de llegar al Gobierno. Como ahora buscan los partidos de la izquierda política. No les será fácil conseguirlo.
Una voz del Chaco contestó al PO desde la misma tribuna. Hermeciano Sena no dio vueltas: "El Frepaso aprovechó todas las luchas populares. Que no vuelvan a usarnos para una elección".
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Vale en el análisis convocar a esas posiciones de Altamira y de Sena para que contrapuestas evidencien que hay, en un tiempo, una búsqueda de control y un rechazo natural a las estructuras prefabricadas. Y en el medio, Alderete y D´Elía.
Sus palabras pueden resultar desestabilizadoras, pero en realidad aparecen como los únicos piqueteros que apuestan a la vieja política con mucha predisposición a negociar por algo más tangible que la utopía de la toma del poder en la Argentina a través de una pueblada. Si hasta se dejan un buen margen para conseguir resultados.
Porque la asamblea popular había puesto a consideración un plan de lucha temible, con piquetes coordinados el martes por 24 horas, el jueves por 48 horas y el lunes siguiente por tiempo indefinido hasta la caída de la administración De la Rúa. Con reflejos, estos punteros de La Matanza cambiaron la propuesta de voto por este plan conocido que deja una semana entre piquete y piquete para esperar algunos planes Trabajar más u otras prebendas.
Esa apuesta tiene el altísimo riesgo que significa la posibilidad de desbande en los quince o veinte piquetes que lograrán fortalecer el martes próximo. Hay un grupito que espera su turno de violencia y puede no acatar una orden de retirada con un par de subsidios en las manos. A propósito, el camarógrafo que había desaparecido durante los incidentes en Mosconi apareció en el congreso piquetero, como un miembro más, junto al Movimiento Teresa Rodríguez...





