Detrás del vínculo con Jair Bolsonaro se esconde otro problema para Alberto Fernández

Carlos Pagni
Carlos Pagni LA NACION

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31 de octubre de 2019  • 21:38

A continuación, sus principales conceptos:

  • Jair Bolsonaro y Alberto Fernández son personajes de características muy peculiares. Fernández ha dado muchas demostraciones de que es "leche hervida", es impulsivo. Dicho eso, al lado de Bolsonaro es un budista zen. Bolsonaro está en un momento especial de enojo.
  • Bolsonaro tuvo un episodio en los últimos días. Hubo en Río de Janeiro un gran escándalo por el asesinato de una concejal. Luego, aparece un informe en TV Globo, el programa más visto de la televisión brasileña, donde un portero de edificio dice: "cuando mataron a la concejal, vino uno de los asesinos, entró en mi casa, usó el teléfono, y habló con alguien que tenía la voz del presidente Bolsonaro".
  • Bolsonaro no tiene nada que ver, tiene las pruebas de dónde estaba en ese momento. Hubo algún error de Globo de no chequear la información, pero lo interesante es que este episodio es un visor de la personalidad de Bolsonaro. El presidente brasileño difundió un video donde le habla a Globo y al gobernador de Río con un nivel de exaltación que pocas veces se pueden ver en un jefe de Estado.
  • Esto interesa porque la tensión entre Bolsonaro y Alberto Fernández tiene características que van más allá de la tensión entre Brasil y la Argentina. Primero, con un personaje de estas características no es fácil conciliar. Segundo, Alberto Fernández habla del tema "Lula libre". Hay mucha gente en Brasil, incluso gente que no votó al PT, que considera que hay irregularidades procesales en el caso de Lula.
  • Pero, en la medida en que se extiende la recesión en Brasil, la clave de bóveda en el poder de Bolsonaro es "Lula preso". El que lo manda preso es Moro, el ministro de Justicia de Brasil. Entonces, cuando Fernández evoca el "Lula libre" es como si en la Argentina gobernara Elisa Carrió y alguien viniera a decir "Boudou libre". Tiene derecho a decirlo, pero tiene que saber que va a desatar un conflicto político importante.
  • ¿Por qué hace esto Fernández? Tiene una relación personal con Lula que viene del momento en que Lula intervino para que Cristina Kirchner no renunciara después de la crisis de la 125. Además, es mucho más fácil decir "Lula libre" que " De Vido libre" o " Boudou libre". Tiene mucho menos costo.
  • Esto se produce en un marco inquietante. Tiene que ver con un proceso que está ocurriendo en Brasil que afecta mucho más a la Argentina que el enojo de Bolsonaro. Brasil está, desde hace muchos años, en un largo camino de liberalización de su economía, aún con Lula. Ese proceso, que dio algunos pasos adelante con Temer, se aceleró enormemente con Bolsonaro, pero sobre todo con la figura de Paulo Guedes, su ministro de Hacienda.
  • Guedes viene de la escuela liberal de Chicago. Hace una apuesta enorme a que una solución para Brasil es la apertura comercial. Estamos hablando de un Brasil que pertenece al bloque Mercosur, uno de los bloques más cerrados del mundo. Brasil está acelerando el proceso de apertura comercial, y el empresariado brasileño, que siempre fue muy proteccionista, acompaña ese proceso.
  • Brasil le está planteando a la Argentina desde hace tiempo que quiere ir a un proceso de liberalización mayor de su comercio. Hace un mes se firmó un acuerdo en el sector automotor. El 50% del flujo comercial entre la Argentina y Brasil son autos y es el único sector, además del azucarero, que está fuera del Mercosur.
  • Ahora, se está discutiendo desde febrero la posibilidad de bajar los niveles de protección, liberalizar hacia afuera, que puedan entrar productos europeos, japoneses, chinos más fácilmente compitiendo con la industria brasileña, argentina, paraguaya y demás.
  • Esto se viene discutiendo con Macri. Los brasileños querían acelerarlo, Macri dijo, hablémoslo, pero no durante la campaña electoral, porque me complica. Brasil quiere hacerlo mientras tiene la presidencia del Mercosur, es decir, ahora. Hay una reunión de presidentes (con los mandatarios de Uruguay, Paraguay, Brasil y la Argentina) el 5 de diciembre. Es decir, Macri va a participar de esta reunión cinco días antes de irse.
  • Brasil va a ir con la propuesta de una baja de aranceles. El ministro de Relaciones Exteriores brasileños y Bolsonaro dijeron que, si el Mercosur no se liberaliza, ellos están dispuestos a dejar el Mercosur. Una especie de Brexit al revés. Y dicen: si el empresariado argentino no nos acompaña, lo haremos solos.
  • Cristina Kirchner le dijo a Macri el último domingo que "un presidente es presidente hasta el último día del mandato por la democracia y la institucionalidad". Macri puede decir, "le tomo la palabra, y liberalizo la economía, porque hasta el 9 de diciembre a la noche soy presidente".
  • A esto se le suma que hay una negociación ya abierta del Mercosur con Japón para un tratado de libre comercio con el país asiático. Esto tiene importancia porque Brasil va a seguir presionando la liberalización. Además, hay que mirar las elecciones de Uruguay. Si ganan los blancos van a estar mucho más cerca de Bolsonaro que de un Fernández, que dice: "yo sigo a Uruguay". Uruguay se le puede ir. La Argentina puede quedar en minoría dentro del Mercosur en materia de liberalización comercial.
  • Esto es importante porque hay evidencias de que uno de los motivos del conflicto del empresariado con Macri, es decir, la razón por la que el presidente de la UIA hizo campaña por Alberto Fernández, se debe a que hay un enorme rechazo a la política de Macri porque Macri venía anunciando, en consonancia con Brasil, apertura económica.
  • Esto puede implicar el colapso de sectores completos de la industria argentina. Implica la reconversión de toda la industria farmacéutica, que tiene un vínculo muy estrecho con el nuevo esquema de poder, y que tendría que empezar a discutir una nueva ley de patentes. Además, implica una reforma de la economía argentina que requiere bajarle costos a la industria.
  • El verdadero problema de Fernández en los próximos cuatro años, mucho más que Cristina, es esta presión de Brasil, porque va al centro de su esquema de poder, al centro de la alianza que él está armando (él, no es impuesta por Cristina).
  • Todo esto seguramente va a ser materia de discusión del famoso acuerdo económico social, la llave maestra que piensa tener Fernández para manejar la economía. Fernández parece estar todavía con el sistema nervioso periférico moviéndose como un candidato a presidente. Todavía no ha dado señales de su nuevo rol. No conocemos su plan económico ni su ministro de Economía en un país con 60% de inflación y donde no se pueden comprar más de 200 dólares mensuales en el banco.
  • Da la impresión de que los únicos instrumentos de política económica que tiene Fernández en la cabeza son el acuerdo económico y social y la reestructuración de la deuda. Este problema de Brasil afecta centralmente al acuerdo económico y social porque los empresarios y sindicalistas le van a decir cosas al respecto a Fernández.
  • Ese acuerdo se empieza a complicar. Porque hubo una ausencia muy importante en Tucumán: Hugo Moyano. No estuvo deliberadamente. Moyano viene enojado porque tenía pretensiones políticas, de meter gente en las listas, concretamente gente del sindicato de camioneros. Solo logró poner a su hijo Facundo, que ni lo puso él, lo puso Felipe Solá.
  • Moyano tiene un problema central: OCA. Empresa con la que él está muy vinculado, y muy importante de todo el sector logístico. Moyano le pide una solución a Fernández para OCA y todavía no la obtuvo. Además, le pide dos cosas más. Como OCA es Correo, y todo el sector correos está muy ligado a Moyano; le pide un lugar en Enacom; también, algo que le pidió a Néstor Kirchner: el Ministerio de Transporte o la Secretaría de Transporte. Le pide la misma persona que aquel entonces: Guillermo López del Punta.
  • Tal vez, Néstor y Cristina se hubiesen ahorrado disgustos si lo hubiesen puesto a López del Punta en lugar de a Ricardo Jaime. Y Moyano, en ese entonces, enfureció. Lo llamó a De Vido, formalmente el jefe de Jaime, y le dijo: "Acordate que yo con el cuento de la Banelco volteé un gobierno, los puedo voltear a ustedes también". Hablamos de un kirchnerismo con el 22% de los votos que no resistía ningún paro.
  • Kirchner lo llamó a De Vido y le dijo que siga hablando con Moyano, y le dio a Moyano su teléfono particular. Ahí se arma una alianza con el kirchnerismo donde Moyano tiene muchísimo poder, que sigue hasta la muerte de Néstor. Después viene un conflicto importante con Cristina, hasta que se reconcilian, y Moyano se incorpora a la campaña de Cristina.
  • Moyano, hoy, pide que le cumplan. No se va a sentar a la mesa, como no se sentó en Tucumán, hasta que le cumplan. ¿Es viable un acuerdo económico y social sin los sindicatos del transporte? ¿Puede Fernández comprometer una política de precios y salarios con el sindicato de transportes afuera, con un conflicto de OCA que puede desatarse en cualquier momento y pone a 5000 personas en la calle? Incógnitas que empiezan a aparecer en medio de la transición.

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