
Duhalde cambia su imagen para ser presidente
Un ex asesor de Clinton le aconsejó alejar a Pierri, a Mércuri y Toledo.
1 minuto de lectura'
"Si quiere ser presidente tiene que cambiar su entorno." El gobernador bonaerense, Eduardo Duhalde, no se inmutó, pero sus colaboradores se incomodaron ante el inesperado consejo de James Carvill, el ex asesor de la campaña electoral del presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton.
Duhalde no respondió, nunca lo hace ante sus hombres de confianza. Escuchó con atención la recomendación. Sólo se acomodó en el sillón de una oficina porteña donde se realizó una de las tantas reuniones de la campaña duhaldista.
El gobernador intenta cambiar su imagen ahora que quiere ser presidente: redujo su entorno e incorporó nuevas figuras.
Dio dos señales concretas, una evidente y otra oculta. La primera fue seleccionar un equipo de campaña que nada tiene que ver con los dirigentes que lo acompañaron durante sus ocho años de gestión bonaerense.
La segunda fue alejar a algunos de los hombres de la campaña para 1999. "No se llega a ser gobernador de la misma forma en que se llega a ser presidente", aleccionó Carvill.
Duhalde parece dispuesto a cumplir con los deberes de su asesor norteamericano, con quien se ve al menos una vez por mes. La opinión del visitante tiene otro peso. Se atreve y es escuchado, coincidieron dos miembros del equipo de la campaña duhaldista.
El gesto más elocuente fue excluir al ala política del PJ bonaerense de las giras por el interior y del equipo de campaña. En la carrera presidencial, Duhalde no quiere cometer errores o, al menos, intenta evitar riesgos. Le dedica tiempo a su imagen personal: cómo moverse, cómo decir los discursos y cómo mirar a las cámaras de televisión en los actos políticos.
En su círculo íntimo son pocos los que se animan a decirle las cosas más duras. Tratan de cumplir los deseos del jefe.
Un nuevo perfil
Alberto Pierri, Osvaldo Mércuri, Hugo Toledo, dirigentes del PJbonaerense, que representan al aparato partidario del duhaldismo, siempre estuvieron muy cerca de Duhalde. Mantienen con él una estrecha relación política, algunos compromisos, y una amistad de varios años.
En todas las reuniones eran infaltables. Sin embargo, ninguno integra su equipo de campaña. Duhalde quiere explotar un nuevo perfil.
Intenta despegarse de la imagen de dirigente bonaerense verticalista rodeado de un aparato político clientelista. El cambio comenzó hace ocho meses: nombró ministro de Justicia y Seguridad a León Arslanian, prestigioso abogado, ex presidente de la Cámara Federal en el juicio a los miembros de las juntas militares.
En el entorno tradicional, donde el requisito es ser leal, hay hombres clave. Están casi todo el día con el gobernador. Conocen sus hábitos y manías como pocos.
Fabián Bujía es uno de ellos. Es el hijo de quien fue su mejor amigo, Alberto Bujía, que murió en un accidente motociclístico. Lo acompaña a todos lados y junto con Norberto Raffeti (primo del gobernador) atienden el teléfono de Duhalde, que no es una tarea menor: es fundamental para poder acceder al jefe.
Carlos Tempone es el secretario privado de Duhalde, su hombre de mayor confianza. En el duhaldismo cuentan una de las últimas anécdotas: cuando Duhalde estaba de vacaciones en el Sur, tenían que operar a Tempone y el gobernador volvió de inmediato. Le hicieron seis by-pass .
Pero quien está más cerca de Duhalde es su asistente personal "Nino". En el entorno del gobernador le dicen "el ministro". Es el que lo peina, le prepara la dieta y algunas veces lo despierta.
El titular de la Casa de la Provincia de Buenos Aires, José Pampuro, también ocupa un lugar destacado. Es el médico personal de Duhalde y uno de sus consejeros políticos.
Luis Verdi le prepara hace muchos años los discursos. Siempre anda con varios libros en busca de frases e ideas para su jefe.
Cada uno de los que integran el entorno más íntimo del gobernador tuvo, y algunos aún tienen, mucho peso en las decisiones de Duhalde. Este valora su lealtad, pero ahora sus opiniones pasan por el tamiz del equipo de campaña.
El único que no habla demasiado de política con Duhalde es su entrañable amigo Abel Morán. Está al lado de él en los momentos de mayor tensión política y en los otros. No deja de ir a los actos políticos ni, tampoco, de acompañarlo a pescar al Sur o a tomar mate en San Vicente.
Más nombres
En el quincho de la quinta Don Tomás, en San Vicente, en el hotel Alvear o en la Casa de la Provincia de Buenos Aires, los duhaldistas, con el jefe o sin él, elaboran sus planes.
El ex viceministro del Interior Alberto Iribarne es el jefe de la campaña. Su relación con Duhalde comenzó en 1989 y cuando se sumó al gobierno lo primero que aclaró fue su fe duhaldista.
Carlos Ben y Martín Oyuela, los voceros del gobernador, ahora cambiarán sus funciones. Ben seguirá al frente de la comunicación provincial y Oyuela será el director de comunicaciones. La máxima apuesta de Duhalde es Jorge Telerman, actual embajador en Cuba, como su vocero en la campaña y uno de los artífices de su cambio de imagen.
El intelectual del peronismo y ex menemista, Julio Bárbaro, es el encargado de las relaciones políticas del equipo de campaña; la diputada Cristina Fernández de Kirchner se encargará de plantear la propuesta social; el diputado Jorge Remes Lenicov definirá una alternativa del "modelo económico agotado", y el legislador porteño Jorge ArgŸello organiza diversas actividades que le encomendó el gobernador.
A ellos se les suman otros duhaldistas (legisladores) que se reúnen todas las semanas para afilar la estrategia.
El precandidato quiere intentar llegar al ´99 con un equipo diferente del que utilizó en su campaña el presidente Menem.
"Menem llegó con los leales y Duhalde quiere rodearse de dirigentes con trayectoria en el peronismo y con ideas", dijo a La Nación uno de sus flamantes colaboradores. Aunque el gobernador no resignará su entorno, está en juego su proyecto presidencial. Quiere cambiar una imagen que cultiva hace más de treinta años.
De la Rúa criticó los gastos del Frepaso
El precandidato presidencial de la Alianza Fernando de la Rúa criticó ayer al Frepaso por el "gran despliegue de fondos" de campaña electoral que está haciendo esa fuerza en Rosario, con vistas a la elección interna del próximo 29 de noviembre, y advirtió que esto "se contradice con los cuestionamientos" que le hacen en Buenos Aires en relación con las erogaciones en publicidad del gobierno porteño.
El jefe radical agregó en la ciudad santafecina que desde el radicalismo se está "mirando con atención la campaña" de los socios del Frepaso. "Han hecho un gran despliegue de fondos en Rosario, lo cual contradice los cuestionamientos que me hacían en Buenos Aires nada más porque convoqué a una campaña de prevención de cáncer de útero".
"Mientras que nosotros hemos rendido cuentas ante la Justicia (por los fondos de campaña), ellos son la contraparte. Acá, en Rosario, ha funcionado todo, lo partidario y lo oficial", sostuvo en referencia a que la intendencia local está en manos del socialista popular Hermes Binner, integrante del Frepaso.
Sin licencia, por el momento
En otro orden, el precandidato aliancista descartó que la marcha de la campaña proselitista vaya a obligarlo a solicitar licencia al frente del gobierno porteño.
"Mi principal papel es seguir gobernando la ciudad. Sólo si observo que la actividad resiente mi labor podría pensar en alguna licencia. Pero como ganaré la interna, me quedaré en el cargo para asumir después la presidencia", aseguró.
Consultado sobre la opinión del presidente Menem en el sentido de que si gana la Alianza será malo para quienes están pagando cuotas, De la Rúa destacó: "Queremos recordarles que defenderemos la estabilidad como algo fundamental y puedo decirles en una frase contundente que la estabilidad soy yo".
"Lo malo -agregó- sería que Menem nos pondere, sabemos que la gente quiere que haya un cambio y la Alianza es la herramienta de ese cambio".
1
2Claudio “Chiqui” Tapia fue indagado en la causa que investiga una presunta evasión impositiva en la AFA: entregó un escrito y no contestó preguntas
3Roberto Baradel anunció que dejará la conducción de Suteba después de casi 20 años
4¿Con la nuestra? Adorni, su esposa y la doble vara de la austeridad



