Duros reproches de Moyano a Caló, en una tensa reunión

Lo criticó por haberse alineado con el Gobierno, pero el jefe de la UOM se mostró conciliador
Lo criticó por haberse alineado con el Gobierno, pero el jefe de la UOM se mostró conciliador
Ricardo Carpena
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21 de marzo de 2012  

"Por defender a Cristina, te olvidaste de defender a los trabajadores." Se lo reprochó Hugo Moyano a Antonio Caló, hace tres semanas, en un reservado encuentro que mantuvieron dirigentes fieles al líder de la CGT y la conducción de la UOM Capital, con el fin de aclarar la postura metalúrgica en medio de las insistentes versiones (que son mucho más que eso) acerca de que el sucesor de Lorenzo Miguel es el candidato favorito del Gobierno para reemplazar al dirigente camionero en el congreso cegetista que se realizará el 12 de junio.

En la década del setenta, una frase como aquélla habría desencadenado un tiroteo o, por lo menos, una pelea a trompada limpia. Esta vez, por suerte, la reunión que se realizó en la seccional Villa Lugano de la UOM, en la avenida Riestra al 6000, tuvo momentos de alta tensión, pero todo terminó en paz. Tanto, que diez días después, en diálogo con LA NACION, Caló insistió en que le gustaría liderar la central obrera, pero, en una clara señal conciliadora hacia el moyanismo, destacó: "Acompañé siempre a Moyano. Soy su número dos".

El contacto secreto con el moyanismo lo habría pedido Caló, que durante la reunión estuvo acompañado por los siete integrantes de la filial porteña de los metalúrgicos, mientras que el jefe de la CGT llegó con sus dirigentes de confianza: Omar Plaini (canillitas), Juan Carlos Schmid (dragado y balizamiento) y Julio Piumato (judiciales).

"El aire se cortaba con una sierra eléctrica", graficó alguien que estuvo en el lugar y que aseguró que ni Caló ni el resto de los gremialistas de la UOM reaccionaron ante los fuertes reproches de Moyano, que también le recordó al jefe metalúrgico lo que podría sucederle si sigue tan moderado en sus reclamos salariales. "Tus trabajadores no van a cobrar ni el salario familiar", le advirtió.

Caló, moderado hasta la médula, prefirió no contestar con dureza, brindó sus explicaciones, aseguró que tiene pensado seguir al frente de la UOM, y le terminó asegurando al cacique de los camioneros: "Hugo, sabés que vamos a seguir juntos".

En realidad, ni en la misma UOM saben qué quiere hacer Caló. No ha dado ninguna señal interna de que quiera pegar el salto para conducir la CGT, aunque se sabe que la Casa Rosada lo ha sondeado y lo eligió como el eventual sucesor de Moyano.

Para eso, debería renunciar a la secretaría general de la UOM, como marca una vieja tradición del gremio. Quizá la clave pueda darse durante el congreso de delegados metalúrgicos que se realizará en Mar del Plata a mediados del mes próximo. Allí, se debatirá la postura ante las trabadas negociaciones salariales y se les pondrá fecha a las elecciones para renovar autoridades, que tendrían lugar en julio.

En los pasillos de la UOM, ya hay quienes apuestan a que Caló se presentará en los comicios para otro mandato de cuatro años y que, en caso de que prospere el operativo para destronar a Moyano, podrían ofrecerle al Gobierno algún otro dirigente, como Francisco "El Barba" Gutiérrez, actual intendente de Quilmes, o Naldo Brunelli, un histórico dirigente que lideró la CGT entre 1993 y 1994.

En otro gesto dirigido a descomprimir las tensiones, Caló invitó a Moyano a participar del cierre del congreso metalúrgico. La respuesta fue: "Por supuesto que iré. No les tengo miedo a los trabajadores". Es que, aunque el líder de la UOM efectivamente piense en ser el nuevo titular de la CGT, sabe que no puede enfrentarse ahora al líder camionero ni arriesgar prematuramente los congresales moyanistas que votarán la nueva conducción cegetista.

Desafío salarial

Caló tiene otro desafío por delante. Necesita llegar al congreso metalúrgico con un acuerdo salarial que calme el malestar de las bases, pero su condición de "preferido" de Cristina Kirchner le dejó un gusto amargo en las primeras negociaciones.

Para mostrarse moderado y alejado del estilo moyanista, les anticipó a las cámaras industriales que no les pediría un 20 o 30% de aumento porque prefería escuchar primero cuál iba a ser su oferta. Pero todo se estancó cuando la propuesta patronal fue de apenas el 15%. El malestar de Caló derivó en un salvavidas oficial: el Ministerio de Trabajo convocó a las partes para el lunes 26 del actual con el fin de destrabar las tratativas.

Allí se verá si Caló acuerda no más del 20%, cifra que quiere el Gobierno como tope, pero que lo dejaría como blanco fácil de Moyano, que insiste en que nadie acepte menos del 30 por ciento.

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