Eduardo Duhalde, un presidente "en el aire"
Desde hace un año conduce un ciclo por Radio Nacional
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Cuando el 25 de mayo deje la Presidencia de la Nación, Eduardo Duhalde abandonará al mismo tiempo otra profesión que también estrenó en enero de 2002: la de conductor de radio.
Desde hace un año, el jefe del Estado protagoniza por Radio Nacional (RNA) "Conversando con el Presidente", un espacio semanal de unos 15 minutos en el que puede explayarse públicamente sobre los temas que le interesan sin necesidad de enfrentar las preguntas "molestas" que suelen aparecer en las conferencias de prensa.
El programa, que se emite todos los sábados a las 9.30, asume el formato de una charla entre Duhalde y el director de RNA, Mario Giorgi.
"Por primera vez un presidente utiliza este medio para tomar contacto directo con la audiencia. Y ya marca un precedente que los próximos mandatarios tendrán que seguir", afirmó Giorgi a LA NACION. La iniciativa no es original: otros mandatarios, como Hugo Chávez, de Venezuela; Fidel Castro, de Cuba, o George Bush, de los Estados Unidos, tienen sus propios espacios radiales.
"Deme con el Presidente"
Normalmente, el Presidente sale en vivo, salvo en algunas ocasiones en que por estar de viaje el micro se graba en la tarde del viernes. En cualquiera de los dos casos el diálogo se efectúa por vía telefónica, pero esto no siempre queda claro para los oyentes.
"La gente llama a la radio y pide hablar con Duhalde. Piensan que es como si estuviera aquí", sostuvo el director de la emisora.
Los productores dicen que han llegado a registrar más de 1200 llamadas telefónicas por mes, la mayoría de las cuales son para efectuar reclamos de trabajo, medicamentos o planes sociales, y no, como esperaban quienes generaron el proyecto, para realizar consultas.
Aunque el programa no tiene un guión, funcionarios del Gobierno elaboran semanalmente una lista con los temas que buscan instalar en la agenda pública para que Giorgi haga las preguntas correspondientes.
"Para nosotros, el programa es como una tribuna donde expresarnos", dijo a LA NACION Luis Verdi, vocero presidencial y encargado de discutir con el jefe del Estado los temas que se tratarán.
La primera emisión de "Conversando con el Presidente" se realizó el 26 de enero del año pasado, a menos de un mes de haber llegado a la Casa Rosada. Al principio salía tres veces por semana, pero al poco tiempo la frecuencia fue reducida a sólo los sábados.
Emitido en un horario en el que RNA fluctúa entre el quinto y el octavo puesto en el orden de preferencias populares y tiene 0,16 punto de rating (unas 12.000 personas) en la Capital Federal y en el conurbano, el mensaje presidencial es luego difundido por otras radios, agencias de noticias, diarios y canales que -aprovechando el escaso flujo informativo de los fines de semana- reproducen en todo el país el contenido del micro.
Como consideraron que no hacía falta, los responsables del programa decidieron levantar la repetición que había los sábados a la tarde.
Desde que está en el aire, el Presidente utilizó el espacio para efectuar importantes anuncios o para ensayar algunas de sus frases más polémicas en un espacio libre de hostilidades.
"Los bancos les dieron un tratamiento vergonzoso a los clientes", dijo en el primer envío. "Si no tuviera esta responsabilidad (ser presidente), quizás estaría en un piquete o con una cacerola", se despachó en el segundo. "2002 es el año en el que vivimos sin el Fondo", alardeó el 28 de diciembre, Día de los Inocentes.
Yerros en el éter
Como ya es característico de su gestión, también los pronósticos errados tuvieron lugar en el micro radial. "El que apueste al dólar va a perder", dijo el 9 de febrero, cuando la divisa norteamericana apenas superaba los dos pesos por unidad. Hoy un dólar vale 3,23 pesos.
Por ese entonces también se animó a vaticinar que "en sesenta días aproximadamente los argentinos veremos la luz al final del túnel" y que el Gobierno llamaría a elecciones "el segundo domingo de septiembre de 2003" (concepto en el que insistió en una emisión de junio, cuando ya faltaba poco para que decidiera su renuncia anticipada y el adelantamiento de los comicios).
Entre los anuncios oficiales, Duhalde usó el programa para ratificar su decisión de avanzar en la eliminación de las jubilaciones de privilegio, reclamar la sanción de las leyes de quiebra y subversión económica que exigía el Fondo Monetario Internacional, pedirle al Poder Legislativo que suspendiera las elecciones internas abiertas simultáneas, reafirmar su adhesión a la iniciativa "El hambre más urgente" y anunciar la creación de un registro de renuncias para políticos. "Encabezaré ese registro", dijo el 31 de agosto.
Según Giorgi, el programa es "institucional puro", o sea que su fin no es comercial (no tiene auspicios) ni político. "El Presidente ha pedido expresamente que no le preguntemos por cuestiones partidarias", señaló el locutor.
Sin embargo, en algunas ocasiones Duhalde utilizó el espacio para hablar sobre candidaturas en el justicialismo. En julio, por ejemplo, negó haber presionado a Carlos Reutemann para que acepte ser el postulante del PJ. "Yo no lo apuré", dijo entonces. Y semanas atrás confirmó sus preferencias por Néstor Kirchner al calificarlo como el "abanderado" del espacio de renovación política.





