
El BCRA pone a Cavallo ante el peso de la verdad
En 1997 escribió un libro con fuertes críticas al Banco Central
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En el verano de 1997, Domingo Cavallo les contó a sus hijos, y luego escribió, que la conducción del Banco Central (BCRA) cometió gravísimas irregularidades de supervisión, pese a que al reasumir ahora como ministro de Economía respaldó a la cúpula del BCRA, presidida por el controvertido Pedro Pou.
En su libro "El peso de la verdad", escrito tras ser expulsado de la misma cartera que hoy conduce, en julio de 1996, Cavallo denunció aspectos mafiosos, según él, de la gestión del ex presidente Menem.
Dedicó jugosas páginas a describir el desempeño de Roque Fernández al frente del BCRA.
Fernández dejó el Central en aquel mes de julio para reemplazar a Cavallo en Economía. Pou, que era vicepresidente del órgano de autoridad financiera, sustituyó a Fernández y profundizó su línea.
Pou y Fernández pertenecen al sector ortodoxo de economistas agrupados en el CEMA, con fuerte padrinazgo político de Menem y del senador menemista Eduardo Bauzá, mendocino al igual que Pou.
Cavallo bendijo la continuidad de Pou, pese a que lo culpó por la recesión, porque defiende una política de altos encajes (requisitos mínimos de liquidez de los bancos), que restringen la oferta de crédito.
El ministro sostiene lo contrario: bajar los encajes para alentar la baja de la tasa de interés y expandir así el crédito y el crecimiento.
En realidad, Cavallo atacó a Pou por una sola de las funciones clave del Banco Central: la de custodiar la estabilidad monetaria. Pero en la otra, su obligación de ejercer la superintendencia de los bancos, Cavallo se llamó a silencio. O, más bien, parece haber apoyado a Pou.
No tuvo en cuenta su propio libro. Ni que el titular del BCRA está procesado por el vaciamiento del Banco Basel, y acusado por legisladores nacionales de permitir otros vaciamientos, fraudes financieros, lavado de dinero y evasión fiscal.
Una comisión especial del Congreso analiza su gestión y, pese a que trascendió que aconsejaría al presidente Fernando de la Rúa la remoción de Pou, el dictamen se trabó y el trámite está demorado.
Las denuncias publicadas
En su libro, Cavallo dijo que la cúpula del BCRA actuó con irresponsabilidad y omitió formular graves denuncias penales. "No sólo el BCRA había fracasado en la supervisión de los bancos provinciales", dijo.
Añadió: "Tampoco había detectado que algunas entidades financieras privadas estaban haciendo un manejo muy imprudente del crédito, asistiendo desmesuradamente a empresas vinculadas y utilizando operatorias off shore -sobre plazas del exterior- para esconder las maniobras que afectaban su solvencia".
Evocó entonces que Felipe Murolo, de confianza de Cavallo, lo alertó acerca de que Roque Fernández "no le daba importancia a la designación de personal idóneo para inspeccionar las entidades financieras". Murolo renunció tempranamente al cargo de superintendente de Entidades Financieras (SEF) del Central.
La SEF está hoy en manos de Guillermo Lesniewer, del CEMA, hombre de Roque Fernández, y hasta abril de 2000 la ocupó Javier Bolzico, leal a Alberto Kohan. Las irregulares asistencias crediticias y vaciamientos de bancos se profundizaron durante la actual gestión de Pou.
No se explica bien por qué Cavallo, que exigió superpoderes y sabe presionar a la hora de negociar, omitió notoriamente apurar aquel dictamen del Congreso, pese a las sospechas. En Cavallo, eso y respaldar a Pou es casi lo mismo. "Es cuidadoso con ese tema. No confía en Pou. Pero esperará el dictamen legislativo", justificó una fuente cercana a Cavallo.
Consultado por La Nación , el diputado Gustavo Gutiérrez (demócrata) dijo que "Cavallo ataca a Pou con los encajes, pero no en su función de superintendencia; allí hay causas concretas para removerlo a él y a todo el directorio del BCRA".
El caso Moneta
Un caso ejemplar de falta de control es el del ex Banco República, del financista menemista Raúl Moneta, liquidado en abril de 1999. Inspectores del BCRA detectaron en 1997 que esa entidad asistía con créditos irregulares a empresas vinculadas con Moneta y con el Citibank, su socio en el CEI Citicorp Holdings.
Esos avisos no fueron tenidos en cuenta por Pou hasta el año actual.
En la causa judicial que instruye ahora el juez federal Juan José Galeano por el cierre del República consta que en los primeros meses de 2000 el BCRA le condonó al banco de Moneta 70 millones de dólares de multas, originadas en esas infracciones de asistencia crediticia.
Con la posible intención de eludir esos límites impuestos por el BCRA a créditos a empresas vinculadas, el República y el Citibank operaban en forma cruzada.
Con esa maniobra, entre otras, Moneta consiguió la insolvencia del República, finalmente caído. Los diputados Elisa Carrió (UCR) y Gustavo Gutiérrez (demócrata) denunciaron a Moneta por posibles maniobras de lavado de dinero a través de su banco off shore , el Federal Bank, radicado en Bahamas. Y acusan a Pou de posibilitar esa operatoria.
Por la cuenta del Federal Bank en el Citibank Nueva York circularon 4500 millones de dólares de origen sospechoso y no justificado.
Esa maniobra es como las que denunció Cavallo en su libro.
Los bancos cerrados
Pero no fue la única. Entre las gestiones de Roque Fernández y Pou en el BCRA se registraron decenas de cierres de bancos, con previo otorgamiento de cientos de millones de pesos en redescuentos y condonación de deudas por multas.
La lista incluiría los casos de los bancos Austral, Basel, Feigin, BID (Integrado Departamental), Federal, Mayo, Patricios, Banco de Crédito Provincial, Mercobank, Medefin, entre otros. El modo de la operatoria pareció repetirse en forma permanente: el BCRA otorgaba redescuentos a bancos inviables que inexorablemente caían y posteriormente se denunciaban hechos ilícitos.
Los legisladores sospechan ahora que aun antes de otorgar redescuentos se conocían los delitos.
Esto podría desmitificar los problemas de las crisis sistémicas, como la del tequila, en 1994. Ello es así porque pondría sobre el tapete las malas administraciones y los problemas patrimoniales anteriores de los bancos, originados en actos violatorios de las normas del BCRA.
En fuentes del PJ, la Alianza y el cavallismo explican que Cavallo prefiere no abrir los casos de Pou y de los sobornos en el Senado para consolidar las alianzas que necesita para su proyecto de poder. Uno de los operadores de su reinserción en la Casa Rosada fue José Luis Manzano, con el que nunca dejó de congeniar.
Por esa vía, articuló el pacto con un sector del radicalismo en el poder, algunos peronistas y el menemismo, que defiende a Pou.
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