
El dilema que tienen hoy los primeros fieles de Kirchner
Expectativas y temores en la base que se armó antes del acuerdo con Duhalde
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Durante casi dos años, Néstor Kirchner recorrió en silencio el país en busca de aliados para un proyecto político que enfocaba a 2007.
Poco a poco, algunos peronistas disidentes del poder en sus provincias descubrieron en el gobernador de Santa Cruz a un líder convincente.
Después, empezaron a acercarse los restos del Frepaso y de otros frustrados ensayos de centroizquierda.
Ese grupo heterogéneo, aún sin una coordinación central, vio primero cómo se acortaban en cuatro años los plazos del proyecto original y, ahora, enfrentan el dilema de integrarse a quienes hasta hace días eran sus rivales.
La alianza entre Kirchner y el presidente Eduardo Duhalde para formar un frente peronista que detenga a Carlos Menem significó un vuelco para los planes de los primeros seguidores del candidato.
Por el momento, casi todos los referentes (para diferenciarse se denominan "kirchneristas") celebran la trascendencia del acuerdo y piensan en consolidar un movimiento que, más cerca de las elecciones, confluya con el espacio de la "renovación peronista" que propone el Presidente.
"Siempre pensamos en un proyecto de poder, que respete un conjunto de ideas básicas, sin sectarismos", señaló el senador bonaerense Eduardo Sigal, del Frente Grande, uno de los principales hombres de Kirchner enla provincia.
El recelo de los caciques del PJ de Buenos Aires a unirse a los frentistas, rivales desde hace años, no resulta un conflicto grave, según Sigal. "Nunca tuvimos un disenso destructivo. Respetamos a Solá, por ejemplo", dijo.
Aldo San Pedro, ex sindicalista de la UOM y actual diputado provincial, coincide en destacar los nuevos horizontes de Kirchner. "Sabemos que él no va a traicionar sus ideales, esto no va a ser como la Alianza, porque nuestro candidato no es Fernando de la Rúa", afirmó.
La fuerza de Buenos Aires
En Buenos Aires también se jugó por Kirchner el aspirante a intendente de La Matanza Rubén Ledesma, que organizó los actos más exitosos del mandatario santacruceño en el conurbano. Ledesma pretende disputarle el poder territorial a Alberto Balestrini, que ahora figura entre los posibles compañeros de fórmula de Kirchner.
Las rencillas políticas se imaginan más duras en el interior. Misiones podría ser un caso paradigmático. El ahora candidato del Gobierno entró en la provincia de la mano del ex intendente de Posadas, Juan Manuel Irrazábal, declarado enemigo del jefe del peronismo provincial, Ramón Puerta. "Nunca podrían estar del mismo lado", explicó un importante dirigente misionero. Hasta ahora, Puerta se resiste a apoyar a Kirchner, con quien mantiene una tensa relación. Irrazábal espera.
En Jujuy, el primer impulsor de Kirchner fue el vicegobernador Héctor Daza, que buscaba quitarle el próximo mandato al mandatario Eduardo Fellner, ahora cara visible del "frente renovador peronista".
En la Capital, donde Kirchner tiene su más amplia base política, no faltan conflictos. Su colaborador más cercano es el diputado de la Ciudad Alberto Fernández, que coordinaba en 1999 el denominado "grupo Calafate", un sector de la centroizquierda peronista que acompañaba el intento de Duhalde por ser presidente.
Fernández, ex jefe del grupo Bapro, comanda la campaña de Kirchner y no se despega del lado de él. Junto con el secretario general de la Presidencia, José Pampuro, diseñó los detalles del naciente plan político.
El año pasado se sumó al grupo el aspirante a la Jefatura de Gobierno Rafael Bielsa, que elogió ampliamente el acuerdo Duhalde-Kirchner apenas se conoció.
Una serie de legisladores duhaldistas porteños, entre ellos Jorge Argüello y Julio Vitobelo, militan con el gobernador patagónico desde octubre.
Gustavo Beliz, líder de Nueva Dirigencia, se había acoplado a Kirchner como encargado de sus equipos técnicos, pero ahora mira con preocupación el acercamiento de Aníbal Ibarra, a quien detesta.
En el interior
En el resto del país, los referentes más importantes que logró Kirchner se encuentran en la Patagonia.
Allí mantiene una relación excelente con el vicegobernador de Tierra del Fuego, Daniel Gallo; con el jefe de la Aduana y aspirante a gobernar Chubut, Mario Das Neves, y con el peronista crítico de Neuquén Oscar Parrilli, ex diputado nacional.
En Río Negro podría surgir alguna rencilla. Kirchner apoyó al senador provincial Eduardo Rosso, líder de un desprendimiento del PJ, que piensa enfrentar a Carlos Soria, ex jefe de la SIDE y candidato a gobernador oficial del partido. Uno de los hombres que Duhalde imagina en la "renovación".
Hacia el Norte, Kirchner había conseguido el apoyo del vicegobernador de Mendoza, Juan González Gaviola (ex Frepaso), del ex gobernador interino de Corrientes Hugo Perié y de la diputada nacional tucumana Esther Córdoba, enemiga del duhaldista Julio Miranda.
Otro ejemplo de adaptación podría ser el santiagueño Héctor "Chabay" Ruiz, un ex frepasista, a quien Kirchner acompañó en su sueño imposible por derrotar al caudillo Carlos Juárez, una de las caras del polo antimenemista.
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