
El empresario sigue oculto, pero en Miami reapareció su esposa
Dicen que él es testigo protegido del FBI
1 minuto de lectura'

KEY BISCAYNE.- En Venezuela corren versiones de que Guido Alejandro Antonini Wilson entró en un programa de protección de testigos y que colabora con el FBI (Oficina Federal de Investigaciones). Pero en esta isla, a 25 minutos de Miami, su mujer, Jacqueline Regnault, reapareció en el colegio de sus hijas y la familia de su socio Franklin Durán volvió a su casa, trayendo consigo su Ferrari roja.
Voceros del FBI y las agencias federales de Aduanas e Inmigraciones (ICE) y de Impuestos (IRS) no tienen novedades, a pesar de lo que desean los antichavistas en Caracas, que también dicen que le congelaron cuentas por US$ 13 millones. Cualquier movimiento tras el pedido de captura internacional emitido por la justicia argentina podría tomar "días o semanas", explican los voceros.
La fiscalía federal de Miami, por su parte, optó por el silencio, al igual que en la investigación en marcha luego de que la Agencia de Lucha contra el Narcotráfico (DEA) se incautó del avión N700SA de una firma vinculada al agente registrador de varias de sus empresas en Florida, Wladimir Abad.
A diferencia de su esposa y de Durán, de todos modos, Antonini se mantiene oculto. Optó por replicar el bajo perfil que mantiene su amigo omnipresente, Carlos Kauffmann (aunque éste, como se informa por separado, habló con LA NACION). Sus caminos se cruzan, una y otra vez, en Europa, en Estados Unidos y, en especial, en la Venezuela de Hugo Chávez.
Además de su departamento de 1 millón de dólares en el complejo Ocean Club, Antonini también tiene lazos con una segunda propiedad en Key Biscayne. Es una mansión de US$ 3,9 millones, 5 dormitorios y 6 baños en el 655 North Mashta Drive, que desde noviembre de 2001 figura como activo de Foxdelta Investments, una sociedad en la que Durán es el presidente desde 2004, él es vice y Abad, agente y director.
En esa casa, con pileta, parque y marina propia, vive Durán, según confirmó LA NACION, aunque una voz masculina, de acento venezolano, volvió a negarlo en la tardecita de ayer. "No vive aquí", fue lo único que dijo a través del portero eléctrico. Su célebre Ferrari roja, otra vez en el garaje.
La casa perteneció antes a Carlos y Noemí Pérez. El -o bien un homónimo- es el presidente de Global Ads Corporation, en la que Antonini figura como vicepresidente y que mudó su domicilio legal hace un año, sin dejar huellas.
Cuando LA NACION llegó a la garita de ingreso del Grand Palms Gold and Country Club, 45 minutos al norte de Miami, donde vive Pérez, su esposa dialogó unos minutos por teléfono, pero se negó a aceptar visitas y dijo que llamaría a la policía en cuanto este corresponsal mencionó a Antonini.
Sociedad versátil
El supuesto dueño o mula de los US$ 800.000 que siguen en Buenos Aires y Durán se valieron de Foxdelta para comprar la mansión de Mashta Drive. Pero también para vender armas "a todas las gobernaciones" y "al Ministerio de la Defensa" venezolanos, según reconoció el gobernador de Cojedes, Jhonny Yánez Rangel, días atrás.
Yánez Rangel es quien comparte la escena en las fotos de Antonini sacadas en Uruguay. Se hospedó a mediados de este mes en el hotel Llao Llao de Bariloche, con gastos cubiertos por Kauffmann, un joven y controvertido empresario de excelente relación con líderes chavistas.
Antonini, Durán, Kauffmann y un cuarto amigo y socio, Antonio Pardo, participaron en una carrera de autos, en Rumania, auspiciados por Venoco, una firma de suministros petroleros en la que Durán y Kauffmann son socios y de la que Antonini se presentó en Uruguay como "asesor de la vicepresidencia".
Los vínculos se extienden. Durán (39 años) y Kauffmann también son accionistas de Perfoalca, una firma que acumula contratos con Pdvsa y que debe su nombre (Perforaciones Albornoz) a su tercer socio, Daniel Albornoz.
Kauffmann viaja seguido a Florida, donde, pese a su fortuna, no tiene propiedades a su nombre. También aquí coincidió con Antonini en un domicilio de 2001, en el 1155 de la Brickell Bay Drive, en el centro de Miami. Y luego constituyó su domicilio legal en la mansión que ocupa Durán en la Mashta Drive, según confirmó LA NACION. Es allí donde el estudio jurídico Linebarger, Goggan Blair & Sampson le notificó que corría el riesgo de sufrir la suspensión de una licencia estatal por un retraso tributario.



