El equipo económico del Frente de Todos busca definir una propuesta

Fuente: Archivo
La estrategia también apunta a dejar atrás las desavenencias que aparecieron entre los economistas Nielsen y Kicillof
Gabriel Sued
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16 de julio de 2019  

Con bajo perfil y pies de plomo, los economistas que trabajan de manera cotidiana con Alberto Fernández avanzan en la definición de una propuesta de gobierno. Una renegociación del acuerdo con el FMI, un pacto económico y social para estabilizar precios y salarios, un tipo de cambio competitivo, un fuerte impulso a las exportaciones y una regulación moderada del mercado de divisas son algunos de los puntos del programa, que está en pleno desarrollo.

La presentación de la propuesta, para la que todavía no hay fecha, pondría poner fin a las desavenencias entre los economistas de consulta del candidato, como que se produjo el fin de semana, a partir de las críticas del exsecretario de Finanzas Guillermo Nielsen al exministro de Economía Axel Kicillof . También le daría contenido al objetivo de Fernández de instalar la discusión económica en el centro de la campaña.

Es que, más allá de los nombres, Fernández no termina de precisar qué haría con la economía en caso de llegar a la presidencia.

"Como lo fue en 2003, la prioridad va a ser que haya trabajo, mejores salarios y comida en la mesa. Yo no hago promesas irresponsables. En esta campaña, de lo que tenemos que hablar es de cómo vamos a poner de pie a la Argentina", dice en uno de sus últimos spots difundidos.

Preguntas sin respuesta

Lo que todavía no explicita es cómo promovería el empleo y la mejora de salarios. Ante preguntas concretas, el candidato se ataja: "No conozco lo que deja Macri". Lejos de la situación de 2003, cuando Néstor Kirchner aumentó salarios y jubilaciones para recomponer el consumo, en el equipo de Fernández avanzan con cautela.

Decidido a mantener el equilibrio fiscal primario, el gradualismo se repetirá como consigna.

Los economistas que trabajan de manera orgánica con el candidato del Frente de Todos son dos: Matías Kulfas y Cecilia Todesca, integrantes del Grupo Callao, el centro de estudios que armó Fernández a principios de 2018.

Ellos lo acompañaron hace dos semanas en su reunión con el responsable del FMI para la región, el mexicano Alejandro Werner.

Aunque el candidato se niega a entronizar a alguien en el lugar de "referente económico", Kulfas y Todesca tratan con él a diario, le preparan informes sobre la marcha actual de la economía, se reúnen con bancos y fondos de inversión, y trabajan en el desarrollo de la propuesta que se va a presentar en breve.

De perfil moderado, se ubican en un punto intermedio entre las miradas de Nielsen y de Kicillof.

Kulfas fue gerente general del Banco Central durante la gestión de Mercedes Marcó del Pont, pero es crítico del cepo cambiario aplicado en aquellos años.

De muy buena relación con Kicillof, Todesca también trabajó en esa gestión del BCRA y es hija de Jorge Todesca, actual titular del Indec.

Los escenarios

Para saber qué se puede hacer y qué no en un eventual gobierno del Frente de Todos, explican, habría que ver cuál es el escenario ante una hipotética derrota del oficialismo.

Consideran, por ejemplo, que el dólar hoy está subvaluado y que sería más saludable retomar el tipo de cambio de fines del año pasado. Pero no saben en qué nivel estará el 10 de diciembre.

Están decididos también a promover las exportaciones de "sectores que generen dólares reales", pero explican que en buena medida dependerá del tipo de cambio.

Un punto central de la propuesta en preparación es un "acuerdo económico y social" que incluya a los formadores de precios y a los sindicatos.

Es una de las herramientas en carpeta para bajar la inflación a un dígito en el mediano plazo. Implica también que la recuperación del poder adquisitivo de los salarios será lenta.

"El riesgo de un aumento de salarios es que vaya a inflación", argumentan.

Conscientes de que cualquier mención de un control de cambios remitirá al cepo cambiario, son cuidadosos en la comunicación del tema, pero trabajan en una reforma.

"Estamos tan lejos del control extremo como de la desregulación total que aplicó Mauricio Macri", explican, y señalan que entre 2002 y 2011 existían regulaciones para la compra de dólares y la liquidación de divisas que no eran motivo de conflicto.

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