
"El Estado debe promover el empleo"
El referente económico de Elisa Carrió promueve una reforma tributaria y nuevas políticas sociales
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Rubén Lo Vuolo no es un economista convencional. El referente en esta materia de Elisa Carrió (ARI) marca una estricta distancia de la línea de pensamiento ortodoxa que caracterizó a la economía argentina en la última década y reivindica al Estado como centro de una "economía social". En esta premisa fundamenta el programa sobre el que ya trabaja la candidata presidencial de ARI.
"En esta situación de crisis, es prioritario colocar el empleo en el eje de la política pública -aseveró Lo Vuolo en una entrevista con LA NACION-. El deterioro que ha sufrido el empleo es muy profundo y llevará tiempo recuperar los niveles normales; mientras tanto, deben diseñarse políticas complementarias que otorguen los beneficios que hoy no brinda el empleo."
-¿Qué políticas?
-Hay dos grupos: aquellas que favorezcan la contratación de empleo mediante una política macroeconómica que otorgue certidumbre al sistema productivo. Además, se debe terminar con la idea de que el empleo sea el factor de ajuste de los vaivenes de costos. Y trazar una política que defina que la competitividad y la permanencia de una firma en el mercado sean otros elementos y no el empleo. Esta política macroeconómica debe complementarse con una batería de iniciativas sociales. En este sentido, impulsamos el proyecto de seguro de desempleo y formación del Frente Nacional para la Pobreza (Frenapo), como también políticas de asistencia directa para el sostenimiento del núcleo familiar a partir del ingreso ciudadano para la niñez y otro similar para la ancianidad.
-Pero hoy el Estado distribuye subsidios para los desocupados...
-Las actuales políticas sociales no son efectivas, ya que están focalizadas en la pobreza, como si este problema fuese algo aislado, minoritario. Hoy gran parte de la población está en una situación vulnerable; por eso, nosotros creemos en políticas más universales, más generalizadas.
-¿Es decir que beneficie a toda la población, no sólo a los pobres?
-Así es. Pero nuestro objetivo no es destinar asistencia a quien no la necesita. No tiene sentido. Nuestro propósito al plantear políticas universales es garantizar que los que necesitan asistencia tengan acceso a ella. Desde el punto de vista administrativo, es más fácil y menos costoso el acceso universal a la mayor parte de la población (si no a la totalidad) y después, mediante la aplicación de impuestos, recuperar aquella parte que se otorgó a la población que no tiene necesidad.
-¿Debe el Estado crear empleo?
-El Estado debe crear empleo eficiente y productivo en aquellas actividades que desarrolla. Después podemos discutir cuáles son esas actividades. No es ideal que el Estado actúe como refugio de desempleo disfrazado. Pero hay momentos específicos de la economía en donde el Estado debería actuar como regulador de lo que sucede en el mercado de empleo. Es decir, que sea capaz de atender esta problemática cuando el país atraviesa por una crisis económica y que se desprenda de esa responsabilidad cuando la supere.
Un Estado "público"
Este joven economista -tiene 45 años- comanda un equipo de trabajo al que impuso un lema: "Mucho trabajo, pocas reuniones". Es el investigador principal del Centro Interdisciplinario para el Estudio de Políticas Públicas (Ciepp), desde donde se diseñan los lineamientos principales del programa económico de Carrió.
Santafecino de nacimiento, Lo Vuolo es egresado de la Universidad del Litoral y de la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos), y hoy es docente en cursos de posgrado en distintas universidades de la Argentina.
A lo largo de la entrevista con LA NACION, Lo Vuolo pone constante énfasis en que el empleo no es sólo un insumo de producción, sino que cumple una función social fundamental porque permite a la población acceder a la salud, la educación, la seguridad y otros servicios vitales. Como la economía actual no brinda empleo y, por lo tanto, no satisface estas necesidades, debe intervenir el Estado. Una palabra casi maldita para los economistas ortodoxos que insisten en achicar el Estado.
-¿El Estado debe reducirse?
-El problema no es el tamaño. El Estado argentino no tiene un tamaño que sea alto comparado con otros países. El problema es que no cumple las funciones que exige la sociedad. Por eso, el Estado argentino debería ser público; hoy está cooptado por intereses sectoriales que no representan el interés general. Además, debe favorecer la iniciativa privada y crear las reglas para que la competencia sea igualitaria y legítima. Porque en una sociedad con tantas desigualdades, dejar librada la competencia al mercado, sin regla alguna, es peligroso: favorece la concentración por parte de un grupo selecto.
-Pero no debe desconocer la cantidad de gastos superfluos que hay en el Estado...
-Obviamente, hay que eliminarlos. Pero no hay que hacer de eso la justificación de la eliminación del Estado. Hay que cambiar aquellas partes que no son las adecuadas.
-Usted hizo hincapié en las políticas sociales. ¿Cómo financiarlas?
-Para ello hay que aplicar una profunda reforma tributaria. La Argentina tiene un sistema inestable, inequitativo y lamentablemente no tiene una administración tributaria con la independencia y eficiencia adecuadas.
-¿Impulsa la idea de simplificar impuestos o de rebajarlos?
-Habría que estudiar tributo por tributo. Seguramente habrá que bajar la tasa del IVA, que es muy alta. Hay otros tributos en donde habrá que expandir la base imponible. Esto sucede claramente en el impuesto a las ganancias, en el que deberían incluirse algunos rubros hoy exentos. Además, hay que reforzar los ingresos por renta financiera, como también impulsar un tratamiento diferenciado de la ganancia empresarial según si es reinvertida en la empresa o es distribuida como dividendo.
Otra cuestión central es fomentar una mayor coordinación entre los tributos nacionales y los provinciales; las provincias prácticamente no tienen fiscalización sobre los impuestos nacionales, y estamos trabajando en iniciativas para corregirlo.
Pero que quede claro: la reforma tributaria debe implementarse con cuidado; la Argentina necesita acrecentar sus ingresos y todo cambio debe aplicarse con cautela para no desfinanciar al Estado.
-Siempre se habla de reformar el sistema tributario, pero nadie lo concreta. ¿Por qué?
-El Estado está cooptado por intereses particulares, y esto es lo que frena la reforma. En los últimos años ha primado una visión equivocada que propiciaba reducir a su mínima expresión la actividad tributaria del Estado. Esto ha sido intencional, y provoca que la gente deje de pagar impuestos.
-Con sus planteos, su confrontación con esos intereses que señala es segura. ¿Cómo los enfrentará?
-Los mecanismos son los de la democracia. Hay que aplicar la ley y, sobre todo, contar con una autoridad política fuertemente legitimada que respalde estas medidas.





