El Gobierno firmó un compromiso genérico con empresarios y gremios a la espera del aumento salarial

Fernández obtuvo el respaldo de los sectores para negociar con el FMI; la CGT asegura que la semana próxima se anunciará un aumento a cuenta de las paritarias
Fernández obtuvo el respaldo de los sectores para negociar con el FMI; la CGT asegura que la semana próxima se anunciará un aumento a cuenta de las paritarias
Maia Jastreblansky
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27 de diciembre de 2019  • 20:17

El Gobierno logró que las cámaras empresarias, las centrales obreras y los movimientos sociales escenifiquen un acuerdo que oficie de carta de presentación para negociar con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los acreedores de la deuda argentina. Durante el encuentro multisectorial encabezado por Alberto Fernández, las partes firmaron un compromiso genérico que aludió a la necesidad de "abordar la emergencia" y motorizar la producción, pero que no precisó el sendero que seguirá la pauta salarial y ni de precios para el año que viene.

Como telón de fondo, para contener las ansiedades del sector trabajador, los gremios aseguran que esperan que en los primeros días de enero el Gobierno oficialice por decreto una suma fija, remunerativa y a cuenta de las paritarias, tanto para el sector privado como para el sector público. En la práctica, esa norma fijaría un piso salarial para las paritarias de 2020. "Sabemos que va a haber una suma, pero no sabemos exactamente el monto ni la modalidad. Esperamos que llegue la semana que viene", comentó un líder gremial a LA NACION a la salida de la reunión en la Casa Rosada. El gremialista aseguró haber conversado con el ministro de Trabajo, Claudio Moroni.

El encuentro, que se desarrolló en el Salón Eva Perón, fue calificado por el Gobierno como el prefacio del consejo económico y social que viene impulsando desde la campaña electoral. Según detallaron fuentes oficiales, podría haber en el corto plazo sucesivas reuniones sectoriales, aunque ese ámbito todavía no se institucionalice por ley.

"Es un hecho inédito tener a todas las partes en la misma mesa. Terminamos el año de la mejor manera. Este es el puntapié para el Consejo Económico y Social", manifestó el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, tras el encuentro al que asistieron, entre otros, representantes de la CGT, de la dos CTA, de la UIA, de la Cámara Argentina del Comercio (CAC) y de los movimientos sociales y piqueteros.

El secretario general de la CGT, Héctor Daer, fue el encargado de poner en palabras la gestualidad que tuvo el encuentro de cara a la negociación con el FMI y los bonistas. "Acompañamos la negociación del Gobierno con los acreedores. Se requiere honrar las deudas pero también solicitar facilidades para el desarrollo de la economía", dijo el líder gremial. Al encuentro asistió un plantel de líderes gremiales: el camionero Hugo Moyano (fue uno de los que tomó la palabra puertas adentro), el líder de la CTA de los Trabajadores Hugo Yasky, Antonio Caló (UOM), Armando Cavalieri, Gerardo Martínez (Construcción), Omar Viviani (peones de taxi).

Como portavoz de los gremios, Daer aseguró que la cuestión salarial "nunca estuvo en la agenda de la reunión". Pero pasó el mensaje al manifestar que "se está buscando mejorar el poder adquisitivo real" con "aumentos salariales que empezarán a surgir a partir del 1° de enero". "Los aumentos salariales no tienen que repetirse en precios, los precios van por ascensor y los salarios por escalera", manifestó Daer en una evocación a Juan Domingo Perón.

Uno de los dos secretarios generales de la CGT agregó que espera que la cuestión de fondo de los precios y los salarios se trate en el ámbito del consejo económico y social para " evitar las crisis cíclicas de la Argentina".

A su turno, el titular de la UIA, Miguel Acevedo, acotó que "todo tiene que estar encadenado" y marcó las prioridades de su sector. "Hay que salir de la recesión, fomentar la producción y acompañar los salarios", dijo. Y subrayó que la cuestión salarial se abordará "sectorialmente".

Presencias y ausencias

La Mesa de Enlace fue convocada al encuentro, pero declinó la invitación. El sector emitió un primer comunicado durante la mañana en el que se mostró de acuerdo en la necesidad de avanzar en el diálogo multisectorial, pero advirtió que no asistiría al asegurar que no se respetaron "los naturales tiempos institucionales".

El Gobierno aseguró que el documento había recibido "el apoyo explícito de dos de las entidades que conforman la Mesa de Enlace, la Federación Agraria Argentina y de la CONINAGRO (Confederación Intercooperativa Agropecuaria)". Pero finalizada la reunión, esas entidades volvieron a pronunciarse para subrayar que no estuvieron presentes y que, por lo tanto, no firmaron el compromiso. El campo fue el primer sector en reaccionar contra del rumbo económico que tomó el Gobierno tras el aumento de las retenciones.

Por el sector empresario asistieron además representantes de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y de la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas (Apymel). No estuvo la Asociación Empresaria Argentina (AEA) que nuclea a los dueños de las empresas más grandes del país y que mantuvo en los últimos días un almuerzo a puertas cerradas con el Presidente.

La reunión concentró a más de 50 personas, entre funcionarios, empresarios, gremialistas y representantes de los movimientos sociales. Solo un grupo tomó la palabra durante una hora y media que estuvieron a puertas cerradas en el Salón Eva Perón. "Está claro que algunos están más agobiados que otros, pero toda la Argentina tiene problemas", dijo Fernández al inicio del encuentro.

Habló también el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, que fue el encargado de corregir el texto del documento junto con el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz. A la mesa se sentaron también Moroni y el ministro de Producción, Matías Kulfas, que no hicieron declaraciones públicas. El portavoz del Gobierno fue Arroyo.

Durante el encuentro, según pudo reconstruir LA NACION, tomaron la palabra Acevedo, Daer, Moyano, el secretario general de la CTEP, Esteban "Gringo" Castro, Alberto Grimoldi (CAC), representantes de pymes y un mantero que contó que fue recientemente despedido de su trabajo. Todos reconocieron representar a intereses en conflicto, pero optaron por no realizar reclamos sectoriales. Y firmaron el compromiso, de tres páginas, que fue circulando por la mesa.

El primer borrador, que leyeron antes de la reunión sindicalistas y empresarios, era un poco más extenso. Pero en la Casa Rosada le hicieron algunos ajustes y agregaron una alusión a los derechos a la tierra, el agua, el techo y el trabajo "más allá de las diversas posiciones", como un guiño a los sectores piqueteros.

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