
El pensamiento político de Zaffaroni
El postulante del Gobierno para la Corte aspira a que su candidatura genere un debate sobre sus ideas y sus principios
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La ideología de Eugenio Raúl Zaffaroni cabe (en un ejercicio de simplificación, pero no de falta de rigor), en la frase con que su amiga y ex socia, la senadora nacional Diana Conti, lo definió para LA NACION: "Su sensibilidad lo lleva siempre a contemplar con mayor afección a las minorías o mayorías vulnerables".
Cree que el Código Penal es un instrumento del Estado para ejercer control social sobre los más débiles.
Cree que las cárceles están hechas para encerrar a ladrones de gallinas, y que jamás las pueblan los delincuentes de guante blanco.
Cree que la penalización de la tenencia de drogas sólo castiga a los pequeños consumidores.
Cree que es falso el criterio de que el endurecimiento de las penas lleva a una disminución de la inseguridad pública y está convencido de que sólo resulta en un "abuso de poder".
En estas cosas cree Zaffaroni, que aspira a que su nominación a la Corte Suprema, que el Gobierno presentó esta semana, y su posible presencia en el tribunal, devuelvan el debate ideológico a un ámbito del que hace tiempo está ausente. Es un debate "muy positivo, agudiza la inteligencia", dijo a LA NACION.
En su larga y prestigiosa carrera como jurista, y en su más o menos reciente incursión en la política partidaria, ha sido consecuente con sus principios, según los testimonios de sus pares, amigos, socios judiciales y políticos. Descuentan que lo seguirá siendo en la Corte.
Ideas y principios
En cuanto a su ideología política, Zaffaroni se considera peronista. Reivindica el "sentido social" de Juan Domingo Perón, porque "le dio protagonismo a una clase social marginada", explicó días atrás a Página/12.
Darío Alessandro, que convivió con él en el Frepaso durante los años de esplendor de esa fuerza política, recordó que se sorprendió al descubrir que Zaffaroni era peronista. "Yo pensaba que era un peronista de los 70; es decir, un tipo de izquierda que se había hecho peronista cuando la cosa iba por ahí -dijo a LA NACION-. Pero no: habla bien de la primera época de Perón, tiene un origen peronista real".
Zaffaroni nunca militó en el PJ ni en otro partido, hasta que en 1994 entró en el Frepaso, con la ilusión de que sería una alternativa duradera al bipartidismo y un cambio en las prácticas políticas tradicionales.
Los dirigentes del Frepaso consultados coincidieron en que Zaffaroni dejó la política activa luego de la gran desilusión que le significó la experiencia de dirigir el bloque de legisladores porteños del Frepaso. "Se enfrentó con la trituradora que es la política y decidió volverse hacia lo suyo más específico", dijo Alessandro.
"No fue saludable para él. Las reglas de juego y los códigos eran diferentes. Eran despiadados. Tuvo disgustos muy grandes", apuntó Conti.
Es probable que su carrera política sea recordada por su participación en tres temas: la Asamblea Constituyente de 1994, por su impulso a la inclusión de los tratados internacionales de derechos humanos en la Constitución; su paso por la Convención Estatuyente porteña, de la que fue enérgico gestor, y su proyecto del Código de Convivencia Urbana, que, entre otras cosas, intentó despenalizar la prostitución en las calles de la ciudad (hoy considera que su aplicación es un fracaso: "El problema sigue existiendo, con el agravante de que la policía recuperó su fuente de recaudación").
Más conocidas son su trayectoria y sus ideas en el campo jurídico. Especialista en derecho constitucional y en criminología, ya en los 70 introdujo teorías sobre el derecho que eran reconocidas en Europa, y se enfrentó al desconocimiento de muchos. Recuerda que al presentar al alemán Hans Welzel, que planteaba límites para las leyes, fue tildado de marxista, calificativo que, en esa época, podía resultar en la muerte, como ha señalado. Nunca fue marxista. "Filosóficamente -se autodefine- estaría más cerca del existencialismo, de Martin Heidegger y El Ser y la Nada ".
Inspiró y apadrinó la creación de una consultoría de criminología en la Facultad de Psicología de la UBA, que se concentra en el tratamiento de la vulnerabilidad. Uno de sus integrantes explicó que la consultoría recibe "personas que tuvieron contacto con el sistema penal para ver cómo esa red cae sobre el individuo y lo apresa".
David Baigún, que fue ayudante de cátedra cuando Zaffaroni era alumno ("de los más brillantes"), coincidió con el abogado y profesor de derecho penal Julio Virgolini en que Zaffaroni "es un defensor del Estado democrático, del Estado social de derecho, que no sólo se preocupa por las garantías individuales sino por los derechos económicos y sociales".
Una enumeración de sus opiniones sobre temas de la agenda pública son elocuentes de su pensamiento:
- "Es mentira que haya más seguridad entregando derechos y garantías."
- "Las respuestas penales para los problemas sociales son falsas. ¿Qué resolvió el hombre en la historia con el Código Penal? Emergencias. Las brujas, los herejes... El Código Penal, la Inquisición, no resolvió nada. Ejerció poder, pero para otros fines."
- "La función del derecho penal es ponerle coto a las pulsiones del Estado de policía que hay adentro del Estado de Derecho."





