El peronismo comenzó a debatir la sucesión presidencial de 2015

En una reunión del PJ bonaerense se empezó a delinear la estrategia del oficialismo; concurrieron Scioli, ministros del Gobierno, La Cámpora, los gremios e intendentes; cierran la puerta a Massa
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23 de febrero de 2014  

SANTA TERESITA.– El justicialismo bonaerense volvió a vivir con la reunión partidaria que realizó ayer en el Club de Golf de esta ciudad balnearia con el lema "Un solo justicialismo: el de todos" y, en los discursos, hubo tres mágicas palabras repetidas: 2015, primarias y "presidente peronista". Así y con un reconocimiento a la conducción de Cristina Kirchner, el PJ empezó a debatir su propia sucesión.

"Esto no es una cáscara vacía, es un relanzamiento del partido", dijo a la nacion Fernando Espinoza, intendente de La Matanza y jefe del peronismo provincial, que jugó al equilibrio en su papel de anfitrión.

En el encuentro estuvieron representados todos los sectores del oficialismo: el gobernador Daniel Scioli –que había sido excluido el año pasado–, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y varios ministros; jóvenes de La Cámpora; la mesa chica de la CGT, con Antonio Caló a la cabeza; el Movimiento Evita, y una pata empresarial, con la Agrupación La Gelbard

Según los organizadores, asistieron más de 80 intendentes , los mismos que firman una solicitada que se publica hoy. La intención fue mostrar un enrolamiento absoluto, después de que hace dos semanas pegara un salto al Frente Renovador el jefe comunal de Merlo, Raúl Othacehé. Y asomó, en un asunto que no está zanjado puertas adentro, el deseo de desechar un eventual regreso de Sergio Massa , si quisiera disputar su proyecto presidencial dentro del PJ.

Los ejes que se plantearon se habían hilvanado en una picante y numerosa comida anteanoche, en el complejo Entre Médanos. Allí, por caso, se terminó de desestimar que la cumbre se convirtiera en una cita para abonar el plan Scioli 2015 y se pidió, expresamente, evitar cualquier operativo clamor.

Entrenado en el arte de la polémica, Aníbal Fernández condimentó la jornada de "reflexión y debate" desde temprano. En su intervención fue claro: hoy no hay un candidato "providencial" y el que salga de una gran primaria tendrá "volumen político". "Puede ser Daniel, el Pato [Sergio Urribarri], [Juan Manuel] Urtubey o [Florencio] Randazzo", enumeró.

Justo después le tocó el turno a Scioli. Apenas pronunció las primeras palabras, en el fondo, la juventud K empezó a entonar uno de los cánticos preferidos: "¡El que no salta es de Clarín!". El gobernador bonaerense siguió como si nada y fue ganando aplausos con los minutos. Sobre todo donde se sentaba el ala más peronista.

Repasó las medidas del gobierno nacional, elogió a Caló, a los intendentes que se mantuvieron "inquebrantables", mencionó -como nunca- a la "militancia" y aseguró que "lo mejor está por venir". No fue solo. Estuvo acompañado por la mayoría de sus funcionarios, como el jefe de gabinete provincial, Alberto Pérez, y las ministros de Gobierno, Cristina Álvarez Rodríguez, y de Economía, Silvina Batakis.

"Claro que estoy de acuerdo, sobre todo cuando Aníbal marcó límites", respondió Pérez, cuando LA NACION lo consultó sobre el discurso que planteó el senador sobre los "multicandidatos", en detrimento del consenso detrás de Scioli. Fernández, como lo hicieron más tarde el titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez; el ministro de Defensa, Agustín Rossi, y hasta el propio Espinoza, les cerraron la puerta a los que se fueron. Traducido: Massa, máximo rival de Scioli.

En el grupo de intendentes no hay alineamientos claros rumbo a 2015. "Es un buen candidato, sería tonto no reconocerlo", se animó Alberto Descalzo, de Ituzaingó, uno de los que se rumoreó que dejaría el oficialismo. Hubo fuerte presencia: desde los históricos Hugo Curto (Tres de Febrero), que se abría paso entre la gente con una muleta, Julio Pereyra (Florencio Varela) y Mariano West (Moreno) hasta los más jóvenes, como Juan De Jesús (Partido de la Costa), Patricio Mussi (Berazategui) y Francisco Durañona (San Antonio de Areco).

En un innegable día peronista, con un sol fortísimo que se tradujo en camisas transpiradas, cientos de militantes pulularon por las instalaciones montadas para el evento. Había una carpa especial, y otras ocho dispuestas a modo de herradura, donde transcurrieron, en simultáneo, paneles temáticos de discusión: Desarrollo Económico, Educación, Trabajo, Juventud, Seguridad, Mujer, Servicios Públicos y Realidad Política.

"Este ámbito de reunión y discusión es bueno, surgen argumentos para que los compañeros puedan plantarse con determinación en el debate público nacional", dijo Rossi a LA NACION.

Los faltazos eran con aviso. Anteanoche llamó para excusarse el ministro de Planificación, Julio De Vido, y se sabía de antemano que no vendrían ni el titular de Economía, Axel Kicillof, ni el de Interior, Florencio Randazzo (ayer se cumplió otro aniversario del choque ferroviario de Once), ni el secretario de Seguridad, Sergio Berni, de viaje en el exterior.

Capitanich llegó pasado el mediodía, junto a Diego Bossio, el titular de la Anses. Exultante, se paró ante los micrófonos durante más de una hora ininterrumpida. La coronación del encuentro ocurrió con la lectura del documento final, en boca del intendente Juan Carlos Veramendi (Ranchos), que fue dos veces interrumpido: por un pedido de un militante de la JP y un corte de sonido.

Menos formal, el jefe de Gabinete desplegó artillería con sello kirchnerista: habló de "golpes suaves", de procesos de desestabilización en mercados emergentes, y de los poderes "invisibles", que nadie vota, como la "corporación mediática y judicial". Se llevó todos los aplausos. Antes de irse, consultado por LA NACION sobre la ecléctica postal de la cumbre, más clásico, resumió: "Nuestro eje conductor es el justicialismo".

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