
El Presidente, a solas, ni habló de 2007
En la Casa Rosada afirman que se tomará unos meses para pensar en la reelección; ayer estaba emocionado, pero sin euforias
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En el despacho presidencial muchos creyeron ver ayer a un nuevo Kirchner. Estaba muy tranquilo, muy contento y también aliviado. El acto con el que el Presidente soñaba hace tiempo había terminado bien y en la intimidad se permitió disfrutar de ese momento, sin estridencias. Al rato, pidió el helicóptero y se fue a Olivos.
La palabra reelección no se mencionó en ningún momento durante ese festejo íntimo en la oficina del Presidente. Aunque muchos lo piensen y algunos ya trabajen en el proyecto 2007, todavía nadie plantea el tema en serio a Néstor Kirchner.
El, dicen, decidirá a su tiempo. Y piensa tomarse unos meses más para hacerlo, según aseguran en su círculo íntimo.
Néstor Kirchner y sus principales ministros hacían ayer las primeras evaluaciones, mientras servían varias rondas de café, pasadas las 17. Todos coincidían en que se habían superado las expectativas.
Había un televisor encendido porque el Presidente no quería perderse ningún detalle del final musical del acto por el 25 de Mayo. Su hijo, Máximo, observaba cómo todos felicitaban a su padre por el "actazo", como definían a la convocatoria kirchnerista a la Plaza de Mayo.
La senadora Cristina Kirchner también disfrutaba de ese momento y conversaba con otros integrantes del gabinete.
Varios de los que accedieron al despacho presidencial, donde casi no había espacio para más personas, relataron a LA NACION cómo estaba y de qué hablaba el Presidente instantes después del acto.
"Estaba muy conmocionado. Estar con las Madres y con las Abuelas de Plaza de Mayo, a tres años de su mandato, con la Plaza llena, lo conmovió", contó un funcionario íntimo del Presidente. Pese a que el día había empezado temprano y con cierto grado de tensión frente al desafío de la Plaza, a Kirchner no se lo vio cansado porque lo dominaba la alegría. Con esa palabra definieron las fuentes la sensación que invadió el despacho presidencial.
Protocolo
Fue un día intenso y el Presidente decidió cumplir con todo el protocolo del 25. Fue al tedeum y luego recibió a las delegaciones extranjeras en el Salón Blanco de la Casa Rosada. Sólo se tomó un rato para almorzar algo liviano, como siempre, con sus más íntimos: su esposa; el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; Héctor Icazuriaga (titular de la SIDE) y el secretario legal y técnico de la Presidencia, Carlos Zannini.
Si bien había conversado con ese grupo las líneas generales de su discurso, Kirchner no tenía nada escrito y cuando salió al palco improvisó, según afirmó uno de los que almorzó con el Presidente.
Kirchner sólo se dejó ganar por la ansiedad cuando subió a la terraza de la Casa Rosada con su esposa para tener la visión completa de la gente que se concentraba en la Plaza. El vicepresidente, Daniel Scioli, hizo lo mismo, pero desde su despacho en la Casa Rosada. Después del acto, saludó a Kirchner y destacó el "mensaje constructivo" del discurso presidencial.
Buena parte del Gobierno había estado ocupado en los últimos días en la organización del acto. "Salió tal como quería el Presidente", dijo anoche un ministro a LA NACION. El secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, estaba a cargo del acto y el ministro del Interior, Aníbal Fernández, tenía la responsabilidad de la seguridad. La última reunión para ajustar todo fue anteayer. Fernández y Parrilli le dieron un informe a Kirchner.
Mientras en la tarde de ayer todos hablaban de la cantidad de manifestantes en la Plaza, Kirchner le pedía al ministro del Interior que lo mantuviera al tanto sobre cómo se desarrollaba la desconcentración de la gente. Estaba obsesionado con que todo fuera ordenado y, sobre todo, que no hubiera ningún incidente.
Bromas y futuro
Por el despacho presidencial pasaron todos los gobernadores, varios funcionarios y el gabinete en pleno. Estaban, entre otros, Alberto Fernández; Aníbal Fernández; Parrilli; Zannini; los ministros Nilda Garré (Defensa), Jorge Taiana (Relaciones Exteriores), Ginés González García (Salud) y Alberto Iribarne (Justicia); Sergio Massa (titular de la Anses); Agustín Rossi (jefe del bloque de diputados del Frente para la Victoria), y el diputado ex duhaldista José María Díaz Bancalari. Kirchner hasta reclutó a algunos de sus invitados al despacho.
Después de saludar en el palco, y mientras su esposa firmaba banderas y remeras, él saludó a los artistas y a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
Incluso fue a buscar a los gobernadores para sacarse una foto con ellos. "A ustedes los buscaba, muchachos", le dijo al gobernador José Manuel de la Sota (Córdoba) y lo abrazó con ganas. Recorrió los pasillos de la Casa Rosada entre apretujones y abrazos.
Ya en la intimidad del despacho presidencial empezó un festejo medido. En su entorno aseguran que Kirchner no hizo ni una sola mención al futuro, un eufemismo para evitar la palabra reelección. Del proyecto para 2007 ya se habla en varios despachos oficiales, pero no lo hace el Presidente, que prefiere esperar.
El Presidente estaba más que conforme por la cantidad de gente que fue a su acto y por la "calidad", en referencia a la presencia de distintos sectores políticos y sociales. Según la interpretación oficial, una movilización de las características de la de ayer no la hace sólo el "aparato" político.
De hecho, afirman, fue deliberado que Kirchner no eligiera a los dirigentes políticos para compartir el escenario durante el acto. Quiso enviar un mensaje de su nuevo objetivo: la construcción "plural" sobre el final de su mandato. Sólo dejó subir al escenario a las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo, a los artistas y a su esposa, a la que algunos, incluido Kirchner, mencionan aún en voz baja con un futuro presidenciable.
Anoche, ya en la residencia de Olivos, Kirchner, que ayer recordó que fue el presidente menos votado de la historia, sintió que había cumplido con su objetivo. Llenar la Plaza de Mayo sin sentirse obligado a definir qué hará en el futuro.
¿Cuántos entran en la Plaza de Mayo?
- El periodista y escritor Federico Kirbus envió a LA NACION el siguiente comentario sobre el número de manifestantes en el acto de ayer: "La Plaza de Mayo, incluyendo el espacio de las calles Rivadavia, Balcarce, Hipólito Irigoyen y Bolívar que la rodean, abarca 40.500 metros cuadrados. Suponiendo que se apretujaran cinco individuos por metro cuadrado, esto permitiría apiñar unas 200.000 personas cual sardinas en lata. Pero jamás se reunieron, ni se pudieron reunir, tantos sujetos en el lugar, aun repleto. Cabe estimar que en el acto del jueves [(por ayer] a lo sumo entre 120.000 a 150.000 personas se hallaban congregadas al mismo tiempo en el predio histórico".
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