El primer objetivo de campaña de Fernández: construir un perfil propio, despegado de Cristina

Buscan bajar el desconocimiento de su imagen y garantizar que no será un títere
Buscan bajar el desconocimiento de su imagen y garantizar que no será un títere Fuente: Archivo
Gabriel Sued
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7 de julio de 2019  

Dejar de ser el candidato que puso Cristina Kirchner y empezar a ser Alberto Fernández. Construir un perfil propio es el primer objetivo de la campaña del postulante del Frente de Todos. A eso apunta el spot que se repetirá desde hoy en radio y televisión. También algunas de las actividades y entrevistas que protagonizó en los últimos días.

La búsqueda no hace más que responder a lo que indican los manuales de comunicación en campañas electorales. El primer objetivo siempre es presentar al candidato, destacar sus virtudes y contrarrestar sus defectos. "Soy un tipo común, profe de la UBA, fana del Bicho y me gusta pasear a Dylan", dice Fernández en el video inaugural de la campaña.

Esas cualidades quedaron definidas después de una serie de focus groups que encargaron en el Frente de Todos. También surgieron lo que en el equipo de campaña consideran otros "puntos fuertes", como la experiencia de gestión, en especial en momentos de crisis. Ese es el primer elemento que se destaca en el spot. "Alberto tiene una personalidad moderada, conciliadora, distinta de la de Cristina. También, capacidad de negociar, algo importante en momentos como este", señala uno de sus dirigentes de confianza.

En esos focus groups también quedaron expuestos los "puntos débiles" de Fernández. El primero es el desconocimiento. Estaba cerca del 25 por ciento cuando Cristina anunció la fórmula presidencial y hoy todavía ronda el 10 por ciento, detallan en México 337, la sede del comando de campaña del candidato, en San Telmo. "Algunos lo confunden con Aníbal Fernández", reconocen.

El segundo: la idea de que es un "títere de Cristina". Buena parte de las entrevistas que dio Fernández en las últimas semanas apuntaron a desterrar esa imagen. En ese desafío, el candidato se mueve en una línea muy delgada. Mantiene las críticas contra los gobiernos de Cristina y asegura que será él quien tome las decisiones si llega a la Casa Rosada. Pero no reniega de la expresidenta ni intentará esconderla durante la campaña. Sería imposible. Fue ella la que optó por permanecer en un segundo plano y le cedió el protagonismo a su compañero de fórmula en esta primera etapa.

Buscan bajar el desconocimiento de su imagen y garantizar que no será un títere
Buscan bajar el desconocimiento de su imagen y garantizar que no será un títere Crédito: Twitter

Mientras deja el traje de armador del espacio y se calza el de candidato, Fernández escucha los consejos de sus asesores en comunicación, pero no delega casi ninguna tarea. Él es el jefe de campaña, un papel que cumplió en varias oportunidades al servicio de otros. No tiene ni tendrá consultor estrella y por ahora no contrató agencia de publicidad. Se niega también a tener chofer y custodia, y se propone seguir viajando en aviones de línea, lo que complica bastante la logística de la campaña.

La elaboración de los ejes discursivos y de los spots quedó a cargo de Juan Courel, secretario de Comunicación Pública en la gobernación de Daniel Scioli, y de Santiago Álvarez, jefe de la agencia Télam durante la presidencia de Cristina. El primero tiene despacho en las oficinas de la calle México. El segundo, en el Instituto Patria. A ellos se suman los voceros del resto de los candidatos. El eje central es transmitir "el riesgo de cuatro años más de Macri".

Para eso, explican en el entorno de Fernández, no hace falta ni basta con describir la situación económica. "La gente ya sabe lo que está pasando. Necesitamos convencerlos de que la salida es votar a Alberto", señalan. El primer paso, indican, es que Fernández construya su propio perfil. En una época de campañas sin grandes acontecimientos y de dispersión de los canales de comunicación, apuestan a explotar vía redes sociales los contactos mano a mano del candidato con la gente, como el del miércoles pasado en su visita a la escuela Carlos Pellegrini.

"¿Qué quiere decir que tenemos que volver mejores?", le preguntó Ana, una estudiante que lo llamó "Alfredo". "Bueno, era con A", empezó él, entre risas, en un gimnasio repleto de adolescentes. "Ser mejores es revisar las cosas en las que nos equivocamos. Establecimos un discurso único que no fue bueno", dijo ante un público con predominio cristinista, que lo recibió y lo despidió con una ovación. También reiteró que no prevé retomar la ley de medios. "Llevó mucho tiempo en la gestión de Cristina y no sirvió", dijo, sin esconder las diferencias.

Ninguna de esas declaraciones generó roces con la expresidenta. "Lo tiene muy hablado", explicó un dirigente de Unidad Ciudadana. En todos los campamentos del Frente de Todos destacan que la campaña está muy bien coordinada. Hay buena relación entre los equipos de Fernández, Cristina, Sergio Massa, Axel Kicillof y Matías Lammens. No pasaba lo mismo en 2015, cuando los asesores de Scioli casi no hablaban con los de Cristina. Otra diferencia: Fernández dispone de poca plata y no tiene a su servicio la estructura del Estado.

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