
El resultado menos frecuente
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Los nódulos tiroideos son frecuentemente encontrados en la población general, entre el 4 y 7% de los casos en que se realiza un examen del cuello. Pero el hallazgo de nódulos que pudieran haber pasado inadvertidos puede ser incluso mucho mayor al realizar estudios ecográficos en el cuello.
En estas condiciones el hallazgo puede ser tan alto como de un 50 por ciento. Sin embargo, sólo 5% de los nódulos tiroideos serán finalmente malignos.
La punción por aspiración en la tiroides que se realiza con aguja fina es considerada el método más efectivo para determinar la naturaleza de un nódulo tiroideo. En manos expertas, su sensibilidad y especificidad alcanza aproximadamente el 95 por ciento.
La punción puede dar distintos resultados: insatisfactorio, cuando no se obtuvo material suficiente para diagnóstico; benigno; sospechoso; maligno (en estos casos, el diagnóstico más frecuente es el de carcinoma papilar), o indeterminado, cuando la punción no puede definir con seguridad si el nódulo es benigno o maligno.
El adenoma folicular que se le diagnosticó ahora a la Presidenta es un tumor benigno de la glándula tiroidea. La punción suele dar un diagnóstico indeterminado, por lo que es necesaria la cirugía para determinar si existe infiltración de la cápsula del tumor y poder definir, ya con certeza, si el nódulo es benigno -adenoma- o maligno -carcinoma-.
Cuando un paciente tiene una punción compatible con un carcinoma papilar y el examen anatomopatológico posquirúrgico revela benignidad, se considera que ha existido un falso positivo de la punción, que si bien es poco frecuente (ocurre en aproximadamente el 2% al 3% de las punciones) puede darse en casos puntuales.
Es por eso que resulta fundamental tener siempre presente que la punción es altamente confiable, pero que la confirmación final la da la anatomía patológica.
El caso de la Presidenta es un claro ejemplo de ello.
Un paciente al cual se le realizó una resección completa de la glándula tiroidea debe recibir tratamiento de reemplazo con hormona tiroidea (levotiroxina) de por vida, por cuanto la medicación sustituye lo que la tiroides ya no puede fabricar. Suele ser una medicación muy bien tolerada cuando se la administra en las dosis adecuadas.
El control del tratamiento, a cargo del médico endocrinólogo, debe ser minucioso, por medio del examen físico y de análisis hormonales periódicos. En estos pacientes, el mantener los niveles hormonales normales a lo largo del tiempo permitirá alcanzar el bienestar y una adecuada calidad de vida.
El autor es presidente de la Sociedad Latinoamericana de Tiroides y jefe de la Sección Tiroides de la División Endocrinología del hospital Durand
Marcos Abalovich
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