El testaferro de Jaime ahora se arrepintió de haberse arrepentido

Análisis de Hugo Alconada Mon en LN+

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Hugo Alconada Mon
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23 de mayo de 2019  • 11:36

Manuel Vázquez, el testaferro confeso del exsecretario de Transporte Ricardo Jaime, se convirtió en el arrepentido del capítulo argentino del Lava Jato que se arrepintió de arrepentirse. Volvió sobre sus pasos y benefició así a al primo del presidente Mauricio Macri, Angelo Calcaterra, al que había acusado de pagar sobornos por US$20 millones para quedarse con el contrato de US$1500 millones para soterrar el tren Sarmiento.

Tres meses después de aquella confesión explosiva que brindó ante el fiscal federal Franco Picardi, Vázquez se sentó anteayer ante el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi y afirmó que en febrero había admitido su intermediación en el pago de esas coimas a Jaime por presión de su propia abogada defensora, a quien acusó de un supuesto conflicto de interés y decidió luego sustituir.

En la práctica, sin embargo, Vázquez volvió sobre sus pasos como arrepentido en la primera oportunidad procesal que tuvo después de que el juez Martínez de Giorgi eliminara la única motivación por la que el testaferro de Jaime quería confesar: sacar a su familia de cualquier problema penal.

Sentado ante el fiscal Picardi en febrero, días antes de someterse a una cirugía de corazón de la que temía no salir vivo, Vázquez había confesado su rol en las coimas que pagó Calcaterra en nombre del consorcio integrado por Iecsa, Odebrecht, Ghella y Comsa, pero también había despegado a sus dos hijos y a su exesposa, quienes lo acompañaron hasta la puerta misma de la Fiscalía, en el quinto piso de los tribunales federales de Comodoro Py, y lo esperaron allí hasta que terminó su confesión, horas después.

Fue entonces, ante Picardi, que Vázquez relató que Calcaterra y su mano derecha, Javier Sánchez Caballero, habrían pagado una primera coima por US$5 millones a Jaime, en efectivo, que llevaron en bolsos a la Secretaría de Transporte, y otros US$15 millones, también con bolsos, pero que pasó a retirar el chofer de Jaime con un auto oficial.

De inmediato, Vázquez buscó quitarle toda responsabilidad penal a sus hijos, Julián y Mariano Vázquez, y a su exesposa, Marta Domínguez, aunque figuran con él en sus operaciones comerciales, algunas de ellas bajo la lupa de la Justicia penal. Dijo que él daba las órdenes, que ellos no conocían a los funcionarios involucrados, que ni siquiera dialogaron por teléfono con Jaime y otros acusados, y que él era y debía ser el único responsable penal.

El plan judicial de Vázquez

¿Cuál era el plan trazado por Vázquez, según reconstruyó LA NACION? Que el juez Martínez de Giorgi lo aceptara como arrepentido y después, con su confesión como sustento exculpatorio, conseguir el sobreseimiento de sus familiares, que quedarían libres de culpa y cargo en el caso de que él muriera en el quirófano.

Sin embargo, Martínez de Giorgi alteró la secuencia y modificó el resultado. ¿Por qué? Porque a mediados de abril, y sin resolver si aceptaba o no a Vázquez como arrepentido, dictó la falta de mérito de Calcaterra y otros empresarios tras sostener que no había pruebas suficientes para procesarlos por cohecho, aunque sí procesó a De Vido y José López por negociaciones incompatibles con la función pública, además de sobreseer a los familiares de Vázquez.

Ya sin su motivación central para ratificar ante el juez su confesión de febrero, Vázquez prescindió de su defensora, a quien acusó de presionarlo, y la reemplazó por Andrés Gramajo, quien hasta entonces defendía al extitular de Aysa Carlos Ben, en la investigación que busca determinar si cobró sobornos para otorgarle a Odebrecht el contrato para construir una planta potabilizadora de agua en Paraná de las Palmas.

Así, cuando con tres meses de demora se sentó este martes ante el juez De Giorgi, Vázquez declaró que su anterior letrada lo había llevado a una situación de indefensión porque ella también defendía a otro acusado como testaferro de Jaime, Ignacio Soba Rokjo, y la responsabilizó de su fallido arrepentimiento, aunque despegó de cualquier malhacer al fiscal Picardi, quien había grabado toda la audiencia, cuya labor caracterizó de manera explícita como "muy profesional".

Ahora, tras el ida y vuelta de Vázquez será la Cámara Federal la que defina los próximos pasos. Tras la apelación de Picardi, deberá resolver si revoca o confirma la falta de mérito de Calcaterra, Lorenzo Ghella, Sánchez Caballero y Jorge "Corcho" Rodríguez, entre otros empresarios, ejecutivos y lobistas, como así también evaluará si convalida o revierte los sobreseimientos de los familiares de Vázquez, como pidió el fiscal. Si eso ocurre, ¿qué pasará con Vázquez? ¿Se arrepentirá de haberse arrepentido de haberse arrepentido?

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