
El voto en blanco fue el más bajo desde 1946
Sólo el 0,89% optó por el sobre vacío
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Los argentinos, el último domingo, votaron en positivo: eligieron alguno de los 18 candidatos que compitieron e hicieron que el porcentaje de votos en blanco (0,89%) fuera el menor registrado en una elección presidencial desde 1946.
Tampoco fueron muchos los electores que optaron por anular su voto, introduciendo en el sobre boletas de más de un partido, escribiendo en ellas leyendas o agregando objetos extraños. Los votos nulos alcanzaron el 1,62%, según el escrutinio provisional.
Aunque el porcentaje de sufragios anulados es muy superior al de los primeros comicios luego de la restauración democrática de 1983 (0,7%), revierte la tendencia registrada en las elecciones legislativas de 2001, cuando el voto negativo (blancos y nulos) fue el gran protagonista de la jornada y en algunos distritos, como Santa Fe o la Capital, se elevó a un nivel cercano al de la primera fuerza.
Entonces, los electores expresaron su bronca y protestaron ante la clase política con urnas llenas de sobres con boletas no oficializadas de Clemente, San Martín, Sarmiento u Osama ben Laden. Un fenómeno que se verifica menos en elecciones presidenciales que legislativas, pero que esta vez prácticamente no se dio.
Elección por elección
Un trabajo de investigación realizado por el Centro de Estudios Nueva Mayoría, de Rosendo Fraga, indica que el voto en blanco promedió el 3,9% en las 16 elecciones presidenciales realizadas desde que rige el voto obligatorio.
En la elección presidencial en la que fue elegido el radical Hipólito Yrigoyen en 1916, el voto en blanco fue el 3,52%. Seis años más tarde, en la elección del también radical Marcelo Torcuato de Alvear descendió al 1,63% y en la reelección de Yrigoyen (1928) llegó al 4,46 por ciento.
En 1931, cuando ganó Agustín Pedro Justo (radical concordancista), también superó el promedio y llegó al 5,08%, para descender seis años después cuando fue elegido Roberto Ortiz (radical concordancista) al 2,56 por ciento.
Cuando en 1946 fue elegido por primera vez Juan Domingo Perón, se registró el mínimo voto en blanco de la historia argentina: 0,84%. En cambio, en su reelección de 1951 se incrementó y llegó al 1,49 por ciento.
En 1958, cuando fue elegido el radical Arturo Frondizi, con el PJ proscripto, el voto en blanco ascendió al 9,26%, y en 1963, también con el peronismo proscripto, al ser elegido el radical Arturo Illia llegó al récord histórico, con el 19,42 por ciento.
Cuando ganó el peronista Héctor Cámpora (en marzo de 1973) el porcentaje de votos en blanco fue del 2,29% y al ser elegido Perón por tercera vez (en septiembre de 1973) descendió al 0,90 por ciento.
Tras la dictadura, cuando ganó el radical Raúl Alfonsín en 1983, el voto en blanco fue el 2,34%. Carlos Menem fue elegido por primera vez seis años después, en unos comicios en los cuales el voto en blanco bajó al 1,2%, pero en su reelección de 1995 se elevó al 3,59%, el porcentaje más alto desde la proscripción del peronismo.
En 1999, cuando ganó la Alianza y fue elegida la fórmula integrada por el radical Fernando de la Rúa y el frepasista Carlos Alvarez, descendió levemente, al 2,96%. Ahora, en la primera vuelta de 2003, cayó a sólo el 0,89 por ciento.
¿Algunas conclusiones? Las tres elecciones presidenciales con voto en blanco más alto coincidieron con comicios en los cuales hubo proscripción: de la UCR, en 1931, y del Partido Justicialista, en 1958 y en 1963.
El porcentaje de votos en blanco más bajo registrado hasta el domingo último se dio en las dos elecciones en las que fue elegido Perón.
Desde el restablecimiento de la democracia, hace casi 20 años, el porcentaje más alto se registró en 1995 y el más bajo, en la última elección.
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