
En camilla, Patti enfrenta un juicio por homicidio y torturas
Lo hace junto con el ex presidente Bignone, Riveros y un ex comisario; severos cargos
1 minuto de lectura'
Acostado en una camilla, a raíz del accidente cerebrovascular que tuvo en enero último, Luis Abelardo Patti comenzó a ser juzgado ayer, junto con el último presidente de facto, Reynaldo Bignone, por homicidios, secuestros, torturas y desapariciones ocurridos durante la última dictadura militar.
El Tribunal Oral Federal N° 1 de San Martín, integrado por los jueces Lucila Larrandart, Marta Milloc y Horacio Sagretti, se ubicó sobre el escenario de un auditorio municipal de José León Suárez, donde se desarrolla el proceso, iluminados por reflectores, mientras Patti, frente a ellos, también en la plataforma elevada, estaba acostado, con los ojos cerrados, mientras se leía la acusación en su contra. Su mujer le hacía comentarios mientras el secretario del tribunal leía los cargos.
Patti, de 57 años, junto con Bignone; Santiago Riveros, ex comandante de Institutos Militares, y Juan Fernando Meneghini, ex comisario de Escobar, están siendo juzgados por la privación de la libertad de nueve personas (tres de ellas desaparecidas), dos homicidios, tormentos y violaciones de domicilios.
Los acusados, sus abogados y los querellantes estaban sobre el escenario, mientras que el público se ubicó en las plateas del auditorio Hugo del Carril. Entre los asistentes se encontraban familiares de las víctimas e integrantes de organismos defensores de los derechos humanos. Los asesinados fueron Diego Muñiz Barreto, que fue diputado nacional por la Juventud Peronista de la Tendencia Revolucionaria -afín a la organización Montoneros- y Gastón Roberto Gonçalves, militante de la misma juventud y padre del joven bajista del grupo de rock Los Pericos.
También se ventilan en este proceso los secuestros de Guillermo y Luis Rodolfo D´Amico y Carlos Daniel Souto -los tres siguen desaparecidos-, Juan José Fernández (secretario de Muñiz Barreto) y Osvaldo Tomás Ariosti, ambos fallecidos.Todos ellos fueron secuestrados en 1976 y 1977 cuando Meneghini y Patti actuaban en la comisaría 1a. de Escobar, donde varios recibieron torturas antes de ir a parar al centro clandestino de detención "El Campito", que dependía de Institutos Militares en la guarnición militar de Campo de Mayo.
Presión alta al mediodía
Patti permaneció en la camilla, junto a dos enfermeros y rodeado de cuatro policías hasta el mediodía, cuando pidió, a través de sus abogados, terminar la audiencia en una ambulancia que estaba estacionada en las inmediaciones, porque había sufrido un pico de presión, aceleración de su pulso y sentía fuertes dolores.
El retiro de Patti de la sala, cubierto con una frazada gris con ribetes verdes y vestido de equipo de gimnasia y zapatillas, provocó un murmullo de desaprobación.
El accidente cerebrovascular de Patti ocurrió en enero luego de una operación de columna. La dolencia afectó su equilibrio, padece de ceguera parcial, problemas cognitivos, sensoriales y motores. Puede hablar y camina con ayuda, aunque una junta médica entendió que Patti estaba en condiciones de enfrentar el juicio.
Sus abogados Alfredo Bisordi y Silvia Duarte pidieron al tribunal que su asistido pueda seguir el proceso por teleconferencia, pero aún el tribunal no resolvió el punto. Está previsto que las audiencias se prolonguen hasta el 16 de diciembre.
Cuando no tiene juicio, Patti está en el sanatorio Fleni, donde hace rehabilitación, y la Cámara de Casación Penal aún debe decidir si le otorga o no su arresto domiciliario.
Patti, que llegó a ser elegido diputado y nunca asumió porque el Congreso no aprobó su diploma por los cargos que enfrenta, está acusado de amenazar de muerte y detener a Gonçalves, alias "José", que fue secuestrado el mismo día del golpe de Estado de 1976, torturado, asesinado y su cuerpo, incinerado.
"¡Dejate de joder o te voy a matar!", dice la acusación del fiscal Jorge Sica que le gritaba Patti a Gonçalves. De acuerdo con la acusación, el miércoles 24 de marzo de 1976 Patti secuestró a Gonçalves y lo llevó a la comisaría 1a. de Escobar, donde fue golpeado y torturado. El 2 de abril apareció muerto de un disparo en el cráneo e incinerado, a un costado de la ruta 4, en el barrio cerrado El Cazador, junto con otros tres cadáveres.
Tanto el requerimiento de Sica como el de los querellantes por la familia Gonçalvez señalan que Patti tenía un "encono" particular con el delegado gremial de Escobar y que ya en democracia una empleada del cementerio de Escobar denunció amenazas del entonces intendente Patti cuando quiso denunciar que en el lugar había cuerpos NN enterrados desde la dictadura. Así se identificó a Gonçalvez.
Muñiz Barreto y su secretario fueron secuestrados en febrero de 1977. Un mes después fueron arrojados de un auto a un arroyo, simulando un accidente: Muñiz Barreto murió y su asistente sobrevivió.



