En una emotiva ceremonia, la bandera argentina volvió a desplegarse en Malvinas

Con aval de los isleños, los familiares desplegaron hoy la insignia en el cementerio de Darwin
Con aval de los isleños, los familiares desplegaron hoy la insignia en el cementerio de Darwin
Daniel Santa Cruz
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13 de marzo de 2019  • 15:16

PUERTO ARGENTINO.- La bandera argentina volvió a desplegarse en las islas Malvinas. Con el aval de los isleños, por primera vez desde que terminó la guerra de 1982, se autorizó a la delegación de familiares a exhibir la insignia patria en el cementerio de Darwin.

Unos 60 familiares de los últimos 20 soldados recientemente identificados, producto del acuerdo humanitario entre la Argentina y el Reino Unido, visitaron hoy el Cementerio de Darwin en las islas Malvinas. Además, se sumaron familiares de los últimos 12 soldados que aún esperan ser identificados mientras se realiza el cruce de ADN.

Desde el aeropuerto ubicado en la base militar de Mount Pleasant, el contingente recorrió en micros los 35 kilómetros hasta el cementerio. Allí se vivieron momentos de profundo dolor y emoción, cuando cada familiar lograba localizar la tumba de su ser querido.

La ceremonia

A las 11 se dio comienzo a una ceremonia religiosa a cargo del sacerdote argentino Ponciano Acosta, primo hermano de un caído en Malvinas, y los dos curas de las islas, uno católico y otro anglicano. Luego se desarrolló la rendición de honores militares: un gaitero de la guardia escocesa de las islas tocó una marcha fúnebre, y el excombatiente argentino Omar Tabárez interpretó el "Toque de silencio" con la misma trompeta que usó durante los días del conflicto bélico, arrebatada por un soldado escocés y que le fue devuelta en 2010.

El secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, destacó que "el Plan Humanitario Malvinas es un hito mundial reconocido por la comunidad internacional, que va a quedar en la memoria de todos". Y agregó: "Pasaron 37 años de silencio e indolencia frente a los héroes y sus familiares. El Estado hoy los acompaña y les agradece por todo lo que han dado".

El coronel británico Geoffrey Cardozo y el veterano de Malvinas, Julio Aro, presidente de la Fundación No Me Olvides, caminaban hoy entre las tumbas del brazo de las madres que, a paso lento, buscaban identificar la tumba que pertenecía a su hijo.

Cardozo y Aro, dos excombatientes ahora amigos, fueron fundamentales para que este acuerdo humanitario se realizara. Su trabajo es tan reconocido que llevó a varias universidades de Latinoamérica a postularlos para el Premio Nobel de la Paz.

"Esto es de las madres", dijo Aro, señalando lo que sucedía en el cementerio. "Todo lo que hicimos fue por ellas, siempre trabajamos para que no pierdan la esperanza y aquí están, cada vez falta menos para que ninguna tumba de estos héroes esté sin identificar" sentenció.

"No vamos a parar hasta que se identifiquen a todos, esto comenzó en el 2008 con mi primer viaje a Malvinas después de la guerra. Luego en Londres conocí a Cardozo y juntos comenzamos esta cruzada", comentó Aro a LA NACION.

Este es el tercer viaje a Malvinas del coronel Geoffrey Cardozo, el militar británico que recogió los cuerpos de los soldados argentinos una vez culminada la guerra e identifico a 124 de ellos.

"Mi primer viaje a las islas, luego de mi estadía en 1983, lo hice en 2017 cuando fui a aportar toda mi información a la identificación de los cuerpos que llevaba adelante la Cruz Roja Internacional. La segunda vez fue el año pasado, en el primer viaje con familiares a las islas y la tercera es esta. Las dos últimos fueron muy emotivos", relató a LA NACION.

Cardozo recuerda cuando en febrero de 1983 sepultó a los soldados argentinos en el cementerio de Darwin: "Aquella vez lamenté profundamente no poder identificar a todos, quedé con ese dolor muchos años donde tuve que acudir a la comprensión de amigos y familiares, pero en 2008 cuando conocí a Julio Aro y él me dijo que aún no estaban identificados, me puse a disposición para lograr que todos los cuerpos estén localizados en sus respectivas tumbas".

Esta tarde, Cardozo se tomó el trabajo de llevar del brazo a cada una de las madres a las tumbas donde el mismo sepultó a sus hijos en febrero de 1983. "Es muy fuerte, muy conmovedor, pero recordé que cuando sepulté a mis chicos (así llama Cardozo a los soldados sepultados en Darwin) lo hice con cada una de esas madres en mi pensamiento. Ir junto a ellas a esas tumbas es algo que supera mi emoción", concluyó.

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