
En España, De la Rúa eludió complicaciones
En su visita a España la cuestión militar reflotó diferencias en la Alianza
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MADRID.- El balance final fue positivo. Los cuatro días que el jefe del gobierno porteño, Fernando de la Rúa, pasó por esta ciudad le sirvieron para reforzar su imagen de candidato presidencial, luego de los últimos episodios conflictivos que le tocaron vivir: el caso de corrupción en la Legislatura que salpicó al presidente del bloque radical, Lautaro García; la renuncia de Adalberto Rodríguez Giavarini y el supuesto tráfico de influencias de sus hijos en la UBA.
Además, la primera "convivencia exterior" de los socios aliancistas dejó al descubierto la diferencia en la metodología de hacer política entre radicales y frepasistas. Tanto De la Rúa como el resto de la comitiva fueron invitados por el ayuntamiento de Madrid que, según informaron fuentes oficiales, corrió con todos los gastos. El jefe radical estuvo acompañado por el diputado Mario Negri; el vicepresidente de la Legislatura porteña, el frepasista Aníbal Ibarra; la subsecretaria de Cultura, Cecilia Filgueras, y el secretario de la UCR, Jesús Rodríguez.
En la agenda del aspirante radical estuvieron las figuras más importantes de la actualidad española, sólo faltó la del juez Baltasar Garzón.
Según las mismas fuentes, resultaba descortés ir a visitar a alguien que no había sido incluido en la agenda oficial. De la Rúa, sin embargo, dio otra versión. "El motivo y la causa de mi vista a España no es Garzón ni este proceso, no traía el propósito de entrar en esa causa y creo que la posición como aspirante a la presidencia deber ser ésta".
Finalmente, el jefe de gobierno porteño se encontró con Garzón, sólo que fue durante la representación de un Auto Sacramental de Calderón de la Barca. Los separaban dos filas; De la Rúa se acercó y saludó al magistrado, a quien había conocido en Brasil hace algunos años.
Diferencias con el Frepaso
Por su parte, Ibarra había visitado esa mañana el despacho de Garzón. La coincidencia hizo que el mismo día que el frepasista se encontró con el juez español se difundiera la noticia de la detención del ex general Jorge Rafael Videla por causas por supuesto robo de niños a desaparecidos.
Al legislador frepasista le vino como anillo al dedo. Con ello intentó marcar diferencias con el jefe de los socios aliancistas.
Aunque De la Rúa se había empeñado en que no quería hablar de cuestiones de la Argentina en España, la actualidad del país se coló en su agenda. Tampoco pudo abstraerse de la crítica situación que por estos días divide posiciones entre el partido que preside y el Frepaso.
Quiso anotarse puntos al proponer desde aquí que las elecciones internas de la coalición sean fiscalizadas por veedores internacionales de prestigio, pero su idea fue duramente cuestionada por los principales referentes del Frepaso, incluida su contrincante, Graciela Fernández Meijide.
Además de los abrazos y buenos augurios del rey Juan Carlos I; del presidente del gobierno español, José María Aznar, y de su antecesor, Felipe González, De la Rúa se lleva de la península una gran cantidad de convenios culturales que reforzarán su gestión al frente de la jefatura de Gobierno; la promesa de González de colaborar con la Alianza (viajará en noviembre próximo a la Argentina) y, sobre todas las cosas, un gran soporte para su imagen de candidato presidencial. Hubo consenso entre los españoles consultados: la agenda que esperaba aquí a De la Rúa era digna de un candidato presidencial.
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