
En la ex Saigon, como en todo Vietnam, no recuerdan la guerra
La apertura económica es visible al igual que las ancestrales costumbres.
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HO CHI MINH CITY, ex Saigon (De un enviado especial). Las bengalas rojas de combate que solían iluminar el cielo nocturno de la ex capital de Vietnam del Sur, hace más de dos décadas, han desparecido.
Las rutilantes luces de bares y restaurantes, más las fachadas de los grandes hoteles, le han cambiado la cara a una ciudad en la que los sonidos y las escenas de la guerra son un doloroso recuerdo.
La que fue Saigón es ahora Ho Chi Minh City, designada así en homenaje al caudillo revolucionario cuyos seguidores finalmente reunificaron a las dos partes del país bajo un regimen comunista.
Los cambios se han sucedido vertiginosamente. Los productos occidentales han irrumpido en los carteles publicitarios, en una ciudad que conserva su ambiente de colonia francesa.
Apenas se llega al aeropuerto, local, antes de pasar por la estricta oficina de migraciones, un bus de la Pepsi Cola lo transporta con un "Welcome to Ho Chi Minh City".
Vietnam, sobre todo la ex Saigon, ha abierto sus puertas a los turistas e inversores del mundo capitalista. Se han multiplicado los hoteles y bares destinados a una clientela occidental. En 1995, había un solo hotel cinco estrellas; hoy existen otros seis.
Están levantando a un ritmo vertiginoso sendos hoteles las cadenas Sheraton y Hyatt. Entre los establecimientos hoteleros están el Continental, remodelado en mármol, donde Grahan Greene concibió "Quiet American", una de las novelas más famosas sobre Vietnam.
También el Majestic, reciclado después de haber sido destruido por una bomba durante la guerra. Son realmente espectaculares el Saigon Tourist Palace Hotel y el Saigon Prince.
Un dato que no es menor, y sobre el cual los vietnamitas se muestran eufóricos en su apertura económica, es que las inversiones extranjeras directas aumentaron de 366 millones de dólares en 1988, a la escalofriante cifra de 8900 millones de dólares, el año pasado.
Las principales empresas son: Vietnam National Oil and Gas, Vietnam National Gasoline, Vietnam Textile Co., Electricity of Vietnam Co., Saigon Petroleum Company, Saigon Cement, Saigon Cigarrete y Vietnam Agricultural Material.
Para los habitantes de Saigon, el Norte de Vietnam impone las políticas a desarrollar con Occidente y otras naciones del sudeste asiático, en tanto que la ex capital de Vietnam del Sur es poderosamente económica. El crecimiento del PBI fue del 9,5 en 1995, e igual cifra el año anterior.
Salir a recorrer el down town de Ho Chi Minh City es encontrarse en las principales calles de la ciudad con las más variadas marcas de autos. Desde Totoya y Honda hasta BMW, Mercedes Benz, Fiat Tempra y Peugeot. Grandes carteles publicitan marcas de cigarrillos (Dunhill, Gitanes, Marlboro y Camel), Coca Cola y Pepsi y el whisky Johnnie Walker.
Más allá de la presencia de capitales multinacionales, la vida de hoy aquí es austera. Las calles están totalmente iluminadas por la noche y la supervivencia angustiante de la guerra ha desparecido. El ruido de las motocicletas y motonetas, una verdadera plaga, sustituyó al terrorífico ulular de las sirenas de las ambulancias y al de los motores de los helicópteros norteamericanos.
Los ruidosos bares de las calles principales son, en 1997, cafeterías o tiendas de ventas de objetos de adorno y joyas, material fotográfico y recuerdos para turistas.
El Super bowl, es el shopping de moda que, al igual que en Buenos Aires, es el punto de reunión de la mayoría de los adolescentes, que cuenta hasta con su propia discoteca y un par de cadenas de negocios americanos dedicados a la venta de hamburguesas.
Lucha contra la pobreza
En el sur de Vietnam, al igual que en Hanor, cosa que pudo comprobarse durante la vista del presidente Menem a esa ciudad, en el cominzo de su gira por países del sudeste asiático, no se quiere hablar de la guerra. Está latente, eso sí, la pérdida de vida de miles y miles de familiares. "No nos podemos dar el lujo de tener recores", dicen algunos. Y otros se remiten a una frase del hoy octogenario general Nguyen Van Giap, quien sostiene diariamente :" Ahora, nuestra guerra es contra el hambre y la pobreza".
La gente, tanto aquí como pudo experimentarse en Hanoi, es amplia, encaradora y agogedora. No se nota el menor rencor ni recelo hacia el extranjero. Por el contrario, se desviven por ser amables y dar hospitalidad.
Cómo es Saigon
Saigon es una vertiginosa capital. Tiene la friolera de 6,5 millones de habitantes, contra 2,5 de Hanoi. El poco tiempo que uno está aquí no es sufiente para recorrer los lugares típicos. La catedral más importante de Ho Chi Minhn City es la de Notre Dame, muy similar a la de París. pero no puede dejar de verse la pagoda del Emperador de Jade, cuyo interior está, prácticamente, cubierta de imágenes de dioses y héroes fantásticos en diversos colores. Están desde la Diosa de la Misericordia hasta Thang Hoang, jefe del infierno y su caballo.
El habitante de la ex capital de Vietnam del Sur no es de salir mucho. Prefiere ver televisión y seguir los partidos de fútbol, donde compiten coreanos, vietnamitas y japoneses. Las cantantes americanas Caline Dion y Maria Carey son las favoritas de la juventud y en materia de actores extranjeros están a la vanguardia Sandra Buloc y Brad Pitt.
La guerra quedó atrás
Cuando el extranjero quedó agotado de hacer turismo y se le despertó el apetito, el los restaurantes de Saigon hay el más variado surtido de comidas. Desde la haburguesas hasta ravioles de lagosta (25 dólares el plato) pasando por cobras cocidadas de distintas maneras.
Hay un lugar para cenar exclusivamente que se llama Le Mekong cuya especialidad de la comida francesa y cuyo nombre de debe al rio Mekong donde abundan los campos de arroz.
El tiempo ha pasado desde la guerra . Los vietnamitas tiene algo muy en claro en la actualidad. Quieren reincorporarse al resto del mundo tras un aislamiento largo, demasiadso largo.
La apertura económica es un hecho palpable de la realidad de este país. Los negocios están abiertos hasta las diez de la noche, al mejor estilo de las grandes ciudades de occidente.
Cuando cierran empiezan las largas noches, ahora, felizmente, sin la amenaza de la guerra.




