Latido bonaerense. Eduardo Duhalde ya tomó nota de la resistencia que genera Carlos Ruckauf, su candidato preferido para sucederlo en la provincia de Buenos Aires. Alberto Pierri, Osvaldo Mércuri y hasta el recién llegado Felipe Solá le enviaron señales claras de que no aceptarán que el vicepresidente reciba como un regalo la candidatura a gobernador. Por eso, repuso un nombre con el que alguna vez ya había fantaseado. "René Favaloro es el único que le podrá ganar a Graciela Fernández Meijide", repite ahora, sin dar señales precisas sobre cómo logrará que el cardiocirujano revise su rechazo a las tentaciones electorales.
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Diferencia invisible. El senador, hábil con las palabras y con las imágenes que inventa con ellas, llegó a soltar una sonrisa irónica cuando recordó que el especialista en campañas electorales James Carville le aconsejó a Duhalde desprenderse de Pierri, de Mércuri y de Hugo Toledo. "Con ellos se puede ser gobernador, pero no aspirar a la presidencia", le aseguró el politólogo norteamericano. El legislador peronista tradujo aquel consejo en esta pregunta con respuesta automática: "¿Cuál es la diferencia entre Pierri, Mércuri y Toledo con (los funcionarios menemistas) Alberto Kohan y Carlos Corach? Ninguna".
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Amor al arte. Como mejor regalo, hizo llevar una estatua de Carlos Gardel que, por su dudosa calidad, puso en apuros a sus anfitriones parisienses. Pero Carlos Menem quería más. La intención era demostrar su apego a la cultura. No resultó y hasta quedaron dos anécdotas para condimentar la frustración. El martes último, luego de hablar en la Sorbona, no reconoció al comediante Pierre Richard, que se acercó a saludarlo. Dos días después, en la Opera, debió esperar el final de la función para poder saludar a Julio Bocca. Consultado por el enviado del programa CQC, el bailarín dio una versión que prueba su apego a las supersticiones: "Las tres veces que saludé al Presidente antes de bailar me lesioné en el escenario". Pero no todos fueron errores y esperas para Menem. En el vestíbulo del teatro pudo conversar animadamente con Marisa Berenson, una belleza otoñal que no perdió su encanto ni la enigmática atracción de su mirada.
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Volar y controlar. El tema sobrevoló una reunión de gabinete y aterrizó convertido en una preocupación en el edificio Cóndor, sede del Estado Mayor de la Fuerza Aérea. En el Gobierno volvió a considerarse la posibilidad de privatizar el control del tráfico aéreo. Los aviadores no disimularon su inquietud. La Fuerza Aérea considera que entregar a una empresa esa función sería multiplicar en exceso un riesgo: el control del traslado de sustancias o elementos ilegales. "El Estado perdería la posibilidad de saber si los aviones que llegan y parten son de carga o de pasajeros, con todo lo que eso significa", dijo un alto oficial a un funcionario de primer nivel de la Casa Rosada.
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Figuras en la TV. El viernes último pasó por los tribunales de Comodoro Py. En esos pasillos ya es conocido. Gustavo Soriani recibió la autorización que le extendieron en el juzgado de Adolfo Bagnasco y un día después partió hacia los Estados Unidos. Esta vez no fue por negocios, como era habitual en los días en que era el vicepresidente de IBM Argentina. Soriani participó anoche como invitado estrella en un programa de la cadena CBS para dar su versión del negociado que unió a la firma de origen norteamericano con el Banco Nación. Sus palabras fueron rebatidas por Domingo Cavallo, que prefirió salir en la TV de los Estados Unidos desde un estudio de Buenos Aires.
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El general y el experto. El gobernador de Tucumán, general (R) Antonio Domingo Bussi, cambió de abogado. Pese a que logró evitar que lo destituyeran, el juez federal de su provincia, Ricardo Maturana, mantiene abierta una investigación por varios presuntos delitos, entre los que se cuentan enriquecimiento ilícito, apropiación de un menor y desaparición de personas. El militar eligió como nuevo letrado a Pedro Bianchi, el mismo que hasta hace poco defendió al ex almirante Emilio Massera y al criminal nazi Eric Priebke, deportado a Italia y condenado en ese país por la masacre en las Fosas Ardeatinas.
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El dedo del árbitro. Domingo Cavallo ya lo tiene decidido, pero por ahora no hará público que Gustavo Beliz y Adolfo Sturzenegger encabezarán las listas de su partido en la Capital y en la provincia de Buenos Aires, respectivamente. "Para el año próximo todavía falta mucho y pueden pasar muchas cosas", se excusan cerca del aspirante presidencial de Acción por la República, que quiere convertirse en la versión política de Javier Castrilli en las elecciones que despedirán el segundo milenio. Franco Caviglia, otro cavallista con aspiraciones de ser protagonista en los comicios de 1999, ya parece resignado a secundar al economista en la provincia.
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Un pedido en la VIP. Apenas llegue al país, en la sala VIP del Aeroparque, el presidente Carlos Menem recibirá un pedido de ayuda.Después del saludo, Ramón Ortega la reclamará que interceda ante los senadores peronistas para que le reconozcan su título de senador por Tucumán. El precandidato presidencial fue elegido por la Legislatura, pero en el Senado el duhaldismo hace valer su influencia para que el lugar quede en manos de Olijela del Valle Rivas.