Preocupado por la caída, el Gobierno pide que Negri y Mestre "trabajen juntos"

La Casa Rosada hizo una autocrítica tras la derrota en Córdoba, aunque no evalúan un cambio de estrategia electoral
La Casa Rosada hizo una autocrítica tras la derrota en Córdoba, aunque no evalúan un cambio de estrategia electoral Crédito: YouTube
Jaime Rosemberg
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13 de mayo de 2019  • 13:28

Tras la victoria del peronista Juan Schiaretti, quien logró el domingo su reelección como gobernador de Córdoba, el Gobierno protagonizó una "autocrítica" y pidió a los contendientes derrotados, los radicales Mario Negri y Ramón Mestre, que se pongan a "trabajar juntos ya" para obtener mejores resultados en agosto y octubre en esa provincia, clave para la llegada de Mauricio Macri a la presidencia en 2015.

"Hacemos una autocrítica, claramente haber ido divididos perjudicó el resultado, pero una elección local no tiene análisis o relevancia a nivel nacional, más allá de que para nosotros [la derrota] es un puntapié para volver a unir, reconstruir y acercar las posiciones para encarar las elecciones de agosto y octubre", dijo el secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis, tras la reunión de gabinete encabezada por el Presidente en la Casa Rosada.

La derrota en Córdoba (la octava consecutiva de Cambiemos en elecciones provinciales) fue tema de conversación en la reunión de gabinete y también en la que se había llevado a cabo más temprano, con la participación de la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal ; el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta , y los anfitriones, el jefe de Gabinete Marcos Peña , y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio .

En tren de acercar posiciones, según pudo saber LA NACION, Peña habló con Negri en la noche del domingo para comenzar a cerrar heridas con Mestre, que luego de la derrota también se mostró conciliador y no repitió los llamados a "un Cambiemos distinto" que había hecho durante la campaña. El Presidente vio con buenos ojos el tímido pedido de disculpas del intendente de Córdoba y delegó en Peña el trabajoso camino de unidad que tienen por delante de cara a los cierres de listas.

Macri y Schiaretti hablaron por teléfono el sábado, antes de la elección. Allí, el gobernador le adelantó al Presidente que su eventual discurso ganador sería conciliador y que no habría críticas al Gobierno. En la noche del domingo se volvieron a comunicar: Macri le envió un mensaje de WhatsApp con felicitación incluida. "Para el Presidente, el discurso de Schiaretti fue impecable: habló de bajar el déficit y pagar las deudas, casi la mitad de los puntos del acuerdo que queremos firmar", dijeron muy cerca de Macri, que en conversaciones privadas no duda: en caso de un eventual ballottage entre él y Cristina Kirchner, el cordobés lo apoyaría.

En el Gobierno afirmaron que la victoria de Schiaretti y su afianzamiento como referente del "PJ razonable" sirve para mostrar en el exterior "que además de Macri hay con quién conversar, que no todo es Cristina", afirmó otro incondicional del Presidente.

Las dudas, cerca de Negri, pasan por la actitud de Mestre. "No sabemos si va a querer seguir", afirmó un vocero del diputado radical. De todos modos, distintas fuentes de los socios de Cambiemos coincidieron en que no habrá problemas en consensuar las cinco bancas que Cambiemos pondrá en juego en las elecciones: dos serán para la UCR, dos para Pro y la restante para la CC-ARI de Elisa Carrió. La continuidad de Luis Juez, que perdió la pelea por la capital cordobesa en el conglomerado oficialista, es otra incógnita.

¿Que pasará en las próximas elecciones provinciales? "La línea de trabajo va a seguir siendo la misma, Cambiemos es una experiencia exitosa más allá de que haya cosas para corregir", agregó De Andreis, quien compartió la conferencia con la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, cuando LA NACION le preguntó si se analizaron "cambios de estrategia" de cara a la serie de elecciones provinciales que se avecinan, muchas de las cuales (como la de La Pampa, el domingo próximo) podrían terminar con otro triunfo del PJ.

"Van a seguir ganando los oficialismos. No creemos que se modifique ese statu quo", afirmaron cerca de Frigerio.

Más allá de adjudicar la derrota a las "realidades locales" y afirmar que "por algo los gobernadores separaron sus elecciones, para no discutir los temas nacionales", los voceros del Gobierno dejaron en claro que la encarnizada interna entre Negri (que contó con la simpatía de la Casa Rosada) y Mestre debe ser la última en el espacio oficialista.

"Son cosas que no se pueden volver a repetir, tenemos que ir todos juntos", dijo el secretario general, con la mente puesta en el cierre de listas nacionales del 22 de junio. ¿Hubo tirón de orejas? "No sé, pero debería haberlo", contestaron a LA NACION cerca del Presidente.

Desde la Casa Rosada y Pro, que encabezan Humberto Schiavoni y Francisco Quintana, afirmaron que el proceso de "reparación" de heridas de Córdoba tiene su correlato nacional: la convención de la UCR, que el 27 de mayo definirá la continuidad o no en Cambiemos. "Va a salir todo bien", afirmó una alta fuente partidaria, en línea con los deseos de Balcarce 50: una declaración partidaria que hable de "ampliar Cambiemos", que impida una fractura interna y la diáspora de dirigentes y que a la vez confirme la continuidad del radicalismo en la alianza gobernante.

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