
Erman González retornaría como ministro de Trabajo
ROMA.- El embajador argentino en Italia, Antonio Erman González, sería en breve el próximo ministro de Trabajo, si acepta el cargo que el presidente Carlos Menem habría venido a ofrecerle a esta capital.
Así lo confirmaron a La Nación fuentes allegadas al Presidente, las que dieron detalles: "Hoy (por ayer) Carlos Corach se comunicó con Erman, por encargo de Menem, para decirle que querían ofrecerle el Ministerio".
Inmediatamente después, según la misma fuente, Bauzá se encontró con González en una reunión privada, de la que también habría participado el canciller Guido Di Tella, que mantuvieron en la residencia del embajador, donde conversaron sobre el tema.
El senador mendocino le habría informado que a la intención presidencial se había sumado el pedido de alejamiento de Armando Caro Figueroa de la cartera laboral por parte del secretario general de la CGT, Rodolfo Daer, y por el tronco ultramenemista liderado por Luis Barrionuevo.
González -contó la fuente- no dio inmediatamente el sí: él pretendía volver al país como jefe de Gabinete, para lo cual lo había sondeado Bauzá hace poco más de un mes, y no para llevar adelante y finalizar el proceso de reforma laboral que se presenta, por momentos, como un gran dolor de cabeza para el Presidente.
Finalmente, González habría aceptado con la condición de que el anuncio se haga en Buenos Aires y no en Italia y hasta habría pedido poder quedarse hasta después de las fiestas, cosa que no se había terminado de negociar aún.
Este mismo deseo le habría expresado González a Esteban Caselli, embajador argentino ante el Vaticano, con quien compartió una reunión con motivo del cumpleaños del segundo el viernes último.
Siempre junto a Menem
Tanto Bauzá como González evitaron ayer a los pocos periodistas argentinos que cubren la gira presidencial. Durante un breve encuentro con la prensa, el embajador fue escueto: "Haré lo que me pida el Presidente", frase que es todo un adelanto, ya que dos días antes había preferido restarle importancia y calificó la información como de "simples conjeturas".
Si bien está programado un encuentro cuasi secreto, "en algún restaurante de Roma", hoy por la noche y vedado a los periodistas, Menem y González tuvieron tiempo ayer de hablar durante más de una hora, luego del arribo del Presidente a esta ciudad.
González fue a recibirlo al aeropuerto internacional y nunca se despegó de su lado: viajaron juntos en el mismo Alfa Romeo 164, chapa AG444LE, entraron juntos al lujoso hotel Excelsior y estuvieron hablando en la habitación 4401, con vista a la paquetísima Via Venetto sin que fueran molestados.
Una hora y media después, Menem y su enorme comitiva (con Zulemita a la cabeza y Víctor Alderete paseándose de mesa en mesa y dándole la mano a todo el que se le cruza) bajaron al gran salón central del hotel y compartió un café con su hija, su hermano, el senador Eduardo Menem, González (que seguía sin despegarse de su lado y le hablaba al oído), Ramón Hernández, y el gobernador de La Rioja, Angel Maza. Bauzá y Di Tella bajaron 15 minutos más tarde.
Luego, todos se desplazaron al hotel Majestic (a dos cuadras de distancia) en los mismos autos excepto "los Eduardo", el mendocino y el riojano, que lo hicieron a pie y tomados del brazo, una costumbre muy romana.
Perfil de un silencioso negociador
Discreto: González es considerado un dialoguista que tiene buena relación con todos los sectores; Cavallo lo acusó de favorecer a Yabrán.
El hombre podría hacerse cargo de su cuarto ministerio y también son cuatro sus características fundamentales: supo mantener intacta la confianza que el presidente Carlos Menem depositó en él desde antes de 1989; su imagen ante la gente no sufrió el mismo desgaste que la de otros funcionarios; es un dialoguista nato, por lo que casi no tiene enemigos dentro del Gobierno, y tiene una voz espléndida.
Antonio Erman González, de él se trata, es contador, tiene 62 años, es taurino y actualmente se desempeña como embajador argentino en Italia.
Si bien ahora los rumores lo dan como seguro reemplazante de José Armando Caro Figueroa al frente del Ministerio de Trabajo, una importante fuente cercana al entorno presidencial le dijo a La Nación que este cargo "podría ser el escalón para algo más importante", en obvia referencia a la posibilidad que surgió días previos a las elecciones del 26 de octubre de que González fuera el próximo jefe de Gabinete en lugar de Jorge Rodríguez.
Sin embargo, la jugada presidencial de ponerlo al frente de Trabajo estaría vinculada con el gran poder negociador de González ("es un Bauzá en morocho", comentó un legislador). Sería el hombre ideal para llevar a cabo la reforma laboral: tiene buena relación tanto con empresarios cuanto con sindicalistas.
Una carrera sin tropiezos
Hombre proveniente de la democracia cristiana, forma parte del círculo más íntimo de Menem desde que éste era gobernador (fue su ministro de Hacienda) y, menos lejano, desde que asumió la Presidencia en 1989. Primero fue presidente del Banco Central, después comenzó su derrotero por tres ministerios.
Ante la repentina muerte del entonces ministro de Salud y Acción Social, Julio Corzo, se hizo cargo de esa cartera, donde permaneció sólo tres meses.
En diciembre de 1989, Menem lo nombró al frente de Economía. No son muchos los que habrán olvidado ese verano, cuando al calor agobiante se sumaron las corridas bancarias hasta que González implantó la caución de los plazos fijos. "El fue quien verdaderamente inició la reforma del Estado", comentó la misma fuente.
A fines de enero, en otro enroque presidencial, fue nombrado ministro de Defensa, cargo que ejerció hasta que presentó la renuncia, en 1993, para encabezar la lista de diputados nacionales del PJ en Capital Federal.
"Menem no se olvida de ese gesto de González. Cuando nadie daba nada por esa candidatura, él se jugó por el Presidente, dejó todo y logró que por primera vez el justicialismo ganara en la Capital. Es un gesto que, en la intimidad del círculo chico presidencial, es muy valorado", comentó un diputado nacional.
El único que puso una piedra en el camino de González fue Domingo Felipe Cavallo, su sucesor en Economía.
Cavallo lo involucró con Alfredo Yabrán en noviembre de 1996, cuando, en un informe reservado presentado ante el juez federal Jorge Urso, afirmó que, mientras era ministro de Economía, González había favorecido a la empresa Villalonga Furlong (que, según Cavallo, sería de Yabrán) al aprobar en una resolución una transacción por 66 millones de australes.
Esa resolución tuvo, de acuerdo con Cavallo, serias observaciones del Tribunal de Cuentas, entre las que se destaca que para una erogación estimada en 5 años de 10 millones de dólares, la transacción estipulaba 25 millones. Sin embargo, parecería que la imagen de González no fue perjudicada. Según un legislador, "es astuto y honesto con sus ideas. De bajo perfil, tiene buena relación con todo el mundo. Siempre se mantuvo al margen de las internas. No hay nadie que cuestione al Negro".





