Alberto Fernández le propondrá a Emmanuel Macron renegociar el pacto entre el Mercosur y Europa

El Gobierno mantiene firme su resistencia a implementar sin cambios el acuerdo de comercio por su impacto en la industria argentina; también buscará apoyo europeo por la deuda
El Gobierno mantiene firme su resistencia a implementar sin cambios el acuerdo de comercio por su impacto en la industria argentina; también buscará apoyo europeo por la deuda Fuente: Archivo
Alan Soria Guadalupe
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27 de enero de 2020  

Alberto Fernández llevará a su gira por Europa la discusión sobre el futuro del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea (UE). El Presidente se reunirá con Emmanuel Macron, en París, y con Angela Merkel, en Berlín.

El Gobierno mantiene firme su resistencia a la implementación del acuerdo y ve en Francia una oportunidad para plantear que la Argentina no está en condiciones de habilitar la entrada en vigor de un texto que prevé la eliminación -gradual o total- de aranceles al comercio entre los bloques, porque tendría efectos negativos en la industria local.

El debate se mezclará en la agenda del mandatario, cuya prioridad es lograr apoyos de Occidente para la renegociación de la deuda externa. Aunque todavía no se tomó la decisión de hacerla formal, la Cancillería, que conduce Felipe Solá, mantiene inalterable la intención -expresada antes del cambio de gobierno- de exigirle a Europa una renegociación del acuerdo, algo que los partidarios del pacto rechazan porque implicaría reabrir un proceso que ya demoró décadas.

El oficialismo asegura que el acuerdo será un tema inevitable en el encuentro bilateral, que tendrá lugar el 5 de febrero, más aún cuando Francia es uno de los países cuyo sector agrícola más se opone al pacto. El propio gobierno francés había dicho, pocos días después de que se anunciara el final de las negociaciones, que el país no estaba preparado para ratificar el acuerdo.

"En el Congreso [argentino] no va a tener el apoyo necesario y creemos que en Europa va a estar difícil, porque cada vez hay más resistencia. Si se aplica tal como está, puede convertirse en un problema para nosotros", dicen cerca del canciller.

El pacto debe aprobarse en los parlamentos para poder comenzar a implementarse. En caso de superar ese paso, demorará hasta 15 años -dependiendo del rubro- para entrar en pleno vigor.

Actualmente, el texto está en una etapa de revisión legal y traducción que -se espera- concluirá en marzo. Recién a partir de ahí comenzará la etapa legislativa. Si no hay cambios, el gobierno de Fernández no prevé darle prioridad.

El Presidente había manifestado en una reunión con embajadores del bloque europeo que estaba dispuesto a avanzar en la profundización de los lazos con la UE, pero también había pedido "comprensión" por la situación económica que atraviesa la Argentina. "Nuestra industria no está preparada para hacer frente al acuerdo y puede ser peligroso", agregan en el Palacio San Martín.

Además de Francia, el Presidente llevará la postura de la Argentina a Italia y Alemania, visita que se confirmó en las últimas horas. También visitará España.

Fernández necesita apoyos de los países de peso de Europa que tengan reparos frente al acuerdo porque dentro del Mercosur está aislada. Brasil, Uruguay y Paraguay avalan el acuerdo y están dispuestos a avanzar en su implementación una vez que sea burocráticamente posible. En la última cumbre de mandatarios del bloque regional, a fines del año pasado, se autorizó la puesta en vigor del acuerdo de manera bilateral si había acuerdo legislativo entre ambos países.

Un escenario de ese tipo, admiten en el Gobierno, sería perjudicial para la economía argentina porque perdería competitividad.

Brasil es un factor relevante en la preocupación que tiene la Casa Rosada por el futuro del pacto. El gobierno de Jair Bolsonaro es un impulsor firme del amplio acuerdo de asociación y de la flexibilización de las reglas del Mercosur. Además, el mandatario -que tiene una relación personal tensa con Alberto Fernández- amenazó en reiteradas ocasiones con abandonar el bloque si la Argentina no apoyaba las medidas aperturistas.

A diferencia del vínculo con Bolsonaro, Fernández mantuvo hasta ahora un breve cruce con Macron en su viaje a Israel y una extensa charla telefónica con él antes de asumir, cuando quedaron en combinar agendas para concretar un encuentro oficial en París, que después debió postergarse hasta la reciente confirmación de la cita del mes próximo.

El balance del Presidente a partir de esa conversación fue muy positivo. Dijo que Macron supo interpretarlo y que la construcción de un buen vínculo personal con él puede servir, además, para renovar la imagen de la Argentina en el Viejo Continente. Busca evitar que se asocie a un gobierno peronista con los últimos años de radicalización kirchnerista, cercana al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.

Además de Francia, hasta ahora otros países de Europa también expresaron públicamente nuevas dudas acerca del futuro del acuerdo. Tal fue el caso de Austria, cuyo nuevo gobierno ya adelantó su rechazo al acuerdo. En esa línea también se expresaron países como Bélgica e Irlanda. Los sectores agrícolas son los que expresan la mayor resistencia, pues la entrada en vigor del acuerdo permitiría una entrada más fuerte de productos agropecuarios latinoamericanos.

El oficialismo cree, además, que los frentes internos que Macron tiene abiertos pueden dificultar que el presidente avance con un acuerdo que le generaría más problemas.

Alemania se suma a la gira europea

El Gobierno confirmó ayer que el presidente Alberto Fernández sumará Alemania a su próxima gira europea.

Como anticipó LA NACION la semana pasada, la Casa Rosada evaluaba la combinación de agendas con la canciller alemana, Angela Merkel, para lograr un encuentro con el mandatario en Berlín.

El canciller Felipe Solá anunció ayer en declaraciones radiales que ese encuentro se concretará después de su paso por el Vaticano -donde Fernández se verá con el papa Francisco- y antes de su paso por España, donde se verá con el jefe de gobierno, Pedro Sánchez, y de Francia, donde se reunirá con el presidente Emmanuel Macron.

"El lunes 3 muy tarde tenemos cita con la canciller [Angela] Merkel", confirmó ayer Solá en una entrevista con Radio 10.

"A los países de Europa vamos -además de para ver a Su Santidad- a ver a líderes de Occidente. Por afinidad, por interés en saber qué piensan del país y porque la Argentina está en una negociación compleja, fundamental para su futuro, y todos ellos tienes una silla en el FMI", remarcó Solá ayer, en la que fue la primera entrevista radial que otorgó desde que asumió el cargo.

El mismo día de la reunión con Merkel, más temprano, Fernández se verá con el mandatario italiano, Giuseppe Conte.

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