
Festejo menemista como si aún estuviera en el poder
Hubo más de 400 invitados y tortas con la leyenda "te esperamos en el 2003"
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ANILLACO, La Rioja.- En la pista de aterrizaje de este pequeño pueblo los doce aviones privados esperaban su turno para despegar con los invitados al cumpleaños de Carlos Menem que volvían a Buenos Aires. La fiesta menemista había terminado.
El ex presidente, con sus flamantes 70 años, jugaba en su residencia La Rosadita con los dos cachorros que le había regalado su amigo Armando Gostanian. Estaba de buen humor, aunque un poco cansado.
Esta vez no hubo champagne. Pero los menemistas dieron una muestra, en la hostería Los Amigos, de que la lejanía del poder no cambió sus costumbres: el asado fue para más de 400 personas, que comieron 2000 empanadas, 250 pizzas, 100 kilos de chorizos y morcillas, 4 medias vaquillonas de ternera, 30 chivitos, 160 pollos y 5 salmones distribuidos en seis parrillas.
Todos se peleaban por llegar a la mesa principal para besar al Jefe, que estaba flanqueado por su hermano, el senador Eduardo Menem, y el gobernador de esta provincia, Angel Maza. El "besamano" duró toda la fiesta. Menem firmó autógrafos en remeras blancas que se regalaban con la leyenda "Menem, Argentina te ama".
El cotillón estuvo presente en las mesas: había encendedores negros con la inscripción "Menem 2003". En las cinco tortas que cortó el ex presidente estaba escrito "Te esperamos en el 2003". Todas las veces que le cantaron el feliz cumpleaños se paró, saludó y agitó sus brazos. Dijo que sus deseos eran "triunfar, triunfar, y triunfar".
En un costado, cerca de la ventana de la hostería del sindicalista Alfonso Millán, el cuñado de Menem Emir Yoma (uno de los hombres más poderosos y cuestionados de su entorno) se abrazaba con el ex ministro del Interior y operador en las sombras del PJ José Luis "Chupete" Manzano y con Gostanian. "Aguante (Adolfo) Bagnasco", dijeron al unísono. Bagnasco es el juez federal que puso preso al ex titular del PAMI Víctor Alderete, a quien Menem ayer admitió extrañar.
La escena ocurría mientras el cantante bailantero Ricky Maravilla y Tula, el hombre que tocaba el bombo para el ex presidente, cantaban "Qué tendrá el petiso". Menem aplaudía, pero ya se quería ir.
Había comenzado a festejar anteanoche en Córdoba en un momento político y personal complicado: el gobernador bonaerense, Carlos Ruckauf, le pidió que se jubilara de la política, y Carlos Nair Meza le inició un juicio para que lo reconozca como su hijo.
"Tal vez podamos hacer una elección interna antes de fin de año", dijo a La Nación un Menem que mejoró su ánimo con el paso de las horas. Uno de los hombres que estuvieron con él a solas apenas llegó a La Rosadita contó que el cumpleaños produce un efecto ambiguo en el ex presidente: tiene muy presente que su hijo Carlitos Junior murió hace cinco años.
Del juicio que le inició Carlos Nair Meza no quiso hablar, y su círculo íntimo tampoco. El tema fue un secreto de Estado durante su gobierno, y ayer se alteró esa orden.
Menem llegó a su tierra pilotando un avión y aterrizó en la pista construida durante su gestión que provocó un escándalo político. La camioneta 4x4 del ex titular del Nuevo Banco de la Rioja Elías Sahad estaba lista con una bolsa de pistachos, la fruta seca que adora Menem. Los ex ministros Jorge Domínguez (Defensa), Manuel García Solá (Educación), el ex jefe de Gabinete Jorge Rodríguez, el ex secretario de Turismo Francisco Mayorga y el diputado Daniel Scioli lo abrazaron. Menem estuvo un rato solo en su residencia, mientras sus ex funcionarios caminaban por las calles de este pequeño pueblo, que ayer se llenó de camionetas importadas con vidrios polarizados.
"Carlitos, una foto"
El grupo de las mujeres menemistas era fácil de identificar: todas con su pelo largo teñido de rubio, pantalones de cuero negro y revoloteando alrededor del agasajado. Una le recitó una poesía de García Lorca. Todos le pedían "Carlitos, una foto".
El festejo se transformó en un caos. No había personal de ceremonial ni de seguridad. Dos corpulentos hombres no dejaban pasar al médico de Menem, Alejandro Tfeli, que no perdió la calma mientras lo empujaban y que se quejó: "Son unos maleducados".
Menem comió sólo una porción de lomo sin grasa. Le regalaron desde un frasco de aceitunas, un Cristo de madera y unas monedas del siglo pasado hasta un enorme retrato suyo. Bromeó con que lo había pintado Gostanian. Lo que más le gustó fue, según dijo a La Nación , el beso que le dio su hija. Zulemita no vino porque prefiere festejar con su padre en la intimidad.
El senador Carlos Corach, que nunca asistió a los cumpleaños de Menem en los últimos diez años, se tomó un avión "en solidaridad" con su ex jefe, explicó a La Nación . El desafío que lanzó Ruckauf irritó al riñón menemista. Eduardo Menem no quiso hablar del tema: "Es el cumpleaños de Carlos... Pero hay cosas que me dan vergüenza ajena", comentó a La Nación .
Como no hubo en la fiesta ningún otro gobernador del PJ, salvo Maza, ni legisladores de peso, se festejó la imprevista llegada de Manzano. Menem le dedicó el abrazo más largo mientras con una sonrisa le decía con los dientes apretados "viniste, hijo de p..." El ex titular de Interior dijo que sólo venía a saludar a un amigo, pero anunció: "En un año vuelvo al PJ, desde una segunda línea".
Con su típico gesto, el brazo en alto y el puño cerrado, se divertía con la música y aceptaba más saludos. "Te amamos" le dijo una anciana riojana, y él la tomó de las mejillas. Pensaba cerrar la jornada en la procesión de San Nicolás de Bari, patrono de esta provincia, pero prefirió ver fútbol en su residencia.
Anoche siguió con los festejos en su casa porteña del barrio de Belgrano. "Soy el presidente de mí mismo. Nadie se jubila en política. Estoy feliz", dijo a La Nación antes de irse de la hostería. Sonaba en los parlantes la marcha peronista y le cantaban por enésima vez: "Feliz cumpleaños Carlitos".
Internas
El vicegobernador bonaerense, Felipe Solá, afirmó ayer que "en su relación con el gobierno nacional, el ex presidente (Carlos) Menem está privilegiando la defensa de ex funcionarios acusados ante la Justicia antes que las necesidades de los peronistas con responsabilidades institucionales".
Por su parte, el gobernador Carlos Ruckauf dijo ante un grupo de colaboradores que no cree que Menem "se atreva a dar elecciones internas, porque sabe que le gano. Si él quiere no tengo problemas en ir en la fecha que quiera" dijo Ruckauf, según reveló uno de sus más estrechos colaboradores en el gobierno de la provincia.





