
"Fui half derecho, pero no era rápido"
De la Rúa reveló su pasado futbolístico
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ROMA (De un enviado especial).- Batistuta y Balbo tuvieron una actuación brillante. Se mostraron sólidos y decididos, dejaron una muy buena impresión en la gente y se retiraron envueltos en abrazos, felicitaciones, pedidos de autógrafos y clásicas poses para las fotos.
El párrafo anterior podría haberse extraído de una crónica deportiva de la Gazzetta dello Sport. Es, sin embargo, el resumen del encuentro que ambos futbolistas tuvieron ayer con Fernando de la Rúa.
Como un tifossi VIP, el Presidente recibió a Gabriel Bastituta y a Abel Balbo, ambos integrantes del club Roma, líder del torneo y candidato firme a quedarse con el Scudetto.
Se hablaron temas variados que incluyeron valoraciones sobre la realidad política y económica de la Argentina; los futbolistas mostraron excelente humor y sentido de la ubicación. Llegaron juntos en el Chevrolet Corvette plateado de Bati.
Con aire italiano
Balbo estaba impecable: traje gris perla, camisa celeste y corbata azul. El goleador del seleccionado argentino tenía una chomba gris con pantalón y saco azules. Los dos, con un innegable aire italiano.
Compartieron una mesa con Aíto, el hijo menor de De la Rúa; el canciller, Rodríguez Giavarini; Ricardo Ostuni; la embajadora en Roma, Elsa Kelly; el diputado aliancista Juan Pablo Cafiero, y Maximiliano Petracchi, de Educ.ar. Tomaron té y agua mineral; hubo masas.
Al reparo de la brisa fresca, en el sector vidriado del séptimo piso, De la Rúa confesó, avanzada la charla de más de una hora, que él había jugado al fútbol. "Fui jas (half) derecho, pero no era muy rápido".
Todos pasaron por alto la antigüedad para designar el puesto en el que se desempeñó y nadie, ni su esposa, Inés Pertiné, que a esa altura ya se había sumado a la mesa, se atrevió a hacer una valoración sobre sus condiciones.
Para la foto
Agustina de la Rúa y su esposo, Juan Petracchi, obligaban a sumar sillas a la mesa. Para esa altura, Ñaña Carreras había conseguido un lugar estratégico frente a Batigol y no dejaba de disparar flashes de su cámara pocket. Sólo se detuvo cuando el rollo dijo basta.
Bati le comentó al Presidente que tiene campos en Santa Fe, cerca de Reconquista, su pueblo natal. "Tampoco andamos muy bien con la carne", aseguró, cuando De la Rúa hablaba del impacto negativo de las fluctuaciones de los mercados.
Hubo intercambio de regalos. El Presidente les obsequió a ambos una plaqueta con el escudo argentino. Ellos, una camiseta autografiada.
"En la Roma tenemos tres camisetas distintas, pero le traje ésta (amarilla y azul), porque me dijeron que estos colores lo van a alegrar", dijo Balbo, como un maestro de ceremonias. De la Rúa es hincha de Boca.
La prensa italiana quiso saber por qué no habían sido invitados los argentinos que juegan en Lazio, el otro equipo de Roma. El Presidente aclaró, formal, que en ellos se pretendió saludar a todos. Balbo encontró una respuesta más décontractée : "Esto hubiera sido "Polémica en el fútbol"".





