
Gatillos, dentaduras y tortura televisiva
- Una familia muy normal. Anteayer, "Hora clave" abordó el tema de Jorge Olivera, el militar detenido en Roma acusado de la desaparición de Marie Anne Erize. En el estudio estaban Mara Rabassi de Olivera, esposa del mayor, y Javier Olivera, hijo del matrimonio. También, Rogelio Roldán, que fue detenido y torturado en San Juan durante la dictadura. Por entonces conoció a Olivera, que, según dijo, solía desempeñar el papel del "bueno" en los interrogatorios.
Rogelio Roldán: -Incluso en la jerga de los presos, cuando nos podíamos comunicar, que era muy difícil, había aparecido un nombre que era "el capitán Malavera". Era la suma de dos tenientes: Malato y Olivera.
Mariano Grondona (a Rabassi de Olivera) : -¿Usted quería decir algo, señora?
Rabassi de Olivera: -Sí, primero que el doctor preguntó por las voces, cómo lo reconocía usted, y se fue por las ramas y no dijo nada. Ayer, justamente, recibí un llamado de San Juan, de amigos muy queridos que tengo allá, y me hicieron recordar. Me decían: "Acordate que ese Roldán era de la pesada, era del organismo de base que él marcaba a quién había que percutar y a quién no". Yo no sé si sus manos son de tanto trabajar en la construcción o de... (con el pulgar y el índice hace gesto de gatillar, varias veces). Era un hombre peligroso usted.
Javier Olivera: -¿Te puedo tutear, Roldán? Porque yo soy también del pueblo, así como vos. Te puedo tutear, ¿no? Ayer estuvimos en el programa de Bonelli ("A dos voces") y vos me dijiste que trabajabas con las manos. Mostrá las manitos. ¿A ver? ¿Vos tenés las manitos de Moyano? Me parece que tenés manitos de las que le pegan al gatillito, ¿eh?
Allí terminó un bloque, pero no el diálogo, que continuó al término de la tanda publicitaria.
Javier Olivera: -Todos conocemos que los testigos en el fuero civil se pagan cien pesitos (mete la mano en el bolsillo del saco y exhibe un billete). Es lo que se paga por un juicio de deudas. ¿Cuánto se paga por un juicio penal por lo de mi padre? ¿Cuánto le pueden pagar a usted?
Rogelio Roldán: -Acá no estamos hablando...Yo te puedo aclarar. Yo me negué a cobrar la indemnización con que se resarció a los presos porque entiendo que era una medida política para instalar una teoría de equilibrio. Mi vida es conocida, con 30 años de militancia en San Juan.
Javier Olivera: -¿Te soltaron?
Rogelio Roldán: -Me soltaron.
Rabassi de Olivera: -Habrá colaborado...
Javier Olivera: -Muchos de la izquierda dicen que a los que soltaron era porque... (en tono sugerente) ¿eh? (sonríe). Era porque traicionaban, ¿no?
Rogelio Roldán: -Estamos analizando casos de torturas sobre docenas de presos.
Javier Olivera: -Es porque traicionabas, ¿no? ¿Con el gatillo así?
Rogelio Roldán (continúa hablando y trata de ignorar los dichos del joven Olivera) : -Y es lo que estamos discutiendo...
Javier Olivera: -Porque tenés manos de carterista, me parece.
Rogelio Roldán: -Acá estamos convirtiendo en victimarios a las víctimas y tenemos que ser un poquito más serios.
Javier Olivera: -Tenés manos de manicura, parece.
Fin de otro bloque, pero no el fin de la escena. Esta vez todos comparten la mesa junto a abogados como Cosme Beccar Varela, Eduardo Soares y Adolfo Casabal Elía. Le habían preguntado a Rogelio Roldán por qué había estado preso.
Rogelio Roldán: -Nunca fui inocente. Soy militante. Estuve preso porque soy y he sido toda mi vida comunista, he sido delegado sindical, he defendido reivindicaciones y pertenezco a una generación que ha sido mutilada (se detiene, mira a Javier Olivera, lo señala con el índice). Y vos que me faltaste el respeto recién... Ayer te escuché largamente y vos me provocaste. No te contesté. No es una cuestión personal, pero te aclaro: tu padre me torturó, esta dentadura es postiza porque me quemaron las encías. Ese fue tu padre.
Javier Olivera: -Te quedan bien, ¡che!
Rogelio Roldán: -Y no me sigas faltando el respeto porque no sabés lo que ha pasado en la Argentina.
* * *
- Flor de analogía. El senador radical José María García Arecha dialogaba con el periodista Carlos Méndez en "Agenda pública", por la señal CVN, sobre la situación del país y sobre diversas críticas que se le han hecho al Gobierno. Así, se recordó la frase "Nadie se hace cargo del muerto", de monseñor Bergoglio. Para no quedarse atrás, García Arecha intentó su propia analogía.
García Arecha: -Esta Argentina que nos dejaron...
Méndez: -¡Pero ya sabían ustedes lo que venía!
García Arecha: -Por eso... Casi, casi, con el mayor respeto, era (el país) un geronte abandonado en un geriátrico, violando todas las normas del cuidado de la salud y hay algunos que nos plantean que, como se descubrió el Viagra, tendríamos que tener capacidad de darle un Viagra y anotarlo en un crucero de placer erótico... ¡Están macaneando!







