
Gestiones reservadas por las Malvinas en Noruega
OSLO.- La fugaz escala en esta ciudad del presidente Carlos Menem resultó correspondida por el gobierno de Noruega con trato preferencial. El argentino recogió elevadísimos elogios. Pero la relación comercial bilateral es pálida y el paso de Menem, ayer, no produjo la sensación de que logró un avance concreto para colocar productos en este mercado y captar inversiones directas para la Argentina.
Por ser una visita oficial, y no de Estado, Menem no se encontró con el rey noruego, Harald V, que ayer, además, visitó a Moscú.
El dato político trascendió en el hotel Radisson, donde se aloja la comitiva. Alberto Kohan tiene previsto desviarse hoy del rumbo de su jefe, quien irá a Finlandia. El funcionario ultramenemista viajará a Londres para reunirse, a las 18, con el jefe de gabinete de Gran Bretaña, Jonathan Powell. Luego volará a Helsinki para informar a Menem.
Negocios por Malvinas
Pese al hermetismo de la delegación, se supo que el secretario general de la Presidencia ejecutará una negociación reservada en torno de las islas Malvinas. Kohan dijo que fue invitado por Powell, colaborador de máxima confianza de Tony Blair, primer ministro de Gran Bretaña.
Kohan actúa invariablemente con la venia de Menem; no siempre, en cambio, con la del canciller Guido Di Tella, quien administra la gestión por la soberanía argentina sobre las islas. Se dijo también que Kohan y Powell hablarían de exploración unilateral de petróleo de empresas británicas en la zona de Malvinas; del encuentro, además, podría surgir la fecha fija para la visita de Menem a Londres, en noviembre próximo.
Cada vez que Kohan organiza alguna "diplomacia paralela" sobre las Malvinas (y Di Tella se enoja) la cosa queda vinculada con el intento de forzar la segunda reelección consecutiva de Menem que impulsa sin admitirlo el propio Presidente. El jefe del Estado busca con afán llevar a la Argentina un anuncio de alto impacto acerca de la soberanía sobre las islas, a su regreso del viaje a Gran Bretaña.
Es un secreto a voces en la Casa Rosada que la meta constituye para Menem una de las que, según cree, son sus cartas de triunfo para revertir su desgastada popularidad. Kohan es el primer operador en ese juego.
Más allá de lo doméstico, Menem vino a Oslo a captar inversores y un mercado para exportar. Es decir, vino por capitales y dinero.
Regalo del cielo
En la tarde calurosa de esta capital, reunido con empresarios locales y argentinos en el Consejo de Exportación en Noruega, Menem promovió su obra de gobierno. Y se encontró con un regalo, quizás inesperado. "Desgraciadamente, usted deja el gobierno. ¿Qué pasará después de 1999 con la estabilidad? ¿Seguirá o habrá que esperar a que usted vuelva en el 2003?", preguntó el titular del Consejo, Gerhard Heibert. Causó asombro tal muestra de condescendencia.
"Está asegurada la continuidad del modelo", subrayó Menem. Prefirió actuar discretamente; había periodistas.
Previamente, y por alguna razón, necesitó aclarar que "los militares argentinos están totalmente subordinados a la Constitución".
El único anuncio concreto de Menem fue la posibilidad de que la firma noruega Norsk Hydro, ya radicada en el país, se alíe con dos firmas argentinas en "una inversión de 500 millones de dólares" en fertilizantes. Un informe de la embajada dio otra cifra: 100 millones. Tanto Menem como Kohan admitieron que el comercio bilateral sigue en nivel bajo y que se procura un incremento, ya que la Argentina exporta por 50 millones; Noruega le vende por 15 millones.
Los capitalistas noruegos habían sido actualizados sobre condiciones para invertir en la Argentina por funcionarios de la Cancillería en esa área, el secretario Jorge Campbell y el subsecretario Marcelo Avogadro.
Menem enumeró las áreas: minería, forestación, energía, petróleo, gas, agricultura. Las firmas de Noruega con negocios en nuestro país son Aker RGI (buques pesqueros); Hydro (fertilizantes); Det Norske Veritas (consultora); Ivarans Rederi (transporte marítimo), y Unitor (equipos para barcos).
La reunión matutina con el primer ministro de Noruega, el demócrata cristiano Kjell Magne Bondevik, le había deparado un revés a Menem. El anfitrión, ante una pregunta de un periodista local, no se mostró predispuesto a hablar del ingreso de carne argentina en Noruega, pese a todas las explicaciones del visitante de que ese producto "ha sido declarado libre de aftosa; hemos eliminado la peste".
No tenían mucho más que hablar Menem y Bonvedik, en cuanto a comercio, y por eso, quizá, resolvieron que "el tema común es el fútbol", tras lo cual intercambiaron camisetas (como se informa por separado).
Continuaron la tertulia deportiva cuando el jefe político noruego agasajó a Menem con una comida nocturna (en el verano escandinavo hay luz todo el día), en el castillo de Akershus, frente al inmenso fiordo de Oslo.
Akershus es un viejo fuerte, imponente, que defendió a la ciudad medieval; está a unos 300 metros del ayuntamiento, donde ahora se entrega el Premio Nobel de la Paz, ese que Menem y Kohan pretendieron alguna vez para promover la "re-reelección".
Fútbol, tango y un ignoto satélite
OSLO (De un enviado especial).- El intercambio de camisetas de las selecciones de fútbol de la Argentina y de Noruega, entre Carlos Menem y el primer ministro Bondevik, de este país, se transformó en tema central del encuentro cumbre. Menem le obsequió la blanca y celeste "número diez de Maradona"; el noruego le retribuyó la "roja" de la selección de su país, con el número nueve y, por sobre él, el nombre "Menem".
La cara de Menem al recibir su obsequio lo decía todo. Una coincidencia que al jefe del Estado le divierte mucho.
Ese acto, más que a los periodistas, le sirvió a Federico Diego Pérez de Villarreal, quien interpreta el personaje televisivo de Figuretti, quien dio rienda suelta a su humor: "Parece que hay pica entre los presidentes... Déle, jefe, desafíelo a un cinco contra cinco y le pintamos la cara", dijo el actor de Telefé. Bondevik invitó a Menem a jugar un partido, hoy, a las 7.45.
El mandatario argentino declinó. "Me voy a Finlandia y, además, quiero jugar de local y no de visitante", le dijo en alusión directa a la invitación que el canciller Guido Di Tella le había realizado a Bondevik para que visite la Argentina en diciembre próximo.
Pero no fue ésa la única veta periodística de la jornada. Ambos mandatarios, que firmaron una pelota que luego sería subastada, recordaron que Noruega batió anoche a Arabia Saudita por 6 a 0 y que River Plate superó a Colón por 3 a 1. Festejaron la coincidencia con bromas.
River, a 18.000 kilómetros
En la delegación argentina trascendió que en la noche del martes Menem vio el match del equipo millonario desde el Palacio Real de Estocolmo, que pertenece, obviamente, al rey de Suecia, Carlos XVI Gustavo.
Nadie aclara por estos lares cómo fue que el jefe del Estado miró por TV, a 18.000 kilómetros de distancia, un encuentro que no se transmitió precisamente para la televisión sueca. Alguno de los dos tuvo que "bajar el satélite" para que la imagen criolla fuera posible en Suecia.
¿El costo de tamaña operación? Aquí nadie parece hacerse cargo. Es más, cuando los cronistas preguntan por el tema a los voceros presidenciales, sólo se atajan diciendo: "Lo vio por cable".
Un corte para la reina
Durante la comida que Menem ofreció al rey Carlos XVI Gustavo, de Suecia, en Estocolmo, Alberto Kohan bailó el tango "El choclo" con su majestad, la reina Silvia Sommerlath, quien aprendió esa especialidad cuando vivió en San Pablo, Brasil, y durante sus reiterados viajes a la Argentina.
En cuanto a Kohan, el secretario general de la Presidencia demostró un conocimiento considerable de la canción porteña y buena resistencia, debido a que luego sacó a bailar a Lilian, duquesa de Halland, a quien le dedicó cinco piezas.
Volviendo a esta parte de la gira, la presencia de Menem en Oslo no pudo competir en cuanto a convocatoria con la del grupo musical femenino Spice Girls. Sin embargo, varios funcionarios menemistas miraron de reojo hacia el Grand Hotel, donde se alojaba el cuarteto británico.
Ocurre que unas 500 personas se agolparon a la puerta del hotel, que está en diagonal con el Parlamento noruego, donde ayer al mediodía el Presidente fue a cumplir un saludo protocolar.
Menem se entrevistó con la presidenta del Parlamento, Kirsti Kolle Grondahl, con quien recorrió brevemente el palacio Storting, como se llama aquí al Poder Legislativo, situado frente a la plaza Eidsvoll.




