Gracias a una antigua ley de Perón, Vidal arrasó en el reparto de legisladores
Por el sistema de cocientes electorales, Cambiemos se quedó con el 56,5% de diputados y senadores provinciales, y con 546 ediles
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El domingo, la lista de diputados nacionales de Cambiemos, liderada por Graciela Ocaña , obtuvo el 42,2% de los votos. Y se llevó el 42,8% de los cargos en juego: 15 de las 35 bancas nacionales correspondientes a la provincia de Buenos Aires. Con una proporción equiparable de votos para los cargos provinciales y municipales, la gobernadora María Eugenia Vidal se quedó con el 56% de los legisladores bonaerenses y el 49,9% de los concejales en los 135 municipios. O sea, consiguió más bancas que votos. ¿Por qué?
Para definir sus legisladores provinciales y concejales, la provincia de Buenos Aires no utiliza el sistema D'Hont, que rige a nivel nacional y que refleja cierta pluralidad en la representación, sino que se rige por el sistema de cocientes electorales de la ley 5109, promulgada en octubre de 1946 por el gobernador Domingo Mercante, en tiempos de Perón.
La norma establece porcentajes de base o pisos para ingresar a los cargos: el que no llega al piso, no entra, y los partidos que ganan, aunque sea por un pelo, suelen llevarse más que el resto. Usualmente, el PJ se reservaba ese beneficio.
Por la ley de cocientes, lo que ganó Cambiemos lo perdieron ahora el peronismo y la izquierda: Vidal se quedó con 39 legisladores provinciales (56,5% de los cargos en juego), Unidad Ciudadana, con 24 (34,7%); 1 País, con cinco (7,25%); el FIT, con uno (1,45%), y el Frente Justicialista, con ninguno.
Esa desproporción entre votos y bancas también se dio en los 135 municipios bonaerenses, que eligieron 1097 concejales. Cambiemos se quedó con 546 ediles (el 49,9% de los cargos en juego); Unidad Ciudadana, con 373 (34,1%); 1 País, con 105 (9,6%); el Frente Justicialista, con 43 (3,9%), y nada para el FIT.
¿Por qué sucede esto? Por el modo en que funciona el sistema de cocientes, que divide el número total de sufragios por el número de candidatos que corresponde elegir. El resultado es el cociente o piso electoral. Los cargos se reparten proporcionalmente entre los partidos que superan ese piso. El resto se queda afuera.
El sistema es más proporcional cuando hay muchos cargos en juego, porque eso genera cocientes más bajos. En esta elección, por ejemplo, la tercera sección electoral elegía 18 diputados provinciales. El cociente o piso al que debían llegar los partidos era del 5,55% de los votos.
El kirchnerismo ganó la tercera sección y se llevó ocho diputados; Cambiemos consiguió siete; 1 País, dos, y el FIT, que arañó el 5,71% de los votos, metió su único legislador provincial: Guillermo Kane. En cambio, Fernando "Chino" Navarro, primer candidato de Florencio Randazzo en la tercera, obtuvo 4,95% de los sufragios, no llegó al piso del 5,55% y perdió su banca.
Un método con riesgos
El sistema se vuelve aún más restrictivo cuando hay pocos cargos para repartir. Por ejemplo, en la séptima sección electoral, que el domingo eligió tres senadores provinciales. O en el grueso de los concejos deliberantes del interior bonaerense, que tienen seis miembros y renuevan tres bancas cada dos años. El cociente o piso electoral se eleva al 33,33%.
¿Qué significa eso? Que en el extremo hipotético de que un partido obtenga el 33,33% de los votos y sus dos rivales obtengan el 33,32%, el partido ganador se lleva los tres cargos en juego. Fue lo que Cambiemos consiguió en la séptima sección electoral y el grueso de los municipios "chicos" del interior, donde ni Cristina Kirchner, Sergio Massa, Florencio Randazzo o el FIT superaron el 33% de los votos.
En esta elección, la primera sección electoral renovaba ocho bancas de senadores provinciales y su piso era del 12,5%; la segunda discutía once diputados (piso del 9,09%); la tercera elegía 18 diputados (5,55%); la cuarta, siete senadores (14,28%); la quinta, cinco senadores (20%); la sexta, once diputados (9,09%); la séptima, tres senadores (33%), y la octava, seis diputados (16,66%).
Lo mismo sucede con los concejos deliberantes. Las grandes ciudades tienen 24 concejales y renuevan doce de ellos cada dos años, lo que genera un piso electoral del 8,33 por ciento. En otro extremo, las localidades pequeñas tienen seis ediles y renuevan tres cada dos años (33,33%).
Cambiemos superó los pisos para concejales y legisladores en toda la provincia. Las listas de Cristina Kirchner y Sergio Massa dejaron varios casilleros sin completar. Florencio Randazzo no llenó ninguno. Fue, quizá, la mejor herencia que le dejó el PJ al gobierno de Vidal, que ahora quedó a un puñado de votos de controlar el Parlamento provincial.
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