
Greppi y Liuzzi: de las andanzas juveniles al mundo de los negocios y el poder
Jugaban al truco, trabajaban en bromatología y salían a bailar; juntos también se enriquecieron
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Casi en broma, se jactaban de trabajar en un ente municipal que el mismo grupo de empleados solía llamar como la casa de "Alí Babá y los 40 ladrones". Allí, 30 años atrás y como jóvenes inspectores de bromatología municipal , consolidaron una amistad que se prolonga en el lujo de Puerto Madero, donde se anudan los negocios del kirchnerismo.
La lejana historia en la que convergen los caminos de Carlos Liuzzi, mano derecha de Carlos Zannini en la Secretaría Legal y Técnica, y Guillermo Greppi, actual dueño de la allanada mutual de crédito Propyme, comenzó a fines de los 70. Se conocieron como compañeros de truco en el café Tolón pero -confirmó a este medio Greppi- terminaron de afianzar su relación como inspectores municipales. Dos fuentes que los conocieron en esa época dijeron a LA NACION que tanto Greppi como Liuzzi usaban sus cargos para comer gratis en restaurantes. "Algún amigo me habrá invitado con una milanesa", se defendió el dueño de Propyme y agregó: "Trabajábamos hasta las 14 y después dejábamos las credenciales". Negó que alguna vez hubiera recibido alguna coima.
El restaurante favorito de Greppi era Arturito, en Corrientes y 9 de Julio, pero también le gustaba ir a El Galeón, relató una de las fuentes que lo conoce muy bien desde hace años. Liuzzi prefería las parrillas, cuenta otra fuente consultada por lanacion, ya que no comía nada con salsa, por lo menos, no gratis. "Le daba miedo lo que podían meterle", contaron.
En esos años de empleo municipal compartieron camaradería además con Carlos Broitman, actual abogado de Greppi en la causa en la que se investigan las irregularidades en el allanamiento que decidió frenar el juez Norberto Oyarbide a su financiera tras una llamada de Liuzzi. Broitman es también el abogado del supuesto narco Henry "Mi Sangre" Londoño.
"Unos vivos" es el calificativo que coincidieron en usar las fuentes para describirlos a la hora de ejercer como inspectores bromatológicos. Sin embargo, en ese entonces, ambos amigos tenían un perfil humilde. Greppi vivía con sus padres y un hermano abogado en Paraguay y Armenia (después se mudaría a otro departamento en la calle Borges, y luego a Belgrano), mientras que Liuzzi tenía un departamento muy chico en Villa Urquiza.
"Era tan pequeño que buscó alargarlo incorporando el balcón al living", relató otra de las fuentes que pidió anonimato a LA NACION. "Allí festejó su egreso de la Universidad de Belgrano como abogado, algo que consiguió con un fuerte rezago en relación a sus compañeros. En una realidad muy lejana a la actualidad, Liuzzi veraneaba en Atlántida, Uruguay, donde alquilaba un departamento con otra pareja de amigos.
A Greppi le gustaba "mostrarse" en el club GEBA. Allí tomaba sol, nadaba y practicaba karate con los hermanos Broitman. El hecho de ser un devoto católico y un habitué de la iglesia de Guadalupe -actualmente va a la de San Martín de Tours- no le impedía conocer bien la noche, característica que compartía con Liuzzi.
Ya por esa época, cuenta un informante, a Greppi se lo veía con "bastante" efectivo encima. "Le gustaba mucho mostrar la guita", describieron. El egresado de colegio alemán, en cambio, estimó que en esa época recién estaba "olfateando" a qué mundo quería entrar de por vida: el de las finanzas. Si hasta admitió que al salir del trabajo en la municipalidad solía hacer algunas operaciones con cheques a domicilio para ganarse "unos mangos". Años después, con más ceros en su cuenta, festejaría el casamiento con su segunda esposa en el restaurante Clo Clo, al que asistieron algunos famosos de la farándula.
Greppi y Liuzzi dejaron de verse. Cada uno siguió su camino. En los primeros años de este siglo, Liuzzi trabajaba en un estudio de abogados compartido en la calle Talcahuano al 300. Había llegado en 2003 a las oficinas de Presidencia (tras pasar por el Estado en 1975, el menemismo y en la gestión de Aníbal Ibarra).
Su pasaporte al kirchnerismo fue su esposa: Gloria Martínez. Ella es prima hermana de la actual esposa de Zannini. Ambos vivían junto a sus tres hijos en el country Los Lagartos de Pilar desde los 90. Actualmente, en pleno divorcio, Liuzzi reside en el piso 35 de la Torre 2 del lujoso edificio Mulieris de Puerto Madero -una propiedad de US$ 800.000- con su nueva mujer, Thaiss del Corazón de Jesús Hidalgo, 25 años menor que él y jefa del gabinete de asesores de la Secretaría de Legal y Técnica.
En su última declaración aparece además como dueño de una constructora (Desarrollo y Construcción SA). Desde que Liuzzi ingresó en el Gobierno, su patrimonio se multiplicó por 38. Además, uno de su hijos y su hermana trabajan en el Estado.
Como su íntima pareja de truco, Greppi es también un actual habitué de Puerto Madero. Allí prefiere, para sus reuniones de negocios, el Hotel Faena o el I Fresh Market. Greppi retomó la amistad con Liuzzi en 2004. "Nos nos veíamos mucho y me lo crucé en Galerías Pacífico. Ahora nos vemos seguido", confió. Un año antes, apenas empezada la "década ganada" de kirchnerismo, Liuzzi ya se había convertido en la mano derecha de Zannini.
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