
Hacia el Tercer Movimiento Histórico
No puede ejercer como sacerdote, pero predica la política casi como la religión
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"No sé si el Polo Social puede formar un Tercer Movimiento Histórico. Al menos puedo aportar la mística", aseguró su líder, el padre Luis Farinello, en voz muy baja, una muletilla que utiliza cuando quiere reafirmar algo sin que queden dudas.
Aquella idea que popularizó el ex presidente Raúl Alfonsín desde su gobierno, en 1983, al presagiar un amplio acuerdo entre radicales y peronistas y que lo tendría a él como máximo referente, es uno de los motores que movilizan a los seguidores de Farinello.
Uno de los integrantes de la junta nacional del Polo Social, el dirigente peronista Floreal Ferrara (dos veces ministro de Salud en distintos gobiernos bonaerenses del PJ), no tiene empacho en resucitar la trilogía, sólo que cambió los actores: la representan, según su criterio, Yrigoyen (Hipólito), Perón (Juan) y Farinello. "El padre Luis simboliza un nuevo liderazgo en la Argentina en el siglo XXI. A este movimiento vienen los desarrapados, el pueblo. Farinello tiene la autoridad moral de construir sin rencores y ponerles límites a los extremos políticos que se quieran infiltrar", agregó a La Nación .
No al "foquismo"
Hasta el coordinador del área social del movimiento, Miguel Santín, definió como "gandheana", ante La Nación , la forma de actuación del nuevo partido. En esa línea de pensamiento, Farinello, ex militante de la JP, sería otro Perón. Y más. También Gandhi. Por eso, replica Santín cuando se vincula al Polo con acciones violentas de sectores de izquierda cada vez que hay un corte de ruta: "No hacemos foquismo. Sólo apoyamos un reclamo justo".
Farinello contribuye en mucho a esa mística. Mientras realiza sus habituales apariciones mediáticas, no descuida la atención de 3000 chicos de doce comedores infantiles en el sur del conurbano bonaerense (especialmente Quilmes, su zona de influencia, más Almirante Brown, Florencio Varela y Lomas de Zamora).
También vive en la misma humilde casa que le sirve de Fundación, en la calle Echeverría, de Quilmes. En una de las paredes conviven un afiche de campaña del candidato con la imagen de San Cayetano.
Desordenada, con cajas de alimentos en el suelo, allí recibe tanto a dirigentes políticos como a quienes le piden de comer. "El día que no pueda atender a los pobres, estaré muerto", dice y, al mismo tiempo, aclara a quienes lo llaman que durante cuatro años no puede dar sacramentos ni ofrecer misas.
La identificación del Polo Social con los comienzos del peronismo, para sus seguidores, es también notable. Es movimientista, abarca un amplio espectro político y social (aunque habrá que esperar si ello se traduce en resultados electorales) y es verticalista, con una conducción indiscutida, al punto que será el propio Farinello el que decida quiénes completarán la lista de candidatos a diputados y a senadores.
Seguirá criterios ideológicos y éticos. Significa que "no se aceptará a los violentos" de cualquier extremo. En lo ideológico, está en contra "del modelo neoliberal", al que Farinello definió como "anticristiano".
En cuanto a lo ético, los postulantes no podrán tener causas judiciales y se quiere dar un gesto contra la corrupción.
Los candidatos
Farinello enfatizó a La Nación una frase que hace recordar los años 70: "Lo mío es el campo nacional y popular. No habrá sorpresas con alguna persona extraña de las extremas derecha o izquierda". Como si resucitara un viejo slogan justicialista aunque con un cambio adaptado a la época: "Ni yanquis ni marxistas, farinellistas".
Así las cosas, quien tiene asegurado un sitio en la nómina del Polo es la actual diputada Alicia Castro (que se fue de la Alianza y formó con otros tres legisladores del Frepaso el Frente para el Cambio).
Lo demás está por discutir. Es muy posible que también la integren los miembros de la junta nacional del Polo: los peronistas Ferrara y Moisés Fontenla (ex Grupo de los Ocho, de Carlos "Chacho" Alvarez), y el socialista Antonio Cartañá, ex ombudsman metropolitano.
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