
Hay más sospechas sobre la muerte de Lourdes Di Natale
Iba a declarar en la causa de las armas
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Las sospechas sobre la causa de la muerte de Lourdes Di Natale, ex secretaria de Emir Yoma, aumentan en la medida en que se conocen declaraciones de quienes la frecuentaron.
Di Natale murió el sábado a las 20, al caer desde una pequeña ventana de su departamento de un décimo piso de la calle Mansilla.
Ayer, su abogado, Rodolfo Chimeri Sorrentino, dijo a LA NACION que no creía en la hipótesis del suicidio y que le costaba creer en la de un accidente.
"Me consta que estuvo amenazada", expresó.
Y agregó algo que hasta ahora se desconocía: "Lourdes tenía que ir a declarar en la causa del contrabando de armas ante el juez penal económico Julio Speroni, y estaba juntando papeles para llevarle al magistrado. Un funcionario judicial me dijo ayer (por el lunes) que había mucho interés en su declaración".
Di Natale fue un testigo importante cuando esa investigación la realizaban el juez federal Jorge Urso y el fiscal Carlos Stornelli.
Sus dichos, y las copias de las agendas que anotó en las oficinas de Yoma, contribuyeron al procesamiento de su ex jefe y de Carlos Menem por asociación ilícita en 2001. Pero la Corte los liberó a fines de ese año y el expediente pasó a Speroni.
Chimeri Sorrentino lamentó que ayer se les negara "a los familiares de Lourdes presenciar un allanamiento del departamento".
"Ocurrió algo insólito"
El otro dato de valor, y al mismo tiempo trágico, es que Di Natale sabía que esta semana concretaría su sueño de volver a ver a su hija de diez años, que la Justicia le arrebató en julio del año último a raíz de una causa contravencional por supuestos ruidos molestos iniciada por el consorcio del edificio de Mansilla 2431.
Lo que no llegó a saber fue que luego de ocho meses de separación, el Juzgado Civil 102 había dispuesto que el encuentro se concretaría ayer, a las 17.30.
La guarda de la niña fue otorgada al padre, Mariano Cúneo Libarona, ex pareja de Di Natale y abogado de Emir Yoma. Ella sostenía que se trataba de una venganza por sus testimonios.
Aquí es donde la tenencia de la hija se cruza hasta chocar con el papel de Di Natale como testigo.
El año pasado la citaron a declarar en la causa por la explosión de Río Tercero. Stornelli sospecha que fue un hecho intencional para borrar pruebas del contrabando que se acondicionaba en la fábrica militar de esa ciudad.
Di Natale tenía que declarar el 21 de agosto del año pasado. Pero el día anterior tuvo una audiencia por el régimen de visitas a la hija. La mujer resultó muy afectada porque no se acordaron las visitas y no declaró al día siguiente.
Ante una consulta, Estela Carlotto, titular de Abuelas de Plaza de Mayo, contó a LA NACION que Di Natale les pidió ayuda para recuperar a la hija y que se le encomendó la tarea a Alcira Ríos, asesora legal de Abuelas.
"Había ocurrido algo insólito. Por la denuncia de ruidos molestos -explica Ríos- le hicieron un peritaje que decía que la hija no corría peligro con ella. Y, sin embargo, se la quitaron. Debe ser la primera vez que a una madre le quitan la hija para dársela al padre, que la reconoció cuando la niña tenía dos años."
Ríos agrega que el jueves último Di Natale fue a verla al estudio.
"Le dije que esta semana vería a la niña, pero que el juzgado aún no había fijado el día. Lourdes estaba muy bien, contenta como nunca. Los viernes yo no voy al estudio, y justo el viernes llegó la notificación. El encuentro iba a ser hoy (por ayer) a las 17.30. El lunes me alegré, y cuando iba a llamarla me avisaron que había muerto. Fue terrible."






