Rodríguez Larreta se diferenció otra vez con las clases y el Gobierno busca evitar la confrontación, pese a sus dudas

Rodríguez Larreta y Fernández
Rodríguez Larreta y Fernández Fuente: Archivo
Maia Jastreblansky
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21 de enero de 2021  • 17:40

El Gobierno no ofreció resistencia al ambicioso plan de regreso a las aulas que anunció Horacio Rodríguez Larreta para la ciudad, y que implica un calendario anticipado (con un inicio el 17 de febrero) y la asistencia a la escuela todos los días de la semana. Aunque los funcionarios nacionales advierten que no leyeron el programa en detalle y deslizan dudas por algunos puntos -las fechas y los protocolos - en la Casa Rosada entienden que en esta instancia, con un clamor social por retomar la normalidad educativa, no pueden rechazar la propuesta porteña como ocurrió el año pasado. Presenciaron, sin hacer olas, cómo el jefe de gobierno porteño hizo del tema una bandera propia.

Rodríguez Larreta esperaba, desde hace tiempo, anunciar el plan de regreso a clases que presentó en las últimas horas. En su equipo recuerdan que a poco del inicio de la cuarentena, el año pasado, empezó a mostrarse inquieto por la cuestión educativa y le pidió a sus funcionarios que estudiaran "lo que se hacía y se decía" en el resto de las ciudades del mundo. Con el correr de los meses, el jefe de gobierno porteño se diferenció del Gobierno, buscó adelantarse a los ritmos que planteó Nación y la presencialidad en las aulas mutó en consigna política.

En el Gobierno ayer había aceptación, en términos generales, del plan de regreso a las aulas que anunció la Ciudad. Un contraste con lo que había ocurrido el año pasado, cuando Rodríguez Larreta pretendió retomar las clases con un grupo de alumnos con problemas de conectividad. "Tenemos que ir a la máxima presencialidad cuidada posible y apoyamos a las 24 jurisdicciones en sus estrategias", dijo a LA NACION el ministro de Educación, Nicolás Trotta.

En el Gobierno lamentaron, no obstante, que la ciudad se haya anticipado hoy con el anuncio, cuando se espera para mañana una reunión de la cartera educativa nacional con los 24 ministros de las provincias. En la antesala de los anuncios de la ciudad, hubo, sin embargo, reuniones de los equipos educativos técnicos nacionales y porteños.

El giro en el discurso nacional fue evidente en los últimos meses. Si en julio el mensaje oficial rezaba que "la prioridad" era "el cuidado de la salud de la comunidad educativa", en sintonía con los reclamos de los gremios docentes, en la gira que está realizando el ministro en las provincias (ya recorrió 11 y en el Gobierno lo denominaron "Trotta Tour") el mensaje que ofrece es que "la presencialidad cuidada en las aulas tiene que ser el ordenador en esta etapa", que "hay que cumplir con la jornada completa" siempre que estén dadas las condiciones edilicias y que cada jurisdicción tiene autonomía para definir esquemas.

Cerca del ministro justifican el cambio de actitud en el "aprendizaje" que dejó el 2020 en materia de escolaridad. "En agosto la OMS decía que las aulas era un riesgo epidemiológico, recién a partir de noviembre comenzó a surgir evidencia internacional que indicaba que la escuela no era un vector de contagio grave si había protocolos. Fue un aprendizaje institucional a partir de la evidencia", justificaron cerca del funcionario. Y agregaron que ahora la presencialidad se "potenciará" conforme avance el plan de vacunación en los docentes, que se espera para febrero.

La Ciudad anunció su plan de regreso a las aulas
La Ciudad anunció su plan de regreso a las aulas Fuente: Télam

Las dudas

Tras la intensa comunicación que Rodríguez Larreta le dio a su plan -lo presentó en sociedad, brindó entrevistas y su equipo dio una profusa difusión en redes sociales- en el gobierno nacional aceptaron el trazo grueso, pero advirtieron que todavía no leyeron la letra chica. Eso podría ocurrir mañana, cuando Trotta regrese del interior. "Cuando plantean que el 100% de los chicos van a volver al mismo tiempo, la pregunta es si pueden garantizar los protocolos y el distanciamiento social en todas las escuelas, porque hay que ver las realidades edilicias", dijo un portavoz oficial que sigue de cerca la negociación de Trotta con los gobernadores.

También hubo disconformidad por la fecha de inicio que planteó Rodríguez Larreta: el Gobierno hubiera querido que la ciudad y la provincia de Buenos Aires comiencen el mismo día. Axel Kicillof anunció en las últimas horas que en su distrito las clases comenzarán el 1 de marzo "con la mayor presencialidad posible" y no descartó un esquema mixto en algunos casos. "Queríamos que ambos distritos empiecen juntos por una cuestión de organización familiar, pero no se pudo", se lamentaba ayer un colaborador oficial.

Trotta se refirió en los últimos días a un posible esquema "asincrónico" con alumnos que asisten a clases algunos días para llevarse actividades a la casa cuando es el turno de otros compañeros. Rodríguez Larreta no pretende que eso sea así. "A partir del 17 de febrero, los chicos a clases. Hay una necesidad imperiosa e imperante de que los chicos vuelvan a las aulas", dijo el jefe de gabinete porteño en declaraciones radiales.

"Hicimos valer nuestra autonomía", advirtieron en la Ciudad en las últimas horas. "Teníamos plena convicción hace tiempo, cuando todos miraban para el costado. Lo que pasó ahora es que se alinearon los planetas", dijeron cerca de Rodríguez Larreta, para desestimar la capitalización política del regreso a las aulas.

Atentos al impacto de la cuestión educativa, el Frente de Todos publicó en Twitter un comunicado en el que advirtió, con Rodríguez Larreta como claro destinatario: "No somos ajenos a las demandas de la sociedad: el retorno a las aulas es una necesidad. Pero tampoco podemos hacernos los distraídos ante las críticas de quienes consideraban a la escuela pública un lugar de caída en desgracia".

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