
Interpol volvió a pedir la captura de Al Ibrahim
La Justicia aún no sabe si el detenido en Damasco es el ex esposo sirio de Amira Yoma.
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Interpol Argentina envió un télex a Interpol Damasco para reiterar una orden de captura librada por la justicia argentina contra el ciudadano sirio Ibrahim al Ibrahim.
Al Ibrahim, el ex esposo de Amira Yoma, cuñada del presidente Carlos Menem, fue siempre señalado como uno de los personajes centrales del Yomagate, uno de los escándalos de corrupción más importantes de la última década en la Argentina y que estalló en el corazón de la familia política del primer mandatario.
Todo comenzó en 1991, cuando el supuesto arrepentido Andy Cruz Iglesias, en declaraciones ante la justicia española, involucró en una amplia maniobra internacional de tráfico de estupefacientes y de lavado de narcodólares a Amira Yoma; al ex secretario de Recursos HídricosMario Caserta, y a Mario Anello, Ahmed Collazo y Ramón Puente Patiño como los principales personajes de esta historia.
La investigación abierta en España hizo temer a Caserta que se pidiera su extradición.Su estrategia consistió entonces en formular una autodenuncia en la justicia argentina, de modo que esta causa pudiese ser invocada como argumento para oponerse a un eventual pedido de extradición de los tribunales españoles.El artilugio mostraría luego su utilidad.
Poco después, ese mismo año, la denuncia quedó radicada en el juzgado de la doctora María Servini de Cubría.
Más tarde, pasó a manos de la entonces jueza federal número 4, Amelia Berraz de Vidal; de su sucesor en el tribunal Nerio Bonifati y, finalmente, a manos de Gabriel Cavallo, que reemplazó a Bonifati hace dos años.
Desde un primer momento, Amira Yoma dijo que era inocente y que no sabía cuáles eran las actividades de Al Ibrahim, que había sido nombrado al frente de la Aduana, en sus viajes a los Estados Unidos.
Prófugo
Nunca fue posible indagar a Al Ibrahim, pues huyó y se refugió en Damasco. También escaparon de nuestros tribunales los dos supuestos organizadores de la maniobra: Anello, que nunca fue encontrado, y Puente Patiño, que fue detenido y condenado a varios cientos de años de prisión por la justicia norteamericana, que se mostró mucho más eficiente que la argentina.
Varios de los funcionarios que intervinieron en el Yomagate fueron desplazados "hacia arriba" de la causa, es decir, con ascensos a puestos de mayor importancia.
Amira había sido procesada en 1992, pero Bonifati la sobreseyó en forma definitiva en 1994. El entonces fiscal ante la Cámara Federal Gustavo Hornos dijo que el sobreseimiento nunca podía ser definitivo, porque si algún día Al Ibrahim era capturado podía ser necesario interrogar nuevamente a la funcionaria.
Pero la Sala I de la Cámara Federal, con la firma de Luisa Riva Aramayo -una magistrada menemista con fluidas relaciones con el ministro del Interior, Carlos Corach-, rechazó el planteo y confirmó el sobreseimiento definitivo, con lo cual le garantizó que gozaría de inmunidad frente a cualquier embate judicial.
En 1995, Bonifati giró un exhorto de detención preventiva de Al Ibrahim a las autoridades de Siria, país con el que no existe tratado de extradición y con el cual debe invocarse el principio de reciprocidad para fundamentar un eventual pedido de que remitan al sospechoso a la Argentina.
En febrero de ese año, pocas horas después de que el Senado le dio el acuerdo para pasar a desempeñarse como juez de la Cámara Civil y Comercial Federal -Bonifati deseaba un ascenso y era una versión difundida que lo obtendría-, ese magistrado sobreseyó a otros seis sospechosos.
Tres meses después, Bonifati accedió a uno de los muchos pedidos que reiteraba Caserta solicitando su libertad, y se la concedió.
Caserta había fundamentado su reclamo en la todavía por entonces nueva ley del 2 por 1, que redujo los plazos de prisión preventiva.
El juez Cavallo
El juez Cavallo, nombrado a cargo del Juzgado Federal número 4 hace dos años, instruyó el último tramo de la causa.
El magistrado produjo numerosas pruebas pedidas por los defensores y por el fiscal Stornelli.
El expediente del Yomagate, que se inició antes de la reforma procesal penal de 1992, tramita conforme con el viejo Código Procesal, que preveía un procedimiento escrito.
Por eso, la causa no debe ventilarse en juicio oral y el magistrado preveía que el expediente estaría en pocas semanas más listo para que entrase en la última etapa: su estudio para dictar sentencia.
El pronunciamiento iba a estar referido fundamentalmente a Caserta y a algunos otros imputados menores, pues Anello e Ibrahim están prófugos.
Pero ahora, la eventual detención de Al Ibrahim podría postergar esa decisión.Ayer, sin embargo, fuentes allegadas a la investigación eran escépticas acerca de la posibilidad de que la persona detenida en Siria fuese la buscada por la justicia argentina, porque Al Ibrahim es coronel de inteligencia en ese país.
No existe certeza sobre la identidad
El embajador argentino en Siria, Juan Antonio Pardo, dijo ayer a La Nación que no podía asegurar que el ciudadano sirio Ibrahim al Ibrahim detenido en Damasco, por haber estafado a sus connacionales residentes en nuestro país, sea el mismo sobre el cual pesa un pedido de detención de las autoridades argentinas.
"Hoy (por ayer, viernes) es feriado en los países árabes, por lo que mañana haré las averiguaciones", refirió en una comunicación telefónica. De todos modos, el diplomático expresó su creencia de que se trata del controvertido ciudadano.
La detención se habría efectuado como consecuencia de la reunión de la Federación de Entidades Arabes Argentinas (Fearab), realizada recientemente en Damasco, y de la que participó un centenar de viajeros de nuestro país.
Los asistentes tuvieron contacto con autoridades del partido Baa´th y, en algunos de esos contactos, denunciaron las actitudes ilícitas que habría cometido quien, sin hablar castellano, fue alto funcionario del gobierno argentino a poco de asumir el presidente Menem en 1989.
Demoras
El embajador Pardo explicó sobre los motivos de la demora -varios años- en la respuesta al pedido de extradición del gobierno argentino como una circunstancia vinculada con los usos y costumbres sobre los apellidos árabes y no como una maniobra dilatoria.
Dijo que la grafía de los apellidos es uno de los motivos de confusión por la forma que van tomando los patronímicos a través de la autoidentificación. Refirió que el primitivo pedido de detención tuvo que ser reforzado más tarde con los nombres de los padres y lugar de nacimiento de éstos para aportar precisiones que en los países de Occidente no suelen ser necesarias.
En tanto, en medios de la familia de la ex exposa del presidente de la Nación se conoció que Delia Yoma, que había viajado a Damasco por la conferencia de la Fearab, dijo estar convencida de que el hombre detenido fue el esposo de su hermana.
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