Jorge Julio López: ocho años desaparecido y una causa que volvió sobre una vieja pista que involucra a su hijo

Rubén López cuestionó a la Justicia por la falta de avances a ocho años de la desaparición de su padre, Jorge Julio López
Rubén López cuestionó a la Justicia por la falta de avances a ocho años de la desaparición de su padre, Jorge Julio López Fuente: Archivo - Crédito: Santiago Hafford / LA NACION
Aún es un misterio el paradero del albañil, testigo clave en el juicio contra Etchecolatz; en una entrevista con LA NACION, Rubén López acusa a la Justicia de no investigar, asegura que nunca habló con la Presidenta y admite: "La verdad es que no creo que esté vivo"
Mauricio Caminos
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18 de septiembre de 2014  • 08:10

"Ni siquiera a cero volvió la causa, yo diría que a menos diez". La frase de Rubén López parece sintetizar el estado de la causa que investiga el paredero de Jorge Julio López, su padre, el albañil secuestrado y torturado de la dictadura, y desaparecido el 18 de septiembre de 2006.

Aquel día, López salió de su casa para estar presente en los alegatos de la querella contra el represor y ex director de Investigaciones de la policía Miguel Etchecolatz, pero nunca llegó a destino. Aún hoy, su desaparición es un misterio y la causa judicial no tiene detenidos, sospechados ni una hipótesis firme.

Por ahora, el fiscal Marcelo Molina volvió a poner la lupa sobre una vieja pista que involucra al propio Rubén López, que ya había sido descartada: un menor -hoy mayor, pero cuya identidad se mantiene en reserva- declaró ante la Justicia, a fines de septiembre de 2006, haber escuchado a López conversar con un amigo y, supuestamente, confesarle que él mismo asesinó a su padre.

A ese giro en la causa se sumó una inesperada demora: el 1 de septiembre pasado murió el juez federal de La Plata Manuel Blanco, por lo que un nuevo magistrado deberá hacerse cargo del expediente.

"Puedo tener millones de hipótesis, pero no sé qué pensar. No quiero creer que no hacen nada adrede", expresó Rubén López a LA NACION, en una entrevista donde acusó a la Justicia de no actuar, aseguró que nunca habló con la presidenta Cristina Kirchner -pero sí con el entonces mandatario Néstor Kirchner- y admitió: "En el fondo siempre espero que mi viejo aparezca, tengo la esperanza. Pero, a esta altura, la verdad es que ya no lo creo".

-A ocho años de la desaparición de López, ¿cómo está la causa?

-Está más que parada, porque a lo largo de estos años no se encontró absolutamente nada. Lamentablemente, el juez hace poco falleció así que estamos a la espera de ver qué pasa.

-¿La fiscalía volvió a investigar una pista que lo involucra a usted?

-Quince días después de la desaparición, un chico, por entonces menor y bajo identidad reservada, dice que me escuchó hablar con mi amigo Ricardo Ábalos, licenciado en artes marciales, y decir que lo secuestramos y lo asesinamos en un campo acá en La Plata. Y como hasta ahora no había otras pistas, el fiscal volvió a hablar con ese chico, que creo es hijo de un policía de la provincia, que ratificó lo dicho ocho años atrás.

Que mi viejo no esté hoy, después de 8 años, quiere decir que lo que quisieron hacer les salió perfecto

-¿Lo sorprendió que vuelva sobre esa pista?

-Estamos todos locos. Ni siquiera se puede tomar por cierto esa denuncia. El juez ya no está y el fiscal me busca a mí. En aquel momento a esa declaración la tomamos como que era para ensuciar la investigación, pero que ahora se la tome en serio... ¡Me sorprende! Porque si alguien tira ropa de mi viejo en el campo de mi amigo, ¡vamos los dos presos! En su momento mi amigo tuvo que ir a declarar en la fiscalia y ahí le dijeron que si sabia algo había plata, y que podía cobrar dinero de la recompensa. Una locura.

-¿Qué cree que fue lo que realmente ocurrió con López?

-El testimonio de mi viejo fue muy importante en la causa contra Etchecolatz y seguramente alguien se sintió arrinconado. Está claro que de mi casa lo sacaron engañado porque hasta la puerta no hay signos de violencia. Que mi viejo no esté hoy después de 8 años quiere decir que lo que quisieron hacer les salió perfecto.

-¿No tiene ninguna hipótesis propia?

-El día que tenga pruebas lo voy a contar, primero a la Justicia y después a los medios. Pero no las tengo. Puedo tener millones de hipótesis pero ninguna es certera.

-¿La Justicia investigó otras hipótesis? En los últimos años fueron relevadas cinco millones de llamadas telefónicas, surgidas de 17 líneas de investigación. ¿Con eso no pasó nada?

-Nada de nada, si todavía ellos mismos no se ponen de acuerdo sobre cómo hacer la investigación. Tienen miles de llamadas y hasta me pidieron si podía ayudarlos para saber si identificaba a algún número. ¡Ocho años después!

-¿Por qué cree que no se avanza en la investigación?

-Puede haber mucho factores.... no hay ideas para investigar, no se quiere investigar o no saben. Ni siquiera han cerrado una hipótesis cierta que después se puede llegar a probar o no. No quiero pensar que no lo hacen adrede, pero lamentablemente puedo pensar cualquier cosa.

-¿De quién es la responsabilidad, del Estado?

-El Estado somos todos. El Gobierno por no promocionar la investigación tendrá un grado de responsabilidad, pero la Justicia tampoco cuidó a un testigo. Los fiscales, los jueces y los abogados no lo cuidaron. El día que mi viejo declaró, los únicos que lo acompañaron fuimos los familiares.

-¿Podrían estar en peligro otros testigos de otras causas que investigan hechos en la dictadura?

-No creo. A la persona, al testigo, hoy se lo cuida. Es una responsabilidad del poder político y de la Justicia. Con lo de mi viejo hay quienes quisieron amedrentar a los testigos, pero no lo lograron.

No quiero pensar que no lo hacen adrede, pero lamentablemente puedo pensar cualquier cosa [sobre la investigación]

-¿Ha tenido contacto con la Presidenta? Ella nunca habló sobre el caso, que ocurrió durante el mandato de Néstor Kirchner.

-Nunca pedí una audiencia con ella, hasta ahora. Quizás más adelante lo haga. En su momento hable con Néstor y él me manifestó su grado de compromiso, incluso después de que dejó la presidencia. Seguimos confiando de que esa promesa siga en pie. Creemos que mas allá de una cuestión política, es una cuestión judicial.

-¿Han tenido acompañamiento de organizaciones de derechos humanos?

-Tenemos distintas opiniones al respecto. Yo busco a mi viejo; en cambio, hay organizaciones que buscan al compañero López. A mi no me importa a quién tenga que denunciar para encontrar a mi viejo. No nos gustaría que ésta causa se politice. Ésta es una defensa de todos los argentinos y la defensa de los derechos humanos no se la puede arrojar ningún partido político en particular.

-A ocho años de su desaparición, ¿confía en que Julio López está con vida?

-En el fondo siempre espero que mi viejo aparezca, tengo la esperanza. Pero, a esta altura, la verdad es que ya no lo creo.

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