Juan Carlos Maqueda, exjuez de la Corte Suprema, advirtió que en el país “hay desvíos” a la libertad de expresión que horadan la democracia
Le otorgaron la Pluma de Honor en la Academia Nacional de Periodismo; se da en un contexto de ataques de Milei y del juez Mahiques contra la prensa
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Ante un auditorio repleto en la Academia Nacional de Periodismo, donde fue premiado con la Pluma de Honor, el exjuez de la Corte Juan Carlos Maqueda afirmó que en la Argentina hay discursos que atacan la libertad de expresión que “no pueden seguir horadando por dentro la democracia”.

Las palabras de Maqueda, que dejó la Corte a fines de 2024, se dan en momentos en que el presidente Javier Milei llama a “odiar a los periodistas”, los insulta y trata de “basuras”, “miserables” e “inmundos” por sus publicaciones.
Asimismo, hace menos de 24 horas, el juez Carlos Mahiques, integrante de la Sala III de la Cámara Federal de Casación Penal, pidió sancionar a los integrantes del Poder Judicial que hablen con periodistas y amenazó con denuncias penales a los comunicadores.

“En nuestra República Argentina tenemos que reivindicar permanentemente la libertad de expresión, dentro del marco de una democracia constitucional, porque vemos lamentablemente que hay desvíos que se dan permanentemente y que nos pueden seguir horadando por dentro a la democracia de los argentinos”, aseguró Maqueda.
El presidente de la Academia Nacional de Periodismo, Joaquín Morales Solá, expresó en ese sentido que los comunicadores son ”víctimas cotidianas de la agresión del poder de turno”. ”Nos acusan no solo de mentir, sin probar nada, sino también de cometer delitos, sin probar nada”, aseguró.

El acto se desarrolló ante los jueces de la Corte Horacio Rosatti, también presidente del Consejo de la Magistratura, y su colega Carlos Rosenkrantz. Estuvo ausente el tercer integrante de la Corte, Ricardo Lorenzetti, distanciado de Maqueda en su última etapa en el máximo tribunal.
Asistieron los periodistas académicos, el exgobernador de Córdoba Juan Schiaretti, el exjuez Ricardo Gil Lavedra, la jueza federal María Eugenia Capuchetti, el exjefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina, y el periodista José Ignacio López, vocero de Raúl Alfonsín durante el retorno de la democracia, entre otros.
Maqueda hizo un repaso de la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia en materia de libertad de expresión y sostuvo que comparte este premio con sus colegas que integraron el máximo tribunal y con los que construyó esta doctrina.
“En este momento la libertad de expresión está muy acechada”, indicó Maqueda y evocó que se trata de una conquista que viene desde John Milton, en el siglo XVII, John Locke, William Blackstone y de allí a la Constitución norteamericana de donde la tomó la Constitución Nacional de 1853. Luego se perfeccionó esta idea en las reformas constitucionales de 1860 y 1994.

El exjuez explicó que la idea de la libertad de expresión está vinculada con la idea de la tolerancia, desarrollada por Voltaire y Baruch Spinoza: “Sin esa idea no es posible la libertad de expresión”.
Dijo Maqueda que se trata de la “libertad preferida” porque permite comunicarse como seres humanos y expresar los pensamientos.

Y contó que como juez de la Corte le tocó votar en una causa donde se ratificó la doctrina de la real malicia, al fallar en contra del reclamo de un integrante del Cuerpo Médico Forense del propio máximo tribunal.
Y en ese voto se estableció que no hubo “real malicia” en el editorial que criticaba la actuación del médico forense y que “la protección del funcionario público es más restringida que en el de un ciudadano privado”.
“La libertad de prensa es sagrada”, resaltó Maqueda y relató que este fenómeno de ataque a la libertad de expresión se da en todo el mundo. Se detuvo en particular en los Estados Unidos, donde el presidente de ese país, Donald Trump, “se jacta de odiar al periodismo”.
“Lo que odia es que se conozcan las acciones de gobierno y eso hace peligrar la función del periodismo y la capacidad de información de la sociedad”, expresó Maqueda, aferrado al atril transparente sobre el escenario de la Sala Jorge Luis Borges, de la Biblioteca Nacional.
Alertó finalmente sobre la inteligencia artificial y destacó la primera encíclica del papa León XIV, quien advirtió los peligros de las nuevas tecnologías. Dijo que hay quienes pretenden el dominio del mundo mediante la herramienta de la IA, “sin libertad, sin democracia, sin Estado” y que hay que “estar preparados”.
Tras recibir la pluma de plata, que exhibió ante el público presente, Maqueda fue presentado por Morales Solá. El periodista rescató los aportes del exjuez de la Corte a la defensa de la libertad de expresión y destacó que se trata de un derecho no de los periodistas, sino de toda la sociedad.
“Vemos a diario cómo el periodismo es bestialmente atacado, insultado, agraviado”, dijo. Y remarcó que esas embestidas contra la prensa suceden con especial énfasis en los Estados Unidos y en la Argentina.
“La descalificación y la persecución del periodismo, sin otro argumento que el interés político de los que gobiernan, se convirtió en el dogma del fanatismo político”, apuntó Morales Solá.
Indignado, denunció: “No puedo callar lo que sucede aquí y ahora entre nosotros. Los periodistas argentinos somos víctimas cotidianas de la agresión del poder de turno”.
“Lo peor es la generalización sin nombres propios”, subrayó. Y reclamó que si el gobierno nacional sabe de delitos que cometan los periodistas, que lo denuncie. “¡Basta de ofensas y de injurias al voleo! Ya es demasiado”, exclamó.
Tras una autocrítica sobre algunas conductas impropias y deshonestas de algunos periodistas, Morales Solá consideró que la mayoría de los periodistas son honestos y cotejan su información hasta “comprobar que es cierta”.
Por eso, insistió en que “la información debe estar muy cerca de la verdad y lejos de la mentira; y jamás debe ser la consecuencia de un interés político o económico”.
Según Morales Solá, el poder político no tiene facultades para decidir qué periodista es honesto o deshonesto, porque “lo decidirá según sus propios intereses”. Esa tarea la debe hacer la Justicia, que “tiene la obligación de defender las libertades”. “Y, sobre todo, porque sin libertad de expresión no podrían existir otras libertades. Sin libertad de expresión, la consecuencia inexorable es el abuso de poder”, continuó.
“No es la Justicia la que debe esperar una protección del periodismo, es el periodismo el que espera y necesita la protección de la Justicia”, concluyó Morales Solá en lo que pareció ser una alusión a la nota que Mahiques envió a la Cámara de Casación en la apuntó contra periodistas y magistrados que les provean datos.




