Juan Grabois: “Milei representa valores que no son cristianos, pero no es el anticristo”
El diputado kirchnerista y dirigente social espera que el papa León XIV “sea una voz que defienda los intereses” de los jubilados y discapacitados; la reunión con Peter Thiel y el frustrado regreso de Francisco
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Es miércoles al mediodía y Juan Grabois parece anclado en la pantalla de su celular mientras camina por los pasillos del anexo del Congreso. Acaba de protagonizar un escándalo en el plenario de comisiones donde se debatía la ley Malvinas. El diputado de Unión por la Patria intervino con insultos para defender a Myriam Bregman y discutió con legisladores oficialistas. Hubo forcejeos y gritos. La escena puso de relieve el clima de violencia que se respira en la política argentina en la antesala de la visita del papa León XIV.
Pero ni siquiera el inminente viaje del Pontífice, un militante del diálogo, empuja a Grabois a contener su espíritu combativo. “Milei trabaja una retórica muy agresiva y yo también; eso no es un problema”, remarca, apenas después de publicar en X un mensaje con agravios dirigidos a los libertarios.
En una entrevista con LA NACION, el dirigente social dice que espera que el Papa “sea una voz que defienda los intereses de los que más están sufriendo”, habla de su encuentro con Peter Thiel, el magnate de la industria tecnológica, y admite que estaría dispuesto a reunirse con el Presidente. “Milei representa valores que no son cristianos, pero no es el anticristo”, asegura.

-¿Qué espera de la visita del papa León?
-Que nos traiga un poco de humanidad en un momento de deshumanización y que sea una voz que defienda los intereses de los que más están sufriendo, como las personas con discapacidad, los jubilados o los trabajadores más precarios.
Tanto Francisco como León tienen a la justicia social como uno de los ejes principales de su trabajo. Más allá de las cuestiones de naturaleza partidaria, es muy importante que eso derrame sobre la sociedad argentina.
-Usted hace un planteo político. Sin embargo, el Episcopado pidió despolitizar la figura de León y que no haya una lectura partidaria de su mensaje.
-Son dos cosas distintas: lo político y lo partidario. Desde el punto de vista de la Doctrina Social de la Iglesia, la política es una de las formas más altas de caridad. Y el Papa va a hablar también con dirigentes políticos. Entonces, hay un elemento político en el mensaje.
La política es una de las formas de la organización de la justicia social en este mundo.
-León transmitió un pedido de unidad a la dirigencia política de España o Francia. ¿A usted le llega ese mensaje a favor de la pluralidad? Por ejemplo, ¿estaría dispuesto a reunirse con Milei o Macri?
-Me reuní con Peter Thiel, mirá si no voy a estar dispuesto a juntarme con Mauricio Macri, Javier Milei o Marcos Galperin. Más extremo que Thiel en su planteo no hay nadie en el mundo. Una cosa es el diálogo y otra es perder la identidad. Una cosa es el diálogo constructivo y otra impostar buenos modales.

-Pero León pide diálogo.
-Milei es una persona que trabaja una retórica muy agresiva y yo también. Eso no es un problema, sino cuando hay contradicción en las cosmovisiones y frente a eso no se puede alcanzar una síntesis. ¿Cómo se salda eso? Dando las luchas que hay quedar. Y a León lo veo muy combativo; no hace una romantización del diálogo por el diálogo en sí.
-Parece más diplomático que Francisco.
-No. Son diferencias de estilo. Francisco estaría muy contento de que León haya sido elegido.
-El Papa llama a evitar los desagravios y alerta sobre la polarización. Usted tildó de “imbécil ignorante” o “lorito lobotomizado” a Milei y prepotea a diputados de LLA en el Congreso. ¿No lo interpela León?
-Calibrar el estilo correcto o la forma más efectiva de dar una batalla es un desafío permanente. Hay momentos en los que hay que gritar y otros en los que hay que callar.
Obviamente, soy una persona muy vehemente e impulsiva y, a veces, eso no es el mejor camino. Espero ir mejorando. Ahora a Francisco le molestaban mucho los hipócritas. Y León, antes de ser papa, defendió a los pueblos indígenas de Perú en la zona de Chota durante el golpe de Estado a Pedro Castillo.
-¿Lo interpela ese mensaje de León en contra de la descalificación permanente del adversario?
-Frente a tu pregunta, tengo dos respuestas. Por un lado, me interpela y es algo que cualquier ser humano tiene que calibrar. Y, por otro, no es tan lineal plantear que con buenos modales y palabras amables se resuelve el problema. A veces, las palabras no son tan amables y se pueden construir acciones al bien común. Prefiero enojarme un poco más y no ser un hipócrita.
-El arzobispo porteño, Jorge García Cuerva, dijo que Francisco no vino a la Argentina porque quisieron ponerlo de un lado u otro de la grieta. ¿Coincide?
-Yo no lo escuché. García Cuerva es un fenómeno total, un tipo defiende a la gente de sectores populares y que sigue a Francisco. Ahora yo no creo eso. Siento que no vino porque su mensaje era necesario en otros lugares.

-¿Dice que no influyó la grieta entre kirchneristas y antikirchneristas y que se partidicen sus mensajes?
-Hablé mucho con él; no pasaba por ahí. Francisco no les tenía miedo a las contradicciones; trabajaba con eso. Además, planteaba una cosmovisión que es incompatible con quienes dicen que la justicia social es un pecado capital o una aberración.
Quienes creen que la economía se tiene que regir por una concepción absoluta de la propiedad y el dominio de los mercados chocan con la doctrina social de la Iglesia.
-¿Y Francisco no cometió un error al no haber regresado?
-No, para nada. Era un hombre muy sabio. De hecho, los argentinos lo aman. Él estuvo siempre acá y está acá.
-¿Le hubiera gustado que León XIV visitara un barrio vulnerable, se reuniera con curas villeros o cartoneros?
-Las organizaciones sociales están presentes en la agenda del Papa con el encuentro en la UCA. El cronograma me parece muy completo.
-¿Y usted va a asistir al encuentro con León en la UCA o a la misa en Luján?
-A algún lado voy a ir. Estoy viendo. Será donde me sienta más cómodo.
-¿Usted mantiene el vínculo directo que tenía con el Vaticano durante la etapa de Francisco? ¿La Santa Sede le pidió que se reuniera con Peter Thiel?
-Tengo muchos amigos en la Comisión de inteligencia artificial de la Santa Sede y hay una comunidad que está debatiendo este tema. Entonces, nos hablamos para comprender y buscar información.
Estuve en el dicasterio los cinco años que me correspondían y me fui con mi prefecto, Michael Czerny, quien ahora preside la comisión de IA. Y sigo en contacto.
-¿Y usted le transmitió al Vaticano las conclusiones que había sacado de la conversación con Thiel?
-Sí, a Czerny y a mucha gente más.
-¿Qué preocupación o conclusión transmitió?
-Las elites de Silicon Valley no tienen conciencia del límite. Hay barreras y umbrales que no se pueden cruzar. Eso tiene que ver cuando se pone en riesgo la vida humana, la libertad y la verdad. Y veo que hay una actitud prometeica.
-En este contexto de cambios geopolíticos y tecnológicos, el PJ sigue enfrascado en una feroz interna. ¿Van camino a una ruptura en 2027?
-Creo que se van a saldar las diferencias porque hay una conciencia creciente en la dirigencia de que hay que ponerse el chip de sacar a Milei y poner un gobierno que razonablemente bregue por los intereses de las mayorías.
Antes me preguntabas si me juntaría con Milei…Sí, fundamentalmente si sirve para contribuir a la felicidad de nuestro pueblo. ¿Cómo no me voy a sentar con un compatriota? No tengo ningún problema. Ahora, no voy a dejar mi identidad en una discusión.

-Hay una crisis de identidad en el peronismo. ¿Por qué no hay una autocrítica sobre la herencia que dejaron? Según Alejandro Catterberg, de Poliarquía, la sociedad ahora asocia al PJ con caos, desorden económico, como ocurrió con la UCR post 2001.
-El problema pasa por otro lado. Hay una corriente en todo occidente que asume la idea de que la justicia social es una desviación y que aplicar la violencia sobre los marginados es una buena cosa. Hay una asociación del orden con la represión, no con una economía ordenada.
Estamos en una economía antipopular, donde la gente está peor que hace dos años.
-¿Kicillof puede ser una síntesis? ¿O usted apoya la idea de Máximo Kirchner y La Cámpora de impulsar a Cristina, pese a la inhabilitación?
-Hablo con los dos todas las semanas. Hay que encontrar el para qué y vamos a tener una fórmula de acuerdo.
-¿Lo incluye a Massa?
-Desde luego.
-Luis Caputo dijo que Kicillof es el “anticristo” y que “el kirchnerismo es el infierno”. ¿Por qué el PJ no genera confianza en los inversores?
-Es una idiotez. Axel es una buena persona, un hombre honesto y que intenta trabajar para el bien común. Aunque no lo fuera, no sería el anticristo. Milei representa valores que no son cristianos, pero no es el anticristo.
-Ricardo Quintela dijo: “Vamos a expropiar lo que tengamos que expropiar”. ¿Acaso eso no genera falta de confianza y temor en los mercados respecto de las alternativas a Milei en 2027?
-En Alemania, que no es un país atrasado, hubo un referéndum para expropiar 500 mil departamentos y se ganó. En Berlín ganó una dirigente que plantea las expropiaciones como una forma de salir de la crisis de vivienda. En España hay un movimiento que propone lo mismo. Hay una demanda de distribución de la riqueza. Entonces, a mí no me escandaliza eso.

-Sin embargo, el papa León dijo en su regreso a Roma que “las ideas extremistas podrían causar daños mucho más graves de los que nos damos cuenta”. Habló de las elecciones en Alemania.
-Creo que se refería a las ideas neofascistas.
-Y a las de izquierda también.
-No, porque no son extremistas. La expropiación está en la Constitución Nacional. En el gobierno de Macri se expropiaron 5000 lotes correspondientes a los barrios populares. Lo que pasa es que hay palabras que se han demonizado.
-Hay un sector del PJ que apoya la continuidad del equilibrio fiscal. ¿Comparte ese planteo?
-El Estado tiene que invertir mucho en ciencia, salud, educación, discapacidad y tecnología. Y para eso hay que cobrarle al 0,1% más rico. Estas ideas que yo planteo no son las predominantes en el peronismo. Ojalá hubiera planteos más radicales en el espacio, pero yo veo posturas bastante centristas.
-Usted fue procesado y embargado por la toma del Instituto Perón [la cámara federal confirmó la decisión]. Está acusado por violación de domicilio y resistencia a la autoridad. ¿Se arrepiente?
-Primero, no participé de ninguna toma. Fui a ejercer mi profesión como abogado, defendiendo a trabajadores y una institución pública. La sinvergüenza ladrona de [Sandra] Pettovello dijo que iban a hacer ahí una ludoteca para chicos con hipoacusia. Y lo único que hizo fue cerrar un espacio histórico por odio antiperonista.
Entonces, lo haría mil veces. Y vamos a dar la batalla judicial, porque lo que me imputan es rarísimo en un lugar público y no es verdad. Este gobierno me hizo denuncias por todos lados. No hay una sola causa vinculada a un hecho de corrupción que haya podido avanzar un milímetro.

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2Murió el juez Augusto Belluscio, el último de los integrantes de la Corte del regreso a la democracia
3El gobernador Kicillof se anticipó a Milei y declaró ciudadano ilustre al papa León XIV
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García Cuerva dijo que el Papa se va a encontrar con una Argentina “en crisis” y “con un porcentaje alto de pobres”
