Junto con Cristina y los gobernadores, Fernández pidió fortalecer la unidad peronista

Alberto Fernández y Cristina Kirchner reunieron a la plana mayor del peronismo
Alberto Fernández y Cristina Kirchner reunieron a la plana mayor del peronismo Crédito: Frente de Todos
Al encabezar un acto en La Pampa por el Día de la Lealtad, fustigó a Macri y dijo que el PJ "se hará cargo de los problemas de todos"; la expresidenta pidió investigar la fuga de capitales
Gabriel Sued
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18 de octubre de 2019  

Ante una multitud que se reunió en La Pampa para celebrar el Día de la Lealtad peronista, Alberto Fernández volvió a plantarse ayer como presidente electo, reivindicó su identidad justicialista y, acompañado de Cristina Kirchner, llamó a mantener la unidad del movimiento para gobernar a partir del 10 de diciembre.

"En los días en que llegó al poder, Perón decía que en ese momento dejamos de prometer y empezamos a hacer. Y eso es lo que tenemos que hacer. No prometer, hacernos cargo de los problemas de todos y cada uno de los argentinos, entendiendo que hay argentinos más necesitados que deben llamar nuestra atención", dijo, al cerrar un acto en el Parque Laguna Don Tomás, en la ciudad de Santa Rosa.

Unos minutos antes, Cristina había sido más explícita. "Muchas veces trabajan para enfrentarnos, para hacerles creer a compañeros que es posible el destino individual por fuera del conjunto. Nos debe hacer comprender para siempre que la unidad no es una declaración", dijo, en una frase calcada de la exposición que hizo el lunes pasado, en El Calafate. La expresidenta también repitió que, si llegan al gobierno, van a investigar la fuga de capitales de los últimos años. "¡Sí, claro! Vamos a tener que saber en qué se ha ido la plata de endeudamiento. No sería justo, si no", respondió, ante el grito de un manifestante que le mencionó el tema.

Al margen de los discursos, el mensaje más fuerte estaba sobre el escenario. Junto al mandatario local, Carlos Verna, había diez gobernadores, un vicegobernador y un gobernador electo, además del presidente del PJ, José Luis Gioja, y el vicepresidente del partido, Daniel Scioli, quien volvió a mostrarse con Fernández, después de acompañarlo en el debate del domingo pasado. También estaba Axel Kicillof.

Frente al escenario había una multitud, más de 60.000 personas, según los organizadores. La convocatoria corrió por cuenta de Verna, quien abrió el acto con un reconocimiento del papel que tuvo la expresidenta en el proceso de reunificación del peronismo. "Yo discutía con los gobernadores. Decían: 'El límite es Cristina', y yo les decía: 'El límite no es Cristina; el límite es Macri, y miren que he tenido flores de quilombos con Cristina'", recordó entre risas, mientras los últimos rayos del sol caían sobre la laguna Don Tomás. Enseguida, reforzó el mensaje de unidad: " Hay que trabajar juntos, y si hay que tragarse sapos, a tragarse sapos, muchachos".

Verna recibió a Cristina anteanoche, junto con el gobernador electo, Sergio Ziliotto; el intendente electo, el camporista Luciano Di Nápoli, y la diputada provincial María Luz Alonso, también de La Cámpora: una postal de la unidad. La expresidenta y Fernández conversaron a solas en el hotel ayer a la tarde, antes de partir hacia el acto. Fueron en una combi, con los gobernadores.

El discurso de la expresidenta fue el más duro. Volvió a aludir a Macri como un "machirulo" y sostuvo que el gobierno de Cambiemos había sido la tercera experiencia neoliberal en la Argentina, después de la última dictadura y de la presidencia de Carlos Menem, a quien evitó nombrar. También acusó a los dirigentes del oficialismo de actuar como "psicópatas", por acusar a la oposición por las cosas que hace el Gobierno.

En la misma tónica, Fernández acusó a Macri de "mentir" "sin vergüenza" sobre la evolución de la deuda externa. "Evita decía que donde hay una necesidad, hay un derecho. Para ellos, donde hay una necesidad, hay un negocio, y así estamos todos. Ellos haciendo negociados para sus amigos y todos los días quitándole derechos a la gente", disparó, y se ganó una ovación: "¡Alberto, presidente!", entonaron.

Atento a la polémica que se había generado por su costumbre de levantar el dedo índice al hablar, recurrió a ese gesto solo sobre el final del acto. "Por allí un médico, por favor, que hay alguien que no está bien", dijo, señalando un punto cercano al escenario, al mejor estilo Alfonsín.

Para el cierre eligió un mensaje optimista: "Como tantas veces nos caímos como sociedad y tantas veces nos levantamos, vamos a volver a levantarnos otra vez. Somos la Argentina, somos un país enorme, que ha soportado dictaduras y ha vuelto, que ha soportado a genocidas y ha vuelto, que ha soportado una guerra y ha vuelto. Somos la Argentina, a no olvidarse nunca de eso".

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