
Justificó Mayorga la Masacre de Trelew
Reivindicó un discurso suyo que habló de los fusilamientos
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RAWSON.- El capitán de navío (R) Horacio Mayorga reivindicó ayer el discurso con el que en 1972 justificó la denominada Masacre de Trelew en la que fueron fusilados 19 presos políticos, de los que sólo tres sobrevivieron. También negó haber dado la orden de traslado de los militantes de izquierda a la base Almirante Zar tras el intento de fuga del 15 de agosto de aquel año.
Vestido de saco gris y corbata oscura, Mayorga estuvo ayer durante siete horas frente al juez federal Hugo Sastre y el fiscal Fernando Gelves, en la que se convirtió en la indagatoria más larga desde que se reabrió la causa.
Sin embargo, el marino no alejó su discurso de la versión oficial con la que desde un primer momento la Marina procuró explicar los trágicos hechos.
Mayorga sostuvo que el fusilamiento se produjo en medio de un intento de fuga de los presos. De este modo reforzó los dichos del ex capitán Emilio Sosa, otro de los imputados en la causa reabierta por el Juzgado Federal de Rawson.
Mayorga es el quinto militar detenido en el marco de la investigación por los hechos conocidos como la Masacre de Trelew.
El marino, que tiene 83 años, arribó en un vuelo de línea al aeropuerto de Trelew cerca de las 19 del domingo último, acompañado por personal de la Policía Federal.
En 1972 era jefe de operaciones con base en Puerto Belgrano, y de él dependía la Base Almirante Zar de Trelew cuando fueron fusilados los 19 guerrilleros en la madrugada del 22 de agosto de aquel año.
El marino retirado era jefe de otro de los detenidos: Rubén Paccagnini, quien se desempeñaba como jefe de la base Almirante Zar durante 1972.
En su declaración, Mayorga aseguró que nunca había dado la orden a Paccagnini de trasladar a los presos a la base tras el intento de fuga del 15 de agosto de 1972 porque en aquel entonces "estaba embarcado".
Discurso
En el aeropuerto de Trelew, y luego de que no pudieron subir al avión que los trasladaría a Chile, los presos políticos habían pedido ser devueltos al penal de Rawson, donde se encontraban alojados. Sin embargo, fueron trasladados a la base Almirante Zar, donde una semana después murieron.
Pero la declaración de Mayorga no dijo nada de ello y agregó otro dato a la causa.
El marino reconoció que después de los fusilamientos de agosto había brindado un discurso ante un grupo de militares en Trelew.
En aquel discurso había afirmado: "La Armada no asesina. No lo hizo, no lo hará nunca. Se hizo lo que se tenía que hacer. No hay que disculparse porque no hay culpa. No caben los complejos que otros tratan de crear. La muerte de seres humanos es siempre una desgracia. Estos muertos valen menos, en el orden humano, que el guardiacárcel Valenzuela [asesinado durante la fuga de los presos de la Unidad 6, el 15 de agosto de 1972] y que los humildes argentinos del orden público muertos en servicio".
Ayer, en su declaración ante el juez, Mayorga admitió aquellos dichos. También aseguró: "Lo hice porque la tropa estaba anímicamente desanimada. Los trataban de asesinos. Les quise levantar la moral", destacó
Tras la indagatoria, Sastre consideró que la declaración del marino "no agregó nada nuevo a lo que ya está escrito. Ahora será el momento de la reflexión".
Sastre adelantó que durante la jornada de hoy se tomará declaración testimonial a dos capitanes mencionados por el cabo primero (R) Carlos Amadeo Morandino.
La semana pasada, este suboficial brindó una declaración en la que sugirió que hubo un fusilamiento en la base Almirante Zar.
Morandino mencionó la supuesta protección que les dio la Armada hasta fines del año pasado.
La detención de Mayorga avanza sobre la jerarquía dentro de la propia estructura militar. El marino no fue testigo directo de los hechos de agosto de 1972, pero ocupaba un alto cargo dentro de la Armada.
Para los investigadores, la decisión de abrir fuego no fue tomada desde la base Almirante Zar, sino que respondió a una orden impartida por escalones superiores de la jerarquía.
Entre quienes ya han declarado se encuentra el capitán de corbeta Luis Emilio Sosa, ya retirado. Desde el mismo momento en que tuvieron lugar los trágicos hechos, se señaló la presunta responsabilidad que habría tenido este oficial.
En cambio, se negó a comparecer el marino Emilio Del Real, señalado por Sosa como autor de los disparos en la madrugada del 22 de agosto de 1972. Aún está prófugo el teniente de navío (R) Roberto Guillermo Bravo, otro de los involucrados. Se sabe que este oficial vive en Miami.





