
Kirchner prometió la construcción de 300.000 viviendas en todo el país
Se destinarán $ 17.000 millones; las casas en la Patagonia serán más grandes
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Con una puesta en escena de fuerte contenido político, rodeado de una veintena de mandatarios provinciales y de la cúpula del sindicalismo, el Gobierno presentó ayer en el complejo Parque Norte la segunda etapa del Plan Federal de Viviendas por el cual se destinarán $ 17.000 millones para la construcción de 300.000 unidades habitacionales en todo el país en los próximos dos años.
En rigor, la Casa Rosada procuró articular una demostración de su capacidad de convocatoria política. Con la excepción de Neuquén, todas las provincias estaban representadas en el acto que encabezó Kirchner. Asistieron los gobernadores de Buenos Aires, Catamarca, Córdoba, Corrientes, Chaco, Chubut, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Rioja, La Pampa, Mendoza, Misiones, Río Negro, San Juan, Santa Fe, Santiago del Estero, Tierra del Fuego, Tucumán y el jefe de la ciudad de Buenos Aires. A ellos se sumaron tres vicegobernadores: los de Santa Cruz, San Luis y Salta. "La patria no termina en la General Paz. Este gobierno está invirtiendo desde Jujuy hasta Tierra del Fuego", dijo Kirchner, al borde de perder la voz, en el discurso que pronunció ante un auditorio constituido principalmente por dirigentes políticos y obreros de la construcción.
"Ministros de Economía y presidentes que es mejor no recordar decían que la inversión pública era gasto público. Este gobierno está presente y dice que la inversión pública es el camino del crecimiento para salir de la pobreza", agregó Kirchner.
"La convocatoria que hicimos no tiene nada que ver con la campaña. Los gobernadores están acá porque el plan de viviendas es una política de Estado que se ha decidido de manera consensuada, federal, con todas las provincias, y que se instrumentará del mismo modo", dijo a LA NACION el ministro del Interior, Aníbal Fernández, quien eludió la respuesta cuando se lo consultó por la ausencia del mandatario neuquino, Jorge Sobisch, opositor a la Casa Rosada. "No habrá podido venir", calculó.
También se sumaron 400 intendentes. Entre ellos había, por supuesto, una marcada presencia de jefes comunales bonaerenses, que ocupan un lugar prioritario en la campaña del oficialismo. Estaban, entre otros, los intendentes de Florencio Varela, Julio Pereyra; de La Matanza, Alberto Ballestrini; de Quilmes, Sergio Villordo, y de Ezeiza, Alejandro Granados.
Todos los mandatarios habían sido cuidadosamente ubicados en el estrado principal, detrás de la primera línea del Gobierno. Al frente estaban el Presidente; el vicepresidente, Daniel Scioli; el presidente provisional del Senado, Marcelo Guinle, y la primera dama y candidata a senadora bonaerense por el kirchnerismo, Cristina Fernández.
Los sindicalistas también hicieron acto de presencia. Estuvieron los titulares de la CGT Hugo Moyano, de la Uocra, Gerardo Martínez, de la UTA, Juan Manuel Palacios, y del sindicato de Peones de Taxis, Omar Viviani.
Kirchner hizo una enérgica defensa de las medidas instrumentadas por su gestión; dijo que se continuará con la decisión de mantener un dólar cercano a los $ 3 y de destinar el superávit fiscal a la inversión pública.
Aunque estuvo el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, el secretario de Obras Públicas, José López, desmenuzó el anuncio.
Según el detalle, en la Patagonia sur se construirán 21.000 viviendas y 13.600 en la Patagonia Norte; 34.000, en Cuyo; 48.000, en el NOA y 47.900, en el NEA; 3700, en la región Centro y 98.000, en la región Metropolitana (Capital Federal y Gran Buenos Aires). Las casas tendrán 55 metros cuadrados, salvo en la Patagonia, que tendrán 60 metros cuadrados.




